'Fargo' 2x05 Review: una pequeña reflexión sobre el sueño americano

Por Diego Hidalgo

Vamos con un nuevo capítulo de 'Fargo' y una pequeña reflexión sobre el sueño americano de sus personajes...

(¡Cuidado SPOILERS!)

Echándole las culpas a la banda de Kansas

Dodd y Hanzee llevan a la perfección su plan para aumentar la guerra externa con la banda de Kansas City, y a la vez, crear una pequeña crisis interna que aprovecharán para asentar su liderato frente a los Gerhardt. El plan consiste en beneficiarse de la desgraciada muerte del hijo pequeño de los Gerhardt, Rye, diciendo que la mafia de Kansas City le asesinó mediante el llamado “carnicero de Luverne”.

Realmente no mienten, pero juegan brillantemente con el doble sentido de la profesión de “carnicero” para traerlo a su terreno.

Con este hecho Dodd y Hanzee matan dos pájaros de un tiro: por un lado, jugar con los sentimientos de los Gerhardt para causar el caos interno; y por otro, que la actual líder, Floyd, no escatime en gastos para ganar la guerra contra la banda de Kansas City.

Estalla la guerra en Fargo

Y dicho y hecho, Floyd Gerhardt envía toda su artillería pesada para empezar la guerra contra Kansas City bajo una de las escenas más impresionantes de lo que llevamos de serie.

Breve, pero efectiva. Así es la escena de la guerra. Fría, sin sentimientos, como Hanzee y los hermanos Kitchen, uno de los duelos más esperados desde que empezó la serie y que por fin tiene lugar en este episodio. Todo empieza en plena cacería y prueba de armamento de la banda de Kansas City, quienes son sorprendidos a sangre fría por los matones de los Gerhardt liderados por Hanzee.

Naturalmente, los más duros de la mafia de Kansas City son los gemelos Kitchen hasta que se enfrentan contra Hanzee. Duelo de titanes que no podemos disfrutar como hubiésemos querido porque el indio termina rápido al atacar por la espalda matando a uno y dejando lastimado al otro. ¿Habrá venganza?

Joe Bulo, por otro lado, nos demuestra su cobardía al huir nada más empezar los disparos, sin embargo no llega muy lejos al toparse con un Hanzee que esperaba su huida.

Por si no fuese suficientemente impactante por sí misma la escena de esta guerra de bandas, además, se alterna con un discurso de Ronald Reagan (interpretado por un grandísimo Bruce Campbell) cargado de patriotismo, emotividad, metáfora y, sobre todo, subtexto a libre interpretación.

Eso, o fachada cargada de palabras atractivas pero vacías como vemos posteriormente en la escena del baño donde se encuentran Reagan y el agente Lou Solverson, y donde el Gobernador es incapaz de responderle a la pregunta de cómo superar la enfermedad de su mujer.

Mike Milligan juega con la hija de Dodd

Mike Miligan y uno de los hermanos Kitchen son los únicos supervivientes de la masacre de la familia Gerhardt. Éste no está para bromas, y mucho menos con la visita de Simone, la hija de Dodd, tras su espontaneo romance.

Todas las culpas de la matanza las recibe Simone, quien le confiesa a Mike que no sabía nada de lo que iba a suceder, si no se lo hubiese contado; pero entonces, Mike le enseña la cabeza de Joe Bulo enviada por la familia Gerhardt como “regalo”. Nunca perdonará a Simone, aunque ésta no haya tenido nada que ver, pero como sabe que come de su mano, a partir de ahora la va a usar como topo para sacar información de su propia familia. Y si no lo hace, morirá.

¿Hacer la maleta o quedarse para afrontar los problemas?

Este es el dilema que vive ahora mismo la pareja Ed y Peggy. Al principio del episodio Peggy es la quiere mudarse cuando más lejos mejor para huir de todos los problemas, pero su marido insiste en que no pueden marcharse, todavía se aferra al sueño americano de ser su propio y formar una familia feliz. “Lo que venga lo solucionaremos juntos o esto acabará con nosotros”, le recita Ed a su esposa. ¿Frase premonitoria?

Pero Peggy no acepta la idea de quedarse allí y prepara sus maletas para irse después de haber recogido el coche del taller. Cuando está decidida a abandonar la ciudad parece que, por arte de magia, recapacita y decide quedarse allí para ayudar a su marido gracias a un gesto encantador por su parte. A Peggy le da un “venazo” y piensa: ¿por qué renunciar al sueño americano? Vende su coche en el propio mecánico consiguiendo algo de efectivo para la compra de la carnicería. Todo esto sin saber que ya es demasiado tarde, claro.

La venganza de Rye Gerhardt tiene que ser llevada a cabo por otro Gerhardt

El menor de los Gerhardt (el inválido Charlie) quiere seguir los pasos de la familia, sobre todo de su tío Dodd, y pese a su incapacidad, Charlie lo quiere dar todo para ayudar a los suyos. Es por eso que la primera misión seria en la que quiere participar es la de asesinar al responsable de la muerte de Rye, es decir, Ed “el carnicero”.

Su tío en primer lugar no le permite hacer el trabajo, pero unas palabras de Charlie le harán cambiar de opinión: “Un verdadero líder sabría que la venganza contra un Gerhardt debe ser llevada por otro Gerhardt”. Al final Dodd acepta que su sobrino mate a Ed, pero bajo la supervisión de otro matón profesional.

Ed ve como su sueño americano se desvanece

Curiosa reflexión filosófica entre Ed y su compañera de carnicería, Noreen, sobre la vida y la muerte. Curiosa porque se produce como antesala de otra escena que también se reflexiona sobre la vida y la muerte pero ésta, más literal y dramática.

Charlie Gerhardt entra en la carnicería en busca de Ed con el objetivo de matarle, pero allí, entre tanta tensión, inexperiencia y afinidad con la simpática Noreen, Charlie es incapaz de hacer su trabajo. Incluso termina comprando carne.
Más tarde, cuando la carnicería está cerrando, Charlie vuelve a entrar para limpiar su orgullo de cobarde y finalizar el trabajo. Justo cuando va a dispararle a Ed, quien permanece ajeno a la amenaza, Noreen aparece en escena y gracias a un grito suyo, Ed reacciona y salva su vida tirándose al suelo.

Este hecho sirve como desencadenante de una grandísima escena cargada de tensión y violencia donde Ed tendrá que defenderse de Charlie, del matón de los Gerhardt, (quien entra por la puerta de atrás) y con un incendio que se provoca por la sucesión de disparos. Uno de las balas perdidas, además, impacta contra Charlie dejándole fuera del desenlace.

Al final, tras una dura batalla, Ed consigue deshacerse del profesional con sus propios recursos y su utensilio más empleado, el cuchillo de carnicero. El recuento final: un muerto, un herido de bala (a quien salvan gracias a Noreen) y una carnicería en llamas.

Después de ver cómo se desvanece su sueño, Ed huye de allí para recoger a su mujer y huir de la ciudad tan pronto como puedan, pero la policía rodea su casa sin dejarles escapatoria.

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