'Dragon Ball Super' 1x10 Review: adaptarse al poder de un Dios no es fácil

Por Diego Hidalgo

(¡Cuidado SPOILERS!)

Goku tantea su nuevo poder

Tras haber conseguido llegar al nivel de Super Saiyajin Dios, Goku queda alucinado con su nuevo poder en el nuevo capítulo de 'Dragon Ball Super'. No sólo él, Bills, aunque no lo exprese gestualmente, sabe que ha encontrado por fin a un oponente a su altura.

Goku y Bills, como dioses, ascienden hasta el cielo para comenzar la batalla. La batalla de los dioses. Allí, Goku todavía no articula ni se coordina bien con su nuevo cuerpo y en su primer ataque falla absurdamente. A continuación, para comprobar si se ha adaptado o no a su nuevo poder, Goku intenta realizar su ataque por excelencia: el Kame Hame Ha. Bills esquiva el ataque sin moverse, y la onda de energía creada por el ataque divide el océano como si de Moisés se tratara.

Las olas creadas por el Kame Hame Ha hacen tambalear el crucero donde se encuentran todos los invitados contemplando el combate y, desde la cubierta, Piccolo, bromeando, le recrimina a Goku que tenga cuidado con los que están allí abajo.

¿Quién está celoso por la transformación de Goku? Naturalmente, Vegeta

Vegeta siempre ha estado peleando (literal y metafóricamente hablando) con Goku para ver quién es más fuerte. Y es que el uno sin el otro, jamás hubiesen llegado a su actual nivel de fuerza. Pero todo cambió cuando Goku llegó al tercer nivel de super saiyan, y dejó muy atrás a Vegeta. Incluso se tragó su orgullo y acabó reconociendo al final de ‘Dragon Ball Z’ que Goku es más fuerte que él. No obstante, Vegeta nunca dejará de entrenarse para algún día poder superarle.

Es por todo esto por lo que cuando Wiss confirma que Goku ha adquirido el poder de un Dios (ya que los no “mortales” no pueden sentir su energía), Vegeta se torna algo celoso y displicente. Incluso hace callar a Bulma, su mujer, cuando anima a Goku en el combate.

Kaito espera que Bills no llegue a pelear en serio

Desde su planeta, Kaito se vuelve loco con la nueva transformación de Goku. Cree que es un problema ya que si Bills lo da todo en el combate, y se pone a luchar en serio, no sabe lo que podría llegar a ocurrirle a la galaxia. Aun así, no confía en su discípulo y no cree que Goku ponga contra las cuerdas a Bills para obligarle a usar todo su poder.

Parece que el Super Saiyajin Dios tampoco sea rival para Bills

El combate en las alturas continúa y a éste se le añade un aliciente: Goku le pide a Bills que si gana, no destruya la Tierra. Bills, después de recordarle que no hay nadie más fuerte que él en este universo, acepta el trato.

Bills detiene con facilidad (y solamente con una mano) la primera acometida de golpes de Goku. Ha alcanzado un nivel muy poderoso, es cierto, pero todavía no ha podido darle ni un golpe a Bills. Éste, cansado ya de tanto defenderse, responde con su primer ataque hacia el Super Saiyajin Dios. Sin dejar de usar una sola mano, derrota a Goku lanzándolo contra el mar. Al volver de nuevo al combate, Goku por fin bloquea un puñetazo de Bills con sus brazos, sin embargo, la muñeca le arde por el impacto.

Pilaf y sus secuaces encuentran algo mejor que las bolas de dragón

De nuevo a bordo, Pilaf y los suyos van en busca de las bolas de dragón, pero todo hace intuir que ya han desaparecido de allí. Su desilusión se agrava más si cabe por culpa del hambre que tienen. Pero no iba a ir todo mal para ellos. Wiss les observa y les ofrece más comida invitándoles a unirse a la fiesta. Pilaf, dejando su orgullo atrás, acepta. ¡A comer!

Poco a poco, Goku mejora su nivel de Super Saiyajin Dios

La cosa se está poniendo interesante y divertida para ambos guerreros una vez Goku parece que ya ha asimilado su nuevo poder. Esto, unido a que Gohan, como buen hijo, presienta que su padre todavía no lo ha dado todo en combate, hace intuir que el combate va a ser épico.

Los dioses ascienden más en el cielo por lo que hace imposible que los presentes puedan contemplar el combate. Además, al tratarse de dioses, tampoco pueden captar sus fuerzas. Pero tranquilos, Bulma tiene un plan. Suben en una gigantesca nave espacial (como la que viajaron a Namek) para gozar del combate en primera fila. Vegeta, cómo no, se niega a subir con los “mortales”.

Siguiendo con el combate, Goku empieza ya a bloquear y detener los primeros ataques de Bills. Éste le confirma su mejoría pero Goku ni le deja hablar y le golpea. ¡Su primer golpe! Aunque algo sucio por su parte, todo hay que decirlo. Este golpe parece que le guste a Vegeta, quien sonríe finalmente de admiración y de envidia, pero envidia sana.

Por fin Goku se acostumbra al poder de un Dios

Bills confirma que Goku se ha acostumbrado a su nueva fuerza cuando le lanza una enorme bola de energía, y con cierta facilidad, éste la lanza por los aires. Tras esto, Goku toma energía a través de una estela, parecida a la de los Super Saiyan, pero ígnea y mucho más colorida.

Goku extrae gran parte de su poder, pero Bills sigue bloqueando sus golpes. Aunque ojo, utiliza ya las dos manos y se nota que tiene que esforzarse mucho más para esquivarlos. El último puñetazo le roza la cara a Bills… y le hace sangrar. Vaya, los dioses también sangran.

Cabreado, Bills ataca a Goku, pero este le atrapa mediante una llave. Es lo que Goku estaba esperando, le devuelve lo que le hizo en el planeta de Kaito, es decir, le da con el dedo un golpe en la cabeza. Lo suelta. Bills sonríe porque sabe que acaba de encontrar a alguien con un poder que pueda hacerle frente, y eso que Goku afirma no haber sacado todo su potencial.

La batalla de los dioses no ha hecho nada más que empezar.

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