'Anatomía de Grey' 12x13 Review: ¿Meredith abre las puertas al amor?

Por Juan Carlos López Sáez

Entre desgracia y desgracia, y los altibajos anímicos de mamá Shonda, los protagonistas de la serie han resuelto casos que parecían insalvables y para los que ya se estaba llamando a la funeraria antes de tiempo. Es por eso que esta semana Grey su equipo sacan pecho y se van a otro hospital a fardar de lo grandes que son, y a demostrar que pueden resolver todo lo que los demás no pueden.

(¡Cuidado SPOILERS!)

Los más guays del hospital

Los protagonistas reciben el informe de un paciente militar con un grave sarcoma en la pelvis que se ha extendido demasiado impidiendo la amputación para salvarlo, llegando a afectarle en la columna vertebral. Cuando la idea es tratarle con quimioterapia para darle por lo menos un par de años más de vida, Callie cree tener un complejo plan que salvará al paciente.

El plan consiste en amputar la pierna y cadera infectadas y fijarle la pierna sana. La dificultad de este procedimiento es que no se ha realizado antes por lo que necesitan practicar antes y hacerle pruebas al paciente. Pero el paciente sufre una caída y el tiempo se les acaba si quieren llevar a cabo el plan, por lo que deberán operar sin haberlo practicado antes.

Por si fuera poco, se ven obligados a trasladarse al hospital donde se encuentra el paciente por la imposibilidad de trasladarlo.

Cuando llegan, todos reciben al equipo con escepticismo por lo imposible que ven que el plan salga según lo pactado, pero Callie llega fardando de los milagros que se han obrado en su hospital, y que nada les es imposible.

Tragándose sus palabras

Pero ya en el quirófano y con Meredith como principal ayudante, Callie se viene abajo al ver que la situación del paciente es más crítica de lo que pensaba, y que quizás ha vendido la piel del oso antes de cazarlo.

Tras salir repetidas veces del quirófano para poder pensar, una palabras de ánimo de Meredith le hacen pensar con claridad y da con la solución.

Finalmente, la operación sale bien y el paciente vivirá con una sola pierna central.

La nueva oportunidad de Meredith

Meredith vuelve a sonreír y a estar serena ahora que confía que mamá Shonda será benévola y se cebará con otros personajes secundarios en lugar de con élla. Y tras conocer de forma algo brusca al cirujano que los recibe en el nuevo hospital, poco a poco comienza a recibir la señales de flirteo por parte de él, y termina dándole su número al decidir darse a sí misma una nueva oportunidad en el terreno sentimental.

Juventud divino tesoro

En el Greys Sloan Memorial Hospital también continúa la acción, y el episodio se centra en un grupo de animadoras que se han caído durante los saltos de su número. Y como es de esperar, les importa bien poco que tengan heridas por la caída, sino que se alteran por la imagen que han dado y su posible descalificación.

Tanta tensión entre las chicas produce que una de éllas sufra un ataque cardíaco. Edwards, que rememora sus tiempos de capitana de animadoras, alecciona a las chicas para que tengan mentalidad de equipo en lugar de atacarse unas a otras.

Algo más que sexo

DeLuca esta harto de sentirse como una máquina de orgasmos para Maggie, y de como élla lo esconde cuando alguien se acerca, y se lo hace saber. Maggie termina viendo que lo suyo al final es una relación y decide hacerlo público. Pero lo curioso es que la cara de DeLuca en ese esperado momento no es de felicidad.

Por otro lado, Owen planteó a Amelia comenzar de cero, es decir, tener citas antes que sexo, y Amelia está entre emocionada y alucinando de que el ex de Christina esté cumpliendo lo que propuso, aunque eso suponga no acostarse hasta nuevo aviso.

La incomprensión hacia un rebelde

Warren, el marido de Bailey (no vamos a negar que por el nombre pocos caemos en quien es), acude a psiquiatría por un paciente que no deja de quejarse de un dolor abdominal. Pero el dolor es real y es resultado de que el paciente tiene sangre en el estómago, por lo que sino se actúa rápidamente morirá. Pero la situación se complica porque Warren se encuentra sólo y sin los instrumentos necesarios, por lo que si sigue el protocolo no puede intervenir al paciente. Aún así, decide abrir al paciente para salvarlo justo en el momento en que aparece Richard, ese hombre que deambula por el hospital dando consejos cuando nadie se los pide.

Aunque tras la intervención en quirófano salvan al paciente, Richard deja claro a Warren que el saltarse el protocolo tiene consecuencias, algo que frustra al marido de Miranda debido a que su status es de interno a pesar de que estuvo muchos años de anestesista. Al final del episodio, aparece Bailey ejerciendo sus funciones de jefa, lidiando con la difícil tarea de hablar a Warren como un interno y no como a su marido.

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