'Anatomía de Grey' 11x09 review: Afronta el peligro o huye

*Por Ángela Pérez (@angelaperezosa)

(¡Cuidado SPOILERS!)

El pasado jueves, “Anatomía de Grey” volvió a la pequeña pantalla estadounidense con el noveno capítulo de su undécima temporada, un episodio muy esperado después de los frentes abiertos que nos dejó su predecesor.

La enfermedad del bebé nonato de April y Jackson, el tumor de la Doctora Herman y la marcha de Derek son los ejes sobre los que gira el episodio, que intenta ser un homenaje a las madres y su amor incondicional pero que se queda corto de emoción y no sobresale de forma especial.

Shock Postraumático

El capítulo comienza mostrándonos estas tres vertientes conflictivas mientras la voz en off de Meredith nos cuenta cómo reacciona el cuerpo cuando sufrimos un shock. “Afrontar el peligro o huir”, las dos opciones que puede adoptar el cerebro tras padecer algún tipo de lesión física. Las dos opciones que podrán tomar nuestros protagonistas tras los conflictos que se les presentaron en el capítulo anterior.

El caso médico que acontece en este capítulo pone a todos en jaque, aunque especialmente tocará la sensibilidad de todas las doctoras mamás. Se trata de una mujer que arroja intencionadamente su coche al agua estando sus hijos dentro y resultando todos ellos heridos.

Sorprende ver por primera vez la imagen de inicio rota, hecha añicos, como el marco donde Derek y Meredith guardan el pos-it con el que hace ya bastante se comprometieron a estar juntos para siempre.

¿Habrá algún bebé que nazca normal?

Bailey tuvo a su hijo cuando su marido estaba siendo operado, Callie mientras luchaba por sobrevivir de un accidente de tráfico y Meredith durante una mega tormenta que dejo sin luz al hospital. Los nacimientos en este hospital están tomando ya la categoría de paranormales porque no hay miembro del personal que tenga un niño sin ninguna tragedia. Señores guionistas, están rompiendo con todas las estadísticas y en el mal sentido.

April es la siguiente víctima y, tras enterarse por Jackson de lo que le ocurre a su bebe y de las pocas posibilidades que tiene de sobrevivir, intenta hacer oídos sordos y concentrarse en los paciente.

Junto con Meredith, se encarga de operar a la madre suicida pero en mitad de la cirugía Hunt, por petición de Jackson, ordena que abandone la operación. Ella se pone muy furiosa y se lo recrimina a su marido medio poseída. Este último, al ver que no puede ayudarla, termina derrumbándose cuando Webber le pregunta al respecto.

Además de con él, Kepner se desquita con otros médicos, especialmente con Edward que a partir de ahora pasará a ser “Santa Edwards”. ¡No cualquiera se porta tan bien con la mujer de tu ex, por la que te dejo de forma pública!

Finalmente y tras tratar a un montón de pacientes, April se derrumba al informar a Jackson del sexo del bebé y comienza a dudar de muchas cosas. Aun así, me parece que se mantiene con una fuerza bastante irreal teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra.

Oportunidades y esperanzas

Arizona y Amy discuten cómo decirle a la Doctora Herman que su tumor es operable y que han robado su historial de otro hospital. Sin embargo, antes de que tracen un plan, la susodicha las descubre, se enfada y les recrimina lo sucedido.

Aunque en un principio es reacia a la operación, debido a lo decepcionante que ha sido para ella hacerse esperanzas con diferentes tratamientos, finalmente Arizona la convence sacando a relucir la falta de esperanza para el bebé de April y Jackson.

Eso sí, deja bien claro sus condiciones; no se operara hasta que el tumor esté a punto de ser inoperable, aprovechando así el tiempo que le quede en caso de que muera para disfrutar y trasmitirle los máximos conocimientos posibles a Arizona.

Aunque era algo esperado y no nos ha sorprendido mucho, nos quedamos con ese momento en el que la Doctora Herman se encierra en el baño y llora de alegría al recuperar las esperanzas que creía perdidas.
Todo por el post-it

Ante la marcha de Derek, Meredith pone todos sus esfuerzos en encontrar una explicación al comportamiento de la madre suicida y, finalmente, encuentra un tumor en su páncreas que pudo haber alterado su conducta.

Cuando todo ha terminado, se encuentra con la niñera a la que estaba entrevistando a comienzos del día y se derrumba, confesando que necesita a alguien que la apoye.

Finalmente y una vez que las aguas se han calmado un poco, Meredith y Derek hacen las paces y deciden intentar que su relación funcione, aunque sea en la distancia. Justo cuando se están despidiendo, el móvil se entrecorta, lo que me hace sospechar que algo le va a ocurrir a Derek.

Llamadme aguafiestas pero mi instinto y los diez años que experiencia viendo la serie me hacen sospechar que una tragedia surrealista se avecina.

Irrelevancia de los otros personajes

Por otra parte, mientras que la gran mayoría trata a los que iban en el coche que cayó al agua, Alex y Bailey se encargan de una pareja de hermanos de lo más cómica. El mayor, que cogió el coche de sus padres sin permiso, le dice al pequeño que debe ser una pared de ladrillos y no contar nada.

La doctora Bailey se tira todo el capítulo intentando averiguar el nombre de sus padres y finalmente el pequeño cede gracias a su presión. Esta situación le hace cuestionarse su papel de madre, como últimamente se lo cuestiona todo: su relación, su salud, etc.

La evolución del personaje me está recordando bastante a lo que ocurrió con George en la quinta temporada, ya que tampoco se le están concediendo tramas importantes y, para compensarlo, le meten algunos conflictos internos derivados del trato con los pacientes.

También he echado de menos el desarrollo de la relación entre Pierce y Webber y Amy y Hunt, que espero que se conviertan en la nueva parejita de la serie. Y a ver si resucitan al personaje de Jo, que desde que tiene una relación estable con Alex está de lo más sosa.

Llegando al ecuador

En general ha sido un capítulo bastante mediocre que decepciona porque, aunque ha estado correcto, el anterior fue prácticamente una promesa de que algo gordo e interesante iba a ocurrir.

Lo mejor han sido algunas frases cómicas como el “soy demasiado bonita para ir a la cárcel” de Arizona o “quizás necesitaba una niñera” de Meredith cuando Hunt habla de la paciente que se arroja desde un puente con sus hijos.
Esperemos que la temporada vaya remontando porque, lo que es hasta ahora, está siendo bastante flojilla. ¿Se inventaran alguna muerte trágica? ¿Qué pasará con el bebé de April? ¿Sobrevivirá la Doctora Herman?

Tendremos que esperar hasta la semana que viene para resolver algunas dudas pero mientras tanto nos quedamos con el avance del siguiente capítulo.

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