Cinco "partidus interruptus" de fútbol muy sonados

El día que Rattín enfureció Wembley, el jeque que arbitró un partido, el apagón que le costó muy caro al Milán, el día que cayó la portería, Jimmy Jump....

A lo largo de la historia, muchos partidos se han interrumpido por causas relacionadas con el juego, pero en otras ocasiones, factores completamente ajenos al encuentro han creado situaciones curiosas, que sin necesidad de ser dramáticas, han pasado a la historia. Siempre, visibles en televisión. Aquí os dejamos cinco de ellas:

El día que Rattín enfureció Wembley

A la gente joven le sonará lejano, pero en el Mundial de Inglaterra de 1966 sucedió un hecho insólito. Era un 23 de julio, en Londres, en el mítico estadio de Wembley. El protagonista se llama Antonio Ubaldo Rattín,histórico jugador y capitán de la selección de Argentina. Su selección disputaba un encuentro contra la anfitriona en cuartos de final del torneo.

El partido, vital para ambos, era arbitrado por el colegiado alemán Rudolf Kreitlein, quién decidió expulsar a Rattín, debido a sus reiteradas protestas. Después del partido dijo que le había expulsado por su "forma de mirar".

La actuación arbitral hizo que el jugador argentino perdiera la cabeza. En 1966 aún no existían las tarjetas amarilla y roja, así que al jugador se le expulsaba de palabra. Rattín se negó a abandonar el campo y empezó una discusión con el colegiado que se prolongó, nada más y nada menos, que ocho minutos! Rattín se justificó aduciendo que no entendía el idioma y decidió llamar a un traductor que estaba en un lateral del estadio de Wembley.

El árbitro alemán no quería saber nada del traductor pero Rattín logró que entrase al campo. Finalmente el colegiado consiguió que Rattín abandonara el terreno del juego, insultándole gravemente. No contento con sólo con eso, se dirigió al palco de honor y se sentó en la alfombra roja en el sitio destinado a la Reina de Inglaterra, que aquél día no asistía al encuentro.

Aquí podéis ver un vídeo con parte de la acción:

Cuando Rattín se retiraba del campo, los aficionados le lanzaron de todo. Al llegar al banderín de córner, con la bandera inglesa, lo retorció ante la ira generalizada de Wembley. Este fue el primero de los muchos enfrentamientos polémicos entre Inglaterra y Argentina en un Mundial. Después llegaría el de México 86 con la “mano de Dios” de por medio y la Guerra de las Malvinas (4 años antes) de fondo, el del Mundial de Francia 98, con la provocación de Simeone a Beckham, que terminó con la expulsión del inglés.. etc…

Un jeque arbitra un partido

El Mundial de España 82 se recuerda por muchas cosas, pero sin duda la más sorprendente de todas sucedió en Valladolid el 21 de junio de 1982, durante el transcurso del partido de la primera fase, correspondiente al grupo D, entre Francia y Kuwait. Corría el minuto 35 del segundo tiempo del partido cuando Alain Giresse, uno de los mejores centrocampistas de la historia del fútbol francés, disparó desde fuera del área logrando el cuarto gol de la selección francesa. Inmediatamente, todo el equipo árabe se abalanzó sobre el colegiado para protestar el gol, alegando que había soplado el silbato antes del disparo de Giresse, y que por lo tanto el gol no debía subir al marcador.

Hasta ese momento todo era normal. Lo sorprendente sucedió a continuación. Desde el palco de autoridades del estadio José Zorrilla de Valladolid, un individuo ataviado con vestimentas árabes y un turbante rojo comenzó a mover los brazos indicando a los jugadores de Kuwait que abandonaran el terreno de juego. Tras unos minutos de incertidumbre, el jeque se planta en el terreno de juego acompañado por varios escoltas. Es el jeque Fahid Al Ahmad Al Sabah, hermano del emir de Kuwait.

Aquí podéis ver un vídeo con toda la situación:

El público y los jugadores franceses, están alucinados con la escena. Tras una conversación del jeque con el árbitro soviético Miroslav Stupar, amenazó de nuevo con retirar con a sus jugadores del terreno de juego si no anulaba el gol. ¡Tras varios minutos de conversación el colegiado anuló el gol! Para sorpresa general. Francia terminó ganando sin problemas por cuatro a uno, pero la anécdota, grotesca, ya está en la historia de los Mundiales.

