'Broad city' 2x10 Review: un final de temporada en "frasco pequeño"

Por Francisco Pérez

El tópico de los buenos perfumes en frascos pequeños es el que se me viene a la cabeza cuando pienso en 'Broad City'. La serie de Comedy Central nos abandona después de una divertidísima temporada de tan solo diez episodios, al igual que la primera. Las audiencias de esta sitcom han sido notables y se anunció su renovación en Enero. Abby e Ilana volverán tan gamberras como siempre en 2016 y podremos volver a disfrutar de ellas.

El paseo

“12.99$ es muy caro para una botella de vino, Ab, me estás malcriando”. ¡Es tu cumpleaños, Ilana! Es una ley no escrita pero todos debemos hacer nuestro testamento en una servilleta a los veintitrés. Ya sabéis, para quedarnos tranquilos. Ilana nombra a Abby como su abogada en su testamento para que tenga poder para luchar contra su asesino (o lo que sea) y anuncia que además ha mandado tasar algunas de sus posesiones más preciadas, como sus Beanie Babies (unos peluches). Mientras caminan por la calle, manteniendo una de sus clásicas conversaciones metafísicas, le dan un dólar a una anciana y se meten en una discusión con un chico homeless, que estaba en la calle con sus amigos y también les pedía dinero. No le dan el dinero, pero prometen traerle las sobras.

SPOLER ALERT!!!

En el restaurante

Abby ha elegido un restaurante chino para celebrar el cumpleaños de su amiga. La botella de vino la llevan ellas, claro. Todo preparado para una velada adorable pero a su lado tienen a una pareja (chico y chica, por aclarar) con la que salieron una vez y de la que han estado intentando pasar durante bastante tiempo. La pareja se siente contrariada al no haber visto a las chicas en ninguno de sus espectáculos en mucho tiempo y el chico, incitado por la chica, decide representarles allí mismo en el restaurante el clímax de una de sus “grandes” escenas y, sinceramente, como espectador, agradezco enormemente que la sutileza con la que tratan un tema tan delicado como el que interpreta el chico. El joven se levanta, apoya su mano izquierda en la mesa y comienza a menear su mano derecha a la altura de su pene. Continúa con el meneo totalmente enajenado mientras su novia trata de ponernos en situación explicando que eso lo hace totalmente desnudo en el escenario, con una erección completa, mientras gime: “Tío, oh, tío, tío... ¡Tío SAAAAAAAAAAAAM!” para acabar eyaculando sobre la bandera de los Estados Unidos. La obra, por supuesto, trata sobre temas políticos.

El camarero les sugiere que junten las mesas y a la pareja le parece una gran idea. Ilana, menos conforme, tira descaradamente una copa de vino carísima a Abby y tienen que abandonar el local, aunque no pueden hacerlo con un envase abierto y se ven obligadas a beberse de un trago todo el vino que les quedaba.

Funerales

Al salir no hay sobras, porque ni siquiera llegaron a pedir y el chico al que se las habían prometido las increpa. Siguen caminando por la calle y, mientras Abby reserva en otro sitio para cenar, Ilana entra en una tienda de pelucas y elige una para su entierro. Ya sabéis, para estar guapa en su última fiesta; una fiesta que tiene totalmente planeada: tiene una lista de reproducción que consiste básicamente en el tema 'Supermodel' de RuPaul en bucle, pañuelos de cuero y, obviamente, también quiere que todas las personas con las que alguna vez se ha liado se masturben juntas, porque probablemente eso le devuelva a la vida. Abby, en cambio, quiere un funeral precioso en una colina con todo el mundo llorando, aunque después les invitaría al parque de atracciones Six Flags, porque nadie puede estar triste en un parque de atracciones.

Persecución

Salen de la tienda con una peluca y camisetas nuevas. Por el camino se cruzan con dos tipos y, al parecer, Ilana les hace algo con la lengua y los tipos tratan de ligar con ellas pero cuando se está produciendo el acercamiento, el chico al que le habían prometido las sobras, aparece corriendo y le roba el bolso a Abby. Todo un drama, porque ahí estaba el regalo de cumpleaños para Ilana.

El chico corre y las chicas le persiguen. Es una escena brutal, digna de las mejores pelis de policías: música de tensión, puestos de fruta por los suelos, gente saltando por encima de los coches, una peluca perdida, supermercados destrozados... adrenalina en estado puro. Bueno, más o menos. Al final, llegan a un callejón y tienen al chico cara a cara, aunque consigue escapar escalando con un movimiento muy habilidoso que las chicas no son capaces de reproducir y le pierden, pero le ven meterse en un una casa.

El homeless

Abby e Ilana llegan lo más rápido que pueden, llaman al timbre y les abre una señora que les invita a entrar. Es una casa de lo más elegante, con gente de traje sentada a la mesa. La señora que les abre resulta ser la madre del chico y el chico resulta tener treinta y cuatro años y no ser ningún homeless. La madre le grita para que salga y dé explicaciones. El tipo acaba devolviendo las cosas pero teniendo la clásica discusión que todos tenemos en casa a los catorce años y en la que acaba deseando no haber nacido.

El regalo

Las chicas se van de la casa con el bolso en la mano y, de repente, un árbol se mueve y les devuelve la peluca que Ilana había perdido. Magia. Cuando están abrazando al árbol, para agradecerle que les haya devuelto la peluca un taxi casi les atropella y el árbol se encara con él, amenazando con destrozarle la vida y el coche.

Al final, las chicas acaban cenando una pizza en la entrada de una pizzería que vende porciones sueltas, arropadas por el regalo de Abby, que resulta ser una manta blanca, con un hombre negro que parece estar dando un abrazo a la persona de debajo y con Abby preguntándole a Ilana de qué se siente orgullosa en este año y, entre otras lindezas, le responde que se siente orgullosa de haber sido capaz de sentir, al fin, una próstata. Abby, por su parte, se siente muy orgullosa de haberse masturbado sobre sus sábanas con los ojos abiertos. Un gran paso.

Las chicas nos van a abandonar por un tiempo, lo cual es una muy mala noticia, pero, visto lo visto, volverán con ideas frescas y divertidas. Solo se puede decir: gracias Abby e Ilana por esta serie.

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