‘Dragon Ball Super’ 1x07 Review: ¿el mejor capítulo de esta temporada?

Por Diego Hidalgo

(¡Cuidado SPOILERS!)

Por fin algo de lucha

Venimos de unos capítulos donde la ridícula animación se ha convertido en el centro de todas las noticias, sin embargo, poco se ha hablado que la historia tampoco acompañe al despegue definitivo de ‘Dragon Ball Super’ como una gran serie. O al menos como un producto digno de la saga. Pero tiempo al tiempo, ya que en este episodio se han visto buenas intenciones.

¿El mejor capítulo de lo que va de serie? Pues puede ser, la verdad. Las artes marciales han vuelto a copar el protagonismo de un episodio y, aunque desigualadas en cuando al nivel de los oponentes, se agradece después de varios capítulos contextuales.

Bills se convierte en el centro de atención

El Dios de la Destrucción, Bills, y su misterioso asistente, Wiss, hicieron presencia en La Tierra en busca del premonitorio Super Saiyajin Dios. Vegeta, avisado por Kaito, hace todo lo posible (tragándose su propio orgullo) para que éste no se cabree y opte por destruir el planeta. Sin embargo, todo se va al garete cuando el “bueno” de Buu provoca que Bills pierda los estribos por culpa de un pudin. Sí, sí, por culpa de un postre la que se va a liar…

Bills en este momento se convierte en el protagonista del episodio (junto a Vegeta). Todos los guerreros, viendo como apalea sin remordimiento al pobre Buu por comerse todos los púdines, se molestan con él y deciden atacarle. Todos contra Bills, y, obviamente, Bills ganó.

Imposible hacerle frente a Bills

Gotenks (primera aparición de uno de los personajes más queridos del universo Dragon Ball) es el primero que se enfrenta a Bills después de haber dejado K.O a Boo. El objetivo de la fusión de los pequeños Goten y Trunks es proteger el premio del Bingo, las bolas de dragón. Bills ni se inmuta ante Gotenks, al cual detiene tan sólo con dos dedos. Por si su furia no fuese poca, Gotenks le dice a Bills que se está comportando como un niño al montar tal numerito por tan sólo un pudin. Sin compasión, Bills acaba fácilmente con Gotenks y con su fusión.

¿Los próximos en atacar a Bills? Ten Shin Han, A18 y Piccolo. Los tres a la vez. Bills, sin moverse de su posición, tan sólo tiene desprender un poco de energía para deshacerse de ellos. Más tarde, Gohan, en su versión definitiva (con todo su potencial sin tener que transformarse) tampoco es rival para Bills. Por último Buu, con toda la ira contenida por haber sido humillado antes, vuelve a ser linchado.

Krilin ejerce de buen padre

Chi-Chi recrimina a Krilin que haya dejado a su mujer combatir, pero éste le recuerda que ya se retiró del mundo de las artes marciales y su deber ahora es proteger a su pequeña hija, Marron. Yamcha, como buen amigo, se ofrece a reemplazarle en combate, pero en seguida Piccolo le dice que morirá para nada. No hay nada que hacer.

Dende descubre quién es Bills

Nada más entrar en combate, Piccolo nota que algo grave está sucediendo. Por un lado observa a Vegeta miedoso, algo raro en él; y por otro, Dende parece haber notado algo raro en el Ki de Bills.

Dende al final descubre quién se esconde detrás de la figura de Bills. Como Dios de La Tierra que es, Dende termina percibiendo el Ki de Bills como el de un Dios. Asustado, en seguida une las piezas del puzzle y llega a la conclusión de que Bills no puede ser otro que el mismísimo Dios de la Destrucción. Las primeras suposiciones de Piccolo estaban en lo cierto.

Super Vegeta

Vegeta, tirando de orgullo como buen Príncipe de los saiyans, no encuentra otra opción que enfrentarse a Bills después de que éste finalmente opte por destruir La Tierra. Si no saben nada del Super Saiyajin Dios y además, no ha podido probar el pudin, no tiene nada que hacer allí.

Claro está que Vegeta poco tiene que hacer contra el Dios de la Destrucción. Éste, con la mirada le paraliza y tan sólo con un dedo le manda al suelo donde aplasta su cabeza mientras le recuerda que a su padre le hacía lo mismo en el pasado.

Vegeta, ante la bola de energía creada por Bills para destruir La Tierra, acaba confesando que será un orgullo morir ante el Dios de la Destrucción. Pero, ojo. La cosa no ha terminado aún. Bulma, furiosa por los desastres que ha provocado Bills en su fiesta de cumpleaños se acerca y le da un bofetón. Bills, perplejo ante tal osadía, detiene su bola de energía y le devuelve el bofetón a Bulma ante la atenta mirada de un Vegeta más colérico que nunca.

Ver como su mujer ha sufrido daño provoca en Vegeta tal ira que logra manifestar todo su inmenso poder. Un poder, en apariencia similar al Vegeta poseído por Babidí (Majin Vegeta), es decir, cuando más fuerza ha tenido el Príncipe de los Saiyans hasta la fecha.

Si es que al fin y al cabo los sentimientos nos llevan a todos a límites insospechados…

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