'Fleabag', la madurez no es fácil

PorCristina A. Alonso

Fleabag, la nueva comedia de BBC y Amazón, de tan solo 6 episodios ha conseguido conquistarnos este verano.

Fleabag, basada en una pieza teatral, está protagonizada por Phoebe Waller-Bridge (Broadchurch, Crashing), una mujer que debe afrontar los problemas de la madurez. Sacar a flote su negocio, hacer que las relaciones funciones, en definitiva algo de los que no podemos escapar cuando llegamos a una edad.

(¡Cuidado, spoilers!)

Sin pelos en la lengua

Esta comedia negra es capaz de hacernos reír con situaciones que pasan de desagradables a macabras pero casi siempre ridículas y lo más importante, nos pueden pasar a cualquiera.

No es difícil empatizar con las cosas que le ocurren a su protagonista, una treintañera que nos habla -rompiendo la cuarta pared- para hacernos partícipe de todos sus pensamientos y su cotidianidad. Unos guiños que nos recuerdan a otras series como Miranda, en la que su protagonista también era una treinteañera bastante perdida pero de una forma más cómica y menos trágica que en esta serie.

La serie nos presenta a una treintañera lidiando con las distintas circunstancias de su vida. En el aspecto laboral está atrapada en su ruinoso negocio, una cafetería que abrió con su difunta amiga Boo, y cuyos clientes escasean. A Boo la conocemos por los constantes flashback y se nos muestra como la única persona con la que Fleabag tenía una auténtica relación, una relación que oculta un secreto que se descubre al final de la primera temporada.

La familia es otro quebradero de cabeza. Fleabag tiene una hermana mayor, Claire (Sian Clifford), y ambas son como el agua y el aceite por lo que sus encuentros no suelen acabar muy bien. Su padre ( Bill Paterson), tras la muerte de su madre, ha rehecho su vida con la que era su madrina (Olivia Colman), una artista que aparenta paz pero que esconde una maldad típica de las madrastras de los cuentos de Disney.

Las relaciones sentimentales y sexuales son otra causa de problemas en la vida de Fleabag como en la de cualquier mujer. Aunque nuestra protagonista tiene un devoto, cariñoso y detallista novio (Hugh Skinner), ella se aburre con él, ya que el chico es bastante mojigato y previsible. Fleabag no se corta a la hora de experimentar en el sexo y no le importa perder la comodidad que le da su novio, ella quiere disfrutar de la vida.

Esta serie está repleta de momentos incómodos en los que su protagonista más que dejarnos asomarnos nos introduce de manera abrupta a los aspectos más íntimos de su vida.

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