'Fargo' 2x02 Review: nada es lo que parece en esta serie

Por Diego Hidalgo

(¡Cuidado SPOILERS!)

¡Que el patriarca Gerhardt no estaba muerto!

Aunque es cierto que no nos mostraron el cadáver, en el anterior episodio de 'Fargo' todo nos hacía indicar que el padre de la familia criminal de los Gerhardt de Sioux Falls había fallecido por un ataque al corazón. Incluso la banda rival que planeaba ascender a su territorio lo comentó. Pero no. Sigue grave, en coma, pero todavía con vida y recibiendo cartas y postales de todos sus allegados deseando su pronta recuperación.

Primera disputa por el liderato de la familia / banda criminal

Una visita hace presencia en la granja de los Gerhardt, una visita que es recibida por Floyd Gerhardt, la mujer y… ¿nueva líder de la familia? Ésta, en seguida, hace llamar a sus hijos para tener una charla sobre el tema. Cuenta que le han ofrecido comprarles el negocio desde Kansas City, aunque todavía ellos liderarían la zona. Aquí empieza a liarse la cosa.

El hijo mayor, Dodd, (perfectamente caracterizado desde la primera escena del episodio donde le vemos torturar a un prisionero) le recrimina a su madre que por qué ha recibido ella una visita tan importante si él, como hijo mayor, debería ser el nuevo líder de los Gerhardt. El tema de la banda de Kansas City pasa al olvido y se empieza a hablar del liderato de la familia.

Con el apoyo del hijo mediano de la familia, Bear, a su madre, la votación no es nada favorable para el liderato de Dodd. Floyd pide a todo el mundo presente que les dejen a solas, sin embargo Dodd, pide a su fiel guardaespaldas indio que no se marche de su lado.

La conversación que mantiene su madre es rotunda, inteligente y efectiva (tanto para el espectador por temas de profundidad de la historia, como para Dodd, porque le pone en su sitio). Floyd, confirmándonos que tiene un par bien puesto, le dice a su hijo mayor que su momento de gobernar todavía no ha llegado.


Para terminar, Floyd le pide al guardaespaldas indio de Dodd que deben encontrar al hermano pequeño, a Rye, para aclarar cosas. Aparentemente, el asunto queda en paz.

Dodd no se da por vencido en su plan de liderar la familia

A solas con su guardaespaldas indio, Dodd le pregunta si “¿estás conmigo?”. Éste es un fiel servidor por lo que no puede negarse a decir que sí. Para llevar a cabo el plan de Dodd necesitan encontrar a Rye antes que su madre para contar con su apoyo y de esa manera poder liderar a los Gerhardt.

Todo el mundo en busca de Rye Gerhardt

El desencadenante del primer episodio (la matanza en el bar de carretera) ha propiciado que en este episodio todo el mundo busque a su culpable: Rye Gerhardt. Una lástima que ya no esté entre nosotros. Una lástima o una alegría, porque debido a su desaparición, ‘Fargo’ se está desarrollando de manera muy inteligente y con un futuro prometedor.


Por un lado, en representación de la banda de Kansas City (un gran acierto de personajes que espero que den mucho juego en ‘Fargo’ y no sean sólo de dos episodios) llega a Fargo Joe Bulo, Mike Milligan y los silenciosos hermanos Kitchen. Éstos necesitan encontrar a Rye porque saben que es un tipo que puede ser comprado fácilmente.

Por otro lado, en busca de Rye, aunque de forma implícita (no lo buscan directamente a él, si no al asesino del bar de carretera), está el agente Lou Sversson y el Sheriff Hank Larsson, quienes por cierto, son suegro y yerno.

Los métodos de Mike Milligan y los hermanos Kitchen

La primera pista de Mike y los Kitchen para encontrar a Rye es acercarse al local de venta de máquinas de escribir donde ya vimos en el episodio anterior que Rye era amigo del dueño. Mike hace cantar a este pequeño empresario por la fuerza (introduce su corbata en una máquina de escribir en una genial escena) y de éste sacan que tienen que hablar con la jueza. Correcto, con la jueza que mató Rye en el bar de carretera.

Tras enterarse del asesinato de la jueza, Mike y los Kitchen conducen por la escena del crimen para examinarla, pero allí se cruzan las miradas con Lou. Más adelante, y avisado por el propio Lou, el Sheriff Hank detiene el coche de Mike con el objetivo de registrarles. Aquí se lleva a cabo una buenísima escena con un gran diálogo a través de dos personajes muy bien desarrollados, cuerdos, reflexivos, seguros de sí mismo, y con unas intenciones tan sutiles como por ejemplo lo de preguntarles cuál es el número de zapato que usan los sospechosos para cotejarlo con el zapato que encontraron en la escena del crimen.

