'Girls' 5x09/10 Review: despedimos la mejor temporada preparados para la última

Por Marta Ailouti

Desde que HBO y la propia Lena Dunham anunciaran que su sexta temporada sería la última, 'Girls' parece haberse quitado un peso de encima. Ayuda, al menos, tener un lugar hacia el que dirigirse en vez de simplemente vagar por la incertidumbre. Prueba de ello es esta maravillosa quinta temporada que empezó con Wedding day. Un buen presagio, aunque quizás no para Marnie, pero sí para el show.

Después, como un torrencial llegaron Japan (5x03) y, muy especialmente, The panic in Central Park (5x06) y Hello Kitty (5x07). Bien sabéis que no me detendría ahí. Porque me encantaron los excesos de Homeward bound (5x08) y porque sus dos últimos capítulos, Love Stories y I love you baby, en particular este último, suponen un más que buen broche final para su fantástica temporada.

¡CUIDADO SPOILERS!

La evolución de Hannah

En parte tiene que ver con Hannah, sus palabras y su última escena en el puente de Brooklyn. Atrás queda su intento de tener una pareja formal y un empleo estable. Eso no está hecho para nadie. Tampoco para ella que, aunque solo sea por una noche, trata de evitar todo ese caos y ese drama que, con más o menos razón, suele provocar a su alrededor.

Y es que, por primera vez, más sensata y honesta que nunca, vemos cómo la protagonista de 'Girls' acepta sus carencias y trata simplemente de asumirlas. Ella es por completo consciente de todo el dolor que siente y de que, tal vez, no sepa muy bien qué hacer con aquello. Aunque, quizás, no siempre se trate de hacer algo y a veces solo se pueda llorar. O escribir, según su caso. Aceptarse tiene que ver, sin duda, con ello. O al menos siente que por primera vez en mucho tiempo tiene algo que contar.

Y de repente, Tally Schifrin

Así las cosas, la artífice de esta transformación no es otra que Tally Schifrin, una maravillosa Jenny Slate a la que ya pudimos ver en el noveno capítulo de la primera temporada, y cuya presencia le servirá a nuestra protagonista para hacer balance. Atrás queda también Iowa –ahora es Hannah, de hecho, la que roba bicicletas–, e incluso –cómico guiño–, Mimi-Rose.

Sea como sea, ni ella –que todavía no sabe cómo digerir lo de Adam y Jessa– ni Tally –cuya autocrítica sobre la fama, la vanidad y la controversia suena demasiado a Lena Dunham– atraviesan su mejor momento cuando se encuentran. Ambas, antaño archienemigas, están tan tocadas que la química pronto es inevitable. Su conversación, de tú a tú, es sincera y generosa. Un soplo de aire fresco que llega directo a los pulmones y termina con un ataque de risa cómplice, con Jessa y Adam atravesando el rellano como testigos de cargo, profundamente serios.

Un huracán llamado Jessa y Adam

Una de las mejores frases que le hemos oído decir a Hannah es aquello de que ella solo puede controlar el caos que genera a su alrededor. Tiene razón. También es verdad que algunos desastres son más fáciles de prever cuando los vives desde fuera (o desde el otro lado de la puerta), que cuando lo haces desde dentro. Y aunque es pronto para evaluar el número de víctimas de este tornado que, con guiño incluido a Jack Nicholson en El resplandor, ha arrasado la vivienda de Adam, los desperfectos saltan a la vista en ese magistral último plano que pone en evidencia que algunas heridas son siempre demasiado obvias.

A Adam y Jessa –esa hija de Brigette Bardot, que diría Hannah, fruto de una sirena– no les queda mucho más por salvar. Al menos, más allá de a sí mismos. Ellos dos, probablemente, sean la pareja que más ha brillado con luz propia esta temporada. Pero todavía tienen que aprender a lidiar con toda esa ira y ese dolor que les devora por dentro y que se transforma a menudo en un impulso autodestructivo difícil de domar.

La esencia de 'Girls'

El detonante, esta vez sin pretenderlo, ha sido precisamente Horvath. Desde la boda de Marnie, nuestras cuatro protagonistas apenas han mantenido contacto ente sí salvo en ocasiones muy esporádicas. Sin embargo, hay una defensa a ultranza de la amistad en Jessa que se siente profundamente culpable y se aferra, muy a pesar de Adam, en mantener a Hannah en sus vidas.

Porque lo que ella no dice, no al menos de una manera verbal, es que, tal vez, crecer, evolucionar o madurar signifique distanciarse de todo lo que alguna vez conocimos y supuso nuestro universo. Salir al mundo y explorar fuera del confort. Pero no importa cuánto pase, ni cómo ni dónde, ni si quiera lo poco que nos gusten o que las soportemos, porque algunas amistades, y esto en parte es la esencia de 'Girls', forman parte irreversiblemente de nosotros.

Shoshanna y Ray; Ray y Marnie

Quizás la más tocada en este sentido sea Shoshanna. De hecho, desde que volvió de su particular viaje introspectivo por Japón, no ha interactuado, que sepamos, con ninguna de sus viejas amigas, aparte de con Ray.
Siempre me ha parecido que Shosh tiene un brillo especial, una manera menos egoísta y más generosa de mirar al otro. Verla tan radiante bailando con Hermie al final del capítulo, mientras de fondo suena I love you baby, probablemente sea uno de los momentos más bonitos de todo el capítulo.

Ella es, al menos, la que salva su negocio, que estaba a punto de quebrar, mientras Ray, al que hemos visto a lo largo de la temporada buscando el modo de competir con el bar de enfrente (donde, por cierto, una de las camareras está interpretada por la misma hermana de Lena Dunham), se marcha de gira con Marnie.

No sé si Marnie tiene el don de sacar lo peor del resto de personajes –aunque con Desi sus esfuerzos fueran mínimos– pero lo cierto es que esta nueva versión de Ray tan dispuesto a todo por agradarla, no me acaba de gustar. Ella, por su parte, ha tardado apenas dos capítulos en volver a resultar un poco insoportable. No se puede ganar tanto con The panic in Central Park y luego volverlo a perder. Y, aunque estaba cantado que estos dos acabarían juntos, ¿no os ha resultado todo demasiado precipitado?

El crecimiento del personaje de Elijah

Mientras tanto, Elijah ha reunido el valor para declararse a Dill y pedirle una relación exclusiva y monógama. El problema, aparte de que Dill sea un capullo, es que no es algo recíproco. Con todo, es probable que el personaje de Andrew Rannells sea el que más haya crecido y ganado profundidad dentro de la ficción. A lo largo de la temporada, hemos visto cómo se emocionaba de alegría y lloraba de dolor.

Profundamente tocado por los últimos acontecimientos, su presencia es el detonante que anima a Tad, al que recuerda que no es suficiente con intentarlo, a seguir explorando su nueva vida, mientras él y Loreen (maravillosos ambos en su última secuencia) apoyan a Hannah en The Moth, un concurso de relatos a micro abierto.

El tema será convenientemente los celos, no podía ser más acertado. Su monólogo, que termina en un primer plano y se funde con la voz de Frankie Valli, es el mejor cierre que se le podía dar a esta temporada.

En realidad lo creo profundamente. Era eso o una cesta de frutas.

Y ahora sí que sí, nos queda una última temporada. Ojalá la disfrutemos tanto como esta, ¿recordáis cómo empezó?

Nos vemos en la próxima.

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