'Banshee' 3x05 Review: una paliza tribal

Por Marta Ailouti

'Banshee' a veces no entiende de sutilezas y se abre camino a través de tu estómago a base de puñetazos. Como si la paliza - que en el lenguaje de la serie quiere decir por todo lo alto- nos la estuvieran dando a nosotros. Perturbadoramente descarada, a ratos amarga, y explícita hasta rozar con un hermoso mal gusto, no deberían quedar dudas a estas alturas de que este western moderno que se mueve entre amish, indios y su seudosheriff, Lucas Hood, se ha convertido en una serie tan imprescindible como necesaria en nuestras televisiones.

Sea como sea sus dos saltos de calidad cualitativos, uno por temporada después de la primera, deja la evidencia de que algunas series solo necesitan tiempo para crecer. Y de la mano de su tercera temporada, especialmente buena a partir del tercer episodio, nos regala esta maravilla de quinto capítulo que, bajo el nombre de 'Tribal', bien podría tratarse de una season final y que constituye uno de los mejores, si no el mejor, de toda la serie.

Veamos de qué se trata. Vamos con los SPOILERS del 3x05 (¡Cuidado!)

Todo lo que tocas se convierte en sangre

No hay nada que falte, ni mucho menos que sobre, en 'Tribal', que es puro espectáculo televisivo. Por poner en situación, a Lucas Hood y sus compañeros de la policía les ha alcanzado el fuego cruzado entre Kai Proctor y los redbone, que encabezados por esa mole irreducible que es Chayton, quieren vengar la muerte de su hermano. Acribillados a balas, los indios no escatiman en disparos, reducidos al espacio de la comisaría e incomunicados por completo, resisten al asedio como pueden.

Mientras Raven se debate entre entregarse o no a Chayton, a cambio de que deje marchar al resto, y este se desvive por tirar las barreras, dentro se libran otras batallas. Que el más educado de todos ellos sea un tipo con tatuajes de simbología nazi tiene mucho que ver con el sentido del humor de sus guionistas. En cualquier caso la vuelta de este original Kurt Bunker, que gracias al asedio se convierte en nuevo miembro de la comisaría, y su conversación con la Fiscal del Distrito, Alison Medding, intentando disculparse por su pasado neonazi, es una de las mejores noticias que deja este capítulo, en el que Siobhan, Brock con su cruel pero profético "todo lo que tocas se convierte en sangre" y hasta el propio Hood, hacen que este se cuestione su papel como sheriff en Banshee, Pensilvania.

Proctor y Hood, una tensión bien gestionada

Para el que tampoco está siendo un buen día es para Proctor que, mientras vemos cómo a su madre se le terminan sus últimos minutos de vida y que aprovecha para pedirle a Rebecca que huya de allí, él está encerrado en una celda de comisaría, después de que el mismo sheriff intentara matarle en el capítulo anterior.

Así con todo, uno de los puntos fuertes de 'Banshee' consiste precisamente en crear esa especie de tensión no resuelta entre su mayor villano por excelencia y su protagonista. Ambos se profesan una especie de respeto que hace que los tiempos entre ellos sean siempre los naturales y puedan coexistir sin la necesidad de acabar de momento el uno con el otro, a pesar de las muchas ganas que se tengan entre ellos. La batalla final entre Hood y Proctor es una baza muy buena por quemar que, por fortuna, los guionistas se están reservando para lo que esperemos que sea un futuro lejano. Y si no es entre ellos, ¿qué les queda por hacer? Luchar contra los otros en una de esas extrañas alianzas que nos deja la ficción y que funcionan, todo hay que decirlo, extremadamente bien.

Sangre por sangre

Si 'Tribal' hubiera acabado aquí, con la llamada de teléfono de Proctor a la policía para pedir refuerzos después de haber conseguido huir de ese agujero, hubiera sido este un buen capítulo. Yo, al menos, no le hubiera pedido mucho más a su primera temporada. Adrenalina, acción, humor y tensión en un episodio donde estaba ocurriendo prácticamente de todo en un espacio reducido y bien dirigido y en el que además Hood revelaba su secreto mejor guardado: su nombre. La destinataria era Siobhan, y solo ella, quizás como una advertencia de lo que estaba por llegar. No era necesario tanto, ni tan cruel, pero la sombra pintada de Chayton es alargada y su justicia tribal tiene una máxima: sangre por sangre.

En realidad, no podía ser de otra forma. Porque nunca se trató de hacer o no un buen capítulo, que no obstante acaba por salir redondo. La cosa iba más con 'Banshee', como serie, y su declaración de intenciones por tomarse en serio, plantear nuevas posibilidades y seguir creciendo. A este paso llegará a ser enorme.

En cualquier caso, con Siobhan se va la más noble, dulce, buena y leal de todos los personajes, y es probable que la más querida, que no favorita, por sus espectadores. Su presencia evidenciaba los defectos de Lucas Hood, le ponía en perspectiva y le hacía querer ser una mejor versión de sí mismo. Pero también hacía peligrar su identidad, su sonrisa en mitad del caos y su balanza que siempre caía del lado malo de la ley. Cualquier futuro feliz entre ambos, ahora que ella conocía su verdad y parecía dispuesta a perdonarle, no hubiera sido más que un espejismo. Su ausencia, por el contrario, permitirá evolucionar al personaje de nuestro sheriff favorito al que, en el peor de los casos, aún le quedan razones para no hundirse del todo. Por ejemplo, Deva.

Continúa el espectáculo

Una de las cosas que mejor se la da a los guionistas de esta serie es construir personajes femeninos, no obstante, ¿nos estaremos quedando sin chicas? Si hace unas semanas asistíamos a la muerte de Nola como la más violenta de toda 'Banshee', - es posible que solo compita con 'Hannibal' en este apartado-, en ese otro gran episodio titulado 'A Fixer of Sorts' que nos dejaba esa genialidad de aquel salón de estar montando dentro de un camión, el momento en que Chayton le parte el cuello a Siobhan probablemente sea el más amargo y cruel de toda la serie. Las señales antes fueron muchas. Desde el inicio del capítulo a su "no quiero morir hoy". Pero el derechazo, aunque lo viéramos venir, impacta de lleno contra nosotros, y ahora simplemente queremos lo que toca: Venganza. Pendientes como estamos del plan del nuevo robo en marcha y de la guerra con los redbone y la batalla final con su líder, la segunda mitad de la temporada, de la que no sabemos si Lucas y Proctor, que también ha perdido a alguien esencial en su vida, respetarán sus propios duelos, puede llegar a ser épica. Porque si algo tiene 'Banshee' es esto. Que, muera quien muera, siempre continúa el espectáculo.

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