'La Caza' Season Finale: paradójico final de infarto, a la espera de resolución

Por Jesús López

¡Atención spoilers!

La doble entrega de ‘La Caza’ (Paramount Channel) de esta semana ponía cierre a la segunda y última temporada, a la espera de la emisión de los nuevos episodios que acaban de ser rodados para ser emitidos en la próxima temporada en BBC Two.

Por tanto tendremos que esperar para conocer la resolución final de esta historia policiaca en la que la comisaria Gibson da finalmente caza a Paul Spector, cuya mujer descubre la truculenta afición de su marido con un disgusto que le hace perder el bebé que esperaba, mientras que la amante quinceañera del asesino en serie nos vuelve a demostrar que su obsesión por él resulta más que enfermiza, quizá incluso peor que las propias perversiones de Spector. ¿Qué sería capaz de hacer por él? ¿Lo veremos en la nueva temporada?

Como avanzábamos, la infatigable búsqueda de Rose Stagg tiene ya un final más o menos claro en esta temporada en el que Paul, al que la policía ya venía vigilando de manera sigilosa, ha sido detenido tras una reyerta a tiros con el ‘pintas’ de Jimmy, uno de los pacientes de Spector al que parece que no le gustaba mucho que el psicólogo se interesara por el estado de su mujer maltratada.

Mientras, Katie, la canguro a la que ya hemos bautizado (por méritos) como la ‘niñera psicópata’, también ha contado con un buen dispositivo policial de seguimiento que ha dado como frutos algunas pruebas más para incriminar a Spector, no sólo como asesino en serie sino también por su íntima relación con una menor, algo que Stella Gibson veía sólo como fantasías de la adolescencia.

Una batalla psicológica

Pero la carga importante del final de temporada viene motivada por el esperado encuentro Spector-Gibson, una vez que el asesino ha sido detenido. Paul reniega hablar con nadie y exige que sea Stella la que ocupe la silla del interrogatorio, ofreciendo al espectador una batalla emocional y psicológica difícil de seguir por los dementes argumentos de Paul, al que inicialmente no veíamos tan tocado mentalmente, al menos de forma aparente.

El asesino en serie intenta mantener la compostura ante los descubrimientos que Stella Gibson le revela sobre él, intentando ahondar en la mente del detenido en busca de una respuesta a sus crímenes. Algo que no logra obtener.

Por su parte, Spector también juega sus cartas y ataca a Stella a través de sus secretos plasmados en el diario que logró leer (y fotografiar) cuando se coló en su habitación de hotel. ¿Estaba Gibson enamorada de su padre?, ¿tuvo fantasías sexuales con su progenitor? o ¿fue abusada sexualmente por él?

Sí, nos quedamos sin pestañear. El asesino demuestra que sabe indagar mucho más que la comisaria y nos plantea estas preguntas ante la cara de póker de Stella, que sigue sin lograrle sacar a Spector una información vital: el paradero de Rose Stagg tras su secuestro.

Lo que sí parece lanzarnos el asesino es carrete para rato (sólo una temporada más de episodios) aventurando que “no hemos acabado, acabamos de empezar”. Así que teniendo en cuenta el final de temporada, del que ahora hablaré, podemos imaginar que no será tan trágico como se prevé.

Feminista y revolucionaria

Tras este golpe bajo a Gibson la comisaria cumplió nuestras premoniciones, como ya aventurábamos en las anteriores reviews, y terminó en la cama con el otro agente que incorporó al caso. Estamos por tanto ante una ‘víctima’ más del currículum amatorio de Stella que desde aquí aplaudimos, porque la serie nos vuelve a demostrar que no estamos ante una ficción policiaca convencional, estamos ante una serie revolucionaria, inteligente, que apuesta por el feminismo apartando y denunciando, en algunas ocasiones, los clichés machistas.

Sin embargo, la apasionada noche nos deja con un día convulso. Una llamada a Stella avisa de que Spector está dispuesto ahora a llevar a los agentes al lugar donde está Rose.

Gibson y un dispositivo especial acompaña a Spector al bosque, donde nuestro asesino sitúa el lugar donde se encuentra Rose Stagg. Todo hace indicar que nos encontraremos con el cuerpo sin vida de la joven, que finalmente es encontrada con un hilo de vida en el maletero de su coche tras ser abandonado allí hace ya varios días.

Sin embargo la sorpresa y el cliffhanger final viene de la mano del broncas de Jimmy, que al conocer donde lleva la policía a Spector a través de un periodista, acude al lugar para disparar en varias ocasiones contra él y contra los agentes que se pongan por delante.

El asesino, ahora reconvertido en víctima, cae gravemente herido y parece estar a punto de morir entre los brazos de Stella Gibson. Un paradójico final, que nos lleva de nuevo a la frase que Paul Spector espetó a la comisaria durante el interrogatorio: “No hemos acabado, acabamos de empezar”.

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