Un apagón le costó muy caro al Milan

Nos situamos en el 20 de marzo de 1991 en el estadio Velodrome de Marsella. Se enfrentan O. Marsella y Milan en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa de Europa de la temporada 90-91.

En el partido de ida, celebrado en Milán, habían empatado a cero. A dos minutos del final, ganando uno a cero el Olympique, se produjo un apagón de luz. El Milan, campeón de Europa en 1989 y 1990, vio en aquel apagón la posibilidad de que se pudiera repetir el partido y tras veinte minutos en los que el árbitro no decidía nada, se negó a jugar lo que faltaba abandonando el campo. Aquel uno a cero, a dos minutos del final le eliminaba de la competición. Si se repetía el partido, sus opciones estarían intactas.

Tres años antes, perdiendo uno a cero en Belgrado ante el Estrella Roja en el minuto 65 de aquel encuentro, y estando eliminado en ese momento, el partido se tuvo que suspender por la niebla. Se repitió al día siguiente desde el principio, con cero a cero en el marcador. Empataron a uno y se clasificó el Milan para cuartos de una Copa de Europa que terminaría ganando.

Aquí se puede ver un fantástico vídeo explicando todo:

Esta vez no correría la misma suerte. La UEFA dio el partido ganado al Olympique por tres goles a cero y sancionó al Milan sin jugar competiciones europeas el año siguiente.

El día que cayó la portería

1 de abril de 1998 el Real Madrid y Borussia de Dortmund se disponían a jugar la ida de las semifinales de la Liga de Campeones de la temporada 97-98. Con los dos equipos formando mientras por la megafonía sonaba el himno de la Champions, la portería del fondo sur se desplomaba estrepitosamente al ceder ambos postes por el peso de unas cien personas que se colgaban de la valla a la que estaba sujetada dicha portería.

El resto del estadio, que estaba abarrotado, alucinaba. El caos, la confusión y el miedo a una tremenda sanción de la UEFA estaba presente. El Madrid llevaba 17 años sin jugar una final de la Copa de Europa y 32 sin ganarla. En aquel momento la final estaba sólo a dos partidos y aquel incidente podía truncar todo.

El espectáculo fue bochornoso y la imagen del club quedaba muy dañada. El Presidente, Lorenzo Sanz, buscaba soluciones. En el estadio no había portería de repuesto, los alemanes del Dortmund querían suspender el partido, pero el árbitro holandés, Mario Van der Ende, prefería esperar.

En este vídeo se observa toda la secuencia

Agustín Herrerín, por entonces encargado de acompañar a los rivales europeos de los blancos comenzó a pensar una solución. En la antigua Ciudad Deportiva había porterías. Se emprendió la marcha hasta la Ciudad Deportiva, a escasos 3 km. El partido debía haber comenzado a las 20:45 de la tarde y a las 21:45, una hora después, aparecía una portería a hombros de varias personas por una de las esquinas del estadio, la más cercana a la zona al fondo sur, donde se había producido el incidente. Unos reían, otros se abochornaban.

La portería se colocó en su sitio, el árbitro dio el OK y el partido se jugó. El Madrid ganó dos a cero y tras la vuelta en Dortmund, donde empataron a cero, se clasificó para la final, que terminó ganando. Las imágenes dieron la vuelta al mundo. Todo se solucionó con una multa de la UEFA, pero el bochorno y las críticas de todo el fútbol europeo fueron tremendas.

Lo mejor, que durante las casi dos horas que hubo que esperar, con el estadio abarrotado, no se produjo ni un solo incidente.

El fenómeno espontáneo

Una de las razones por las que se suele detener temporalmente un partido es por la aparición de un espontáneo.

Uno de los más famosos es Jimmy Jump, que no sólo aparece en los estadios, si no en otros acontecimientos de masas. Siempre suele hacer reivindicaciones políticas e intenta colocar la barretina, típico gorro catalán, a algún protagonista del espectáculo.

Aquí podéis ver una de las apariciones de Jimmy Jump:

Llamar la atención es su principal objetivo y a los largo de la historia este tipo de acciones son bastante comunes. En otras ocasiones es un niño para abrazar a su ídolo e incluso se ha llegado a ver a gente esposándose a la portería.

Este tipo de incidentes suele terminar con la aparición de las fuerzas de seguridad que le retiran del terreno de juego sin que el autor de la acción oponga ninguna resistencia.

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