'Anatomía de Grey' 12x01 Review: un gran cambio que nadie ve

Por Juan Carlos López Sáez

El estreno de esta duodécima temporada de 'Grey's Anatomy' era muy esperado porque parecía poner un punto y aparte definitivo en la serie tras el gran giro que se dio en la recta final de la anterior temporada, dando pie a que Meredith sufra un cambio brusco y renazca siendo una nueva persona. Ya se lo dijo Christina "él no es el Sol, tú lo eres", y Ellen Pompeo prometió que había mucho que contar sobre élla a partir de ahora.

Pero una vez visionada la season premiere, sigo sin ver qué pretende contarnos Shonda Rimes (la creadora) en esta nueva etapa. El equipo ha desaprovechado una gran oportunidad para recuperar la fe de los espectadores que no confían (y con razón) en que la serie pueda seguir tras las bajas que se han ido dando estos dos últimos años.

La serie está muy resentida por la falta de grandes secundarios como ha ido teniendo hasta ahora y marcha tras marcha, la serie va necesitando un cierre definitivo sino quiere marcharse siendo ignorada.

El mayor error de este primer episodio es dedicarse a presentarnos un nuevo caso médico cuando lo que se esperaba es que se aclararan los cambios que se han dado más allá de los domicilios y ascensos, y pretender hacer parecer interesante a personajes como Amelia, la hermana cirujana de Derek, y a Maggie, que por mucho que cecee no resulta graciosa.

(¡Cuidado SPOILERS!)

Una viuda, una soltera y una pared

Meredith habla de un gran cambio nada más comenzar el episodio, y lo único que nos muestra es que en lugar de vender la casa que compartía con Derek, ha dejado que Amelia y Maggie se muden con élla. El cambio viene dado porque ambas son insoportables, con Amelia derribando una pared por una conversación estando borrachas (lo siento pero el personaje de Amelia me parece insufrible) y Maggie simplemente estando. Como es obvio, Meredith se cabrea y Maggie intenta poner paz entre ambas.

Finalmente, Grey cede y se une al derribo de la dichosa pared. La metáfora del derribamiento queda demasiado clara, y no digo que esté mal, pero la forma de querer reflejar que se rompe con el pasado me ha parecido demasiado mal planteada y facilona. Me hace hasta dudar que grandes escenas, como la despedida de Meredith y Christina, hayan salido de las mismas mentes.

Para colmo, dar protagonismo a Amelia no beneficia en nada porque carece de carisma y sobretodo, no es interesante (Maggie directamente esta de adorno una vez terminada sus ramas familiares).

La No química

Con Christina fuera de su vida, Owen necesita un nuevo interés amoroso porque parece que sino se empareja no saben que hacer con él. Continúa su historia de quinceañeros con Amelia, a la que por fin roba un beso, peor continúan sin formalizar su relación.

¿Qué hacemos con los demás?

En cada temporada teníamos claro por donde iban a ir los tiros con cada personaje, pero en esta ocasión, solamente April y Jackson tiene algo que contar.

Arizona busca compañero/a de piso pero nadie le presta atención, Karev y Jo siguen en el mismo punto de siempre, y Richard es el pelele de la madre de Jackson.

Callie, uno de los pocos grandes personajes de la serie, no presenta ninguna trama para esta nueva temporada y resuelto el caso, comprobamos el estancamiento general que viven los personajes.

April, la gran sorpresa en el extraño salto temporal de un año, reaparece al final del episodio ante un Jackson que le da la espalda por completo al sentirse traicionado. La pareja pueden ser el único motivo de interés de esta etapa, pero sin vistas de tener una historia de largo recorrido.

Dos Chicas que se dan la mano

La defensa de los derechos del colectivo LGTB siempre es bien recibida y más en una serie como la que estamos tratando que ha hecho gala siempre de mucha naturalidad al tratar la homosexualidad. Pero el caso de las dos adolescentes que se fugan por el impedimento de sus padres a que estén juntas es un cliché para un episodio de relleno, no una season premiere. Todo era demasiado predecible, desde las reprimendas de la madre, hasta la defensa de los doctores por tomárselo como algo personal. Un caso muy flojo para convencernos de aguantar otro año en el Seattle Grace.

La Nueva Jefa

Y por enésima vez, Bailey ve peligrar su ascenso en el hospital ante la aparición de una nueva candidata que llega pisando fuerte. Decide darse por vencida al ver que su rival domina desde un principio a todos sus compañeros, pero tras el apoyo de su marido, concierta una reunión en pleno quirófano mientras opera (muy surrealista todo), y ofrece un discurso sobre la importancia del hospital en su vida y en especial en su futuro.

Baley ahora es la jefa, y por lo visto, invierte mucho en tecnología.

¿Es este el gran cambio que nos prometían?

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