Al final, el Sheriff Hank no tiene ninguna prueba contra ellos y les deja marcharse. Eso sí, no les perderá ojo porque su experiencia con criminales se lo prohíbe.

Nuevas pistas en la escena del crimen

Lou, tras la sesión de quimioterapia de su mujer, decide pasar el resto del día con su familia llevándoles a comer. Sin embargo, antes, dice tener un presentimiento y detiene el coche en la escena del crimen. Lou examina meticulosamente el interior del bar de carretera y ¡bingo!, allí encuentra una prueba que no habían visto antes: el insecticida que usó la jueza contra Rye.

Parecía que el insecticida era el presentimiento que tenía Lou pero no es nada comparado con lo que su mujer iba a encontrar en el exterior del bar junto a unos arbustos. Mientras Lou investigaba el interior, su mujer y su hija permanecían fuera haciendo un muñeco de nieve. Cuando la hija va a los arbustos cercanos en busca de unos brazos para el muñeco se encuentra con algo interesante, un globo pinchado que dice: “Mejórate pronto”. La niña, quien sabe ya por lo que está pasando su madre, decide dárselo, pero ésta, además, encuentra otra cosa entre los arbustos: una pistola. ¿Será el arma del crimen?

Descubriendo más a Peggy

A la mañana siguiente de lo acontecido en la casa de los Blomquist, Peggy va a trabajar a la peluquería, pero Ed se queda en casa meditando sobre cómo deshacerse del grandísimo problema del episodio anterior. A Ed sí que se le ve muy afectado por lo ocurrido (la secuencia de la limpieza del coche, del garaje y de la quema de su ropa en la chimenea, le delata), pero por el contrario, para Peggy parece que no haya sucedido nada extraño y se comporta con total naturalidad.

En este episodio nos enseñan algo más sobre el misterioso personaje de Peggy. Tras el trabajo, Peggy invita a su jefa a cenar a casa donde contemplan el coche accidentado y donde ésta descubre en el baño el misterio de los rollos de papel higiénico desaparecidos de la peluquería. ¡Los robaba Peggy!

Su jefa/amiga en seguida le recrimina (de manera sensual, por sorpresa) a Peggy que es una chica muy mala. Peggy se incomoda por la situación y porque, muy nerviosa, cree que está hablando del accidente, por lo que le pide que se vaya de su casa. De esta fallida tirada de tejos se extrae una frase que puede explicarnos el misterio de la personalidad de Peggy ante el accidente: “Te gusta quebrantar las leyes”.

Cómo deshacerse de un cadáver

Ed por fin decide la manera de deshacerse del cadáver de Rye: tiene pensado llevarlo a la carnicería y hacerlo picadillo con la trituradora.

En su coche, Ed hace guardia para esperar a que todo el mundo vuelva a casa y no puedan ver lo que hace. Cuando el último coche abandona la calle del pequeño pueblo (casualmente el de su mujer y su amiga), Ed abre la parte trasera de la camioneta y arrastra el cadáver hasta el interior de la carnicería.

Allí, con el cuerpo ya hecho pedazos, Ed tritura poco a poco todas las partes. Pero la cosa no podía ser tan fácil, y en esta última escena se lleva a cabo una de las situaciones más tensas vistas a lo largo de la serie. Lo cuento: El agente Lou, tras hablar sobre la nueva pista con el Sheriff, transita por las calles del pueblo.

Aquí observa que la luz de la carnicería está encendida y, con sospechas, decide llamar a la puerta. Ed, mientras tanto sigue a lo suyo haciendo picadillo a Rye, pero cuando escucha la puerta, un sobresalto invade su cuerpo y en vez de cortar la mano, corta los dedos haciéndolos caer por el suelo. Ed sale y habla con el agente Lou, quien dice querer un poco de bacon ya que ha visto la luz encendida.

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Ambos mantienen una agradable conversación pero cuando va a pagarle, una moneda cae al suelo, casualmente, acercándose a uno de los dedos que saltó en pedazos previamente. Ed entra en pánico y en seguida se agacha al suelo para recoger el dedo y la moneda, pero si no fuese poco, a la vez suena el teléfono de la carnicería. Al final, Ed logra esconder el dedo como si nada hubiese pasado, pero el momento vivido de tensión es de lo mejor de los dos episodios que llevamos hasta la fecha.

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