'Better call Saul' 1x10: Goodman pone el broche de oro a una temporada impecable

Por Silvia Martínez

Por mucho que quisiéramos retrasar el momento y negarnos a admitirlo, el final de la primera temporada de ‘Better Call Saul’ tenía que llegar tarde o temprano. Se anunció que tendría diez capítulos y exactamente así ha sido, aunque sin duda es sólo un ‘hasta luego’, pues la segunda temporada ya está más que confirmada. ¡No temáis!

Aunque un pelín flojo para ser un season finale, sobre todo si lo comparamos con los sorpresones del 1x09 de la semana pasada, ‘Marco’ pone el broche de oro a una primera temporada impecable abriendo una trama más que interesante para la segunda.

Así lo hace (¡SPOILERS!):

NUEVA VIDA
Aunque lo que personalmente yo quería era un flash forward que siguiera mostrando cómo le iba a Jimmy trabajando en la pastelería Cinnabon, tampoco ha estado mal que nos mostraran el flashback en el que Jimmy se despedía finalmente de su timador amigo Marco para poner punto y final a su etapa de deslices. Salir de la cárcel le ha hecho reflexionar y volver con su hermano Chuck a Albuquerque para ser el chico del correo en su bufete de abogados.

Recordemos que fue precisamente su hermano quien lo logra sacar de la cárcel tras aquel ‘delito sin importancia’ del que en principio no quería salvarle pero después, tras sus sinceras palabras de intentar cambiar, decide darle una oportunidad.
Claro está, ahora no podía defraudarle y seguir con su vida anterior, por lo que volver a Albuquerque y colaborar en lo que Chuck le pidiera, era la mejor opción para el ahora No Resbaladizo Jimmy.

B DE BOURBON

Y aquí lo tenemos. Vestido con su traje de Matlock recibiendo el dinero que HHM le había prometido si les dejaba el caso, además de un intento de palabras amables de Howard, el cual, a fin de cuentas, no es tan cerdo como parecía. Aunque se ha inventado el ‘azul hamlíndigo’, así que cerdo no, pero repelente quizá un poco sí.

Pero dejemos a Howard con sus modelitos y volvamos a Jimmy, quien está en plena sesión de uno de sus bingos para los abuelitos aunque, esta vez, bastante menos feliz que de costumbre. Todo lo contrario, está muy pero que muy hastiado. No paran de salir combinaciones que le recuerdan a la traición de su hermano, lo cual a su vez le recuerda por qué está capitaneando partidas de bingo para ancianos en lugar de hacer algo que le haga sentirse más realizado como persona y profesional.

Tanto es así que acaba manifestando su odio por el sitio, ante la atónita mirada de los presentes, con comparaciones a pinturas horribles de la vieja conocida Georgia O’Keeffe – y digo vieja porque le encantaba a Jane en ‘Breaking Bad’, ¿nos acordamos? – y pasando del bingo olímpicamente para explicar qué es lo que le ha hecho acabar ahí: hacer un ‘Chicago Sunroof’. O lo que es lo mismo, tomarse la justicia por su parte y vengar los cuernos que le puso su ex mujer, la existencia de la cual acabamos de enterarnos, defecando en el techo del coche del amante en cuestión sin enterarse de que sus hijos estaban dentro de él.

Y según él mismo cuenta, está pagando las consecuencias de su Sunroof día tras día y por eso está perdiendo el tiempo en un asilo de ancianos. Tras su exquisito monólogo, abandona el asilo…

¿SABES GUARDAR UN SECRETO?

…Y se planta en su bar de siempre en Chicago dispuesto a saludar a su viejo amigo Marco – que parece no haberse cambiado de sitio en la barra en todos estos años – al que tal vez recordaréis por timos como ‘El borracho ricachón del Rolex’ – léase con la entonación de Troy McClure –. Entre charla y charla, el viejo Jimmy Resbaladizo sale a la luz y sugiere revivir viejos tiempos montando un engaño rápido con una supuesta moneda de coleccionista. Un engaño, dos, tres…y así hasta una semana entera en la que incluso finge ser Kevin Costner para llevarse al catre a ¡DOS! mujeres que, en la temida típica mañana del día después, se dan cuenta que no es él. Aunque bueno, esto es algo que todos los fans de ‘Breaking Bad’ ya sabíamos: él mismo se lo cuenta en un episodio a Walter y Gilligan ha decidido recordárnoslo. Grande, Vince.

Esa misma mañana, Jimmy enciende el móvil y decide que no puede quedarse en Chicago, pues sus clientes de Albuquerque lo necesitan y él es un devoto abogado entregado a su público. No obstante, Marco le convence para un último golpe, el golpe estrella del Rolex falso que ya pudimos ver en el 1x04. Aunque esta vez, nada sale como esperaban.

A JIMMY NO LE GUSTAN LOS ANILLOS. A SAUL SÍ

No. Ni los detiene la policía, ni la víctima en cuestión los pilla antes de tiempo. Lo que ocurre es mucho peor y, aunque en un momento concreto podemos llegar a imaginárnoslo, los guionistas juegan con nosotros para que enseguida nos lo quitemos de la cabeza. Pero poco más de un minuto después, nuestros temores y posteriormente los de Jimmy, se confirman mostrando la cruel realidad que el destino le tenía preparada: a Marco le ha dado un ataque al corazón en plena parafernalia y, confesándole que acababa de pasar la mejor semana de su vida, se va definitivamente.

El único recuerdo físico que permanecerá en Jimmy es un anillo que Marco solía llevar en el dedo meñique y que ahora, la madre de éste, le ha dado a él. Y precisamente será este anillo, que todos podremos recordar como un básico en el atuendo de Saul Goodman en ‘Breaking Bad’, el que marque el destino de nuestro James McGill. Os preguntaréis: ¿Algo tan simple como un anillo que ni siquiera Jimmy tenía pensado llevar? Pues sí, señores. Algo tan simple como un anillo le hace acordarse de sus tiempos de engaños y dar media vuelta cuando estaba de vuelta en los juzgados de Albuquerque a punto de conocer a una firma de abogados que, ahora aliada con HHM para el caso de Sandpiper, quería contar con él.

Ése era el gran caso que estaba esperando, ¿no? Pues a juzgar por su marcha atrás y sus palabras a Mike al pasar por su garita del parking, no parecen decir lo mismo: James McGill nunca va a volver a ser el mismo: ¿Hacer lo correcto? ¿Hacer lo correcto porque así lo dictaban su voz de la conciencia y su hermano Chuck? ‘Eso nunca más me va a parar’, dice nuestro McGill poco antes de arrancar y emprender rumbo a una segunda temporada cargadita de sorpresas a ritmo del Smoke on the Water que tanto gustaba a Marco.

James McGill está a punto de convertirse en el ‘abogado criminal’ que Jesse Pinkman decía en ‘Breaking Bad’ que era. Va a dejar atrás a su conciencia y a su hermano Chuck y va a empezar a pensar en sí mismo y en su propia carrera profesional, la cual nunca nadie ha tenido intención de valorar. En definitiva, va a convertirse en el Saul Goodman que todos conocíamos y que estamos deseando volver a ver.

La segunda temporada de ‘Better Call Saul’, confirmada ya para trece episodios, aún no tiene fecha de estreno, pero sí un buen puñado de seguidores que queremos saber ya cuál es el principio del ahora sí inminente paso de James McGill a Saul Goodman.

¡Hasta pronto!

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