'Girls' 5x03 y 5x04 Review: cuando las relaciones son perjudiciales para la salud

Por Marta Ailouti

Es cierto eso que dicen de que no se puede huir de los problemas. No, al menos, a largo plazo. De un modo u otro, ellos siempre te alcanzan. Ocurre algo parecido con el amor. O con las relaciones. También con las rupturas. Por muchos rodeos que se den, siempre pasa lo que tiene que pasar. Después, con el tiempo, lo que queda es una fotografía donde, si hay suerte, todos parecían felices.

De todo esto y de lo que se esconde detrás de esa imagen, tratan, en parte, estos dos episodios de 'Girls'. ¿Los comentamos?

¡CUIDADO SPOILERS!

Shoshanna encuentra su lugar en el mundo

Han pasado aproximadamente siete meses desde que Shoshanna se fuera a vivir a Japón y todo marcha mejor de lo que ella misma podía imaginar. Vive en una casa asimétrica de colores, tiene un trabajo que le gusta, un jefe enamorado de ella y unas amigas que le escuchan. No hay nada que eche en falta de Nueva York. Ni si quiera a Scott, a pesar de sus esfuerzos.

Pero, por mucho que ella lo olvide, el vínculo que la mantiene allí es americano. Al menos así se lo recuerda Abigail justo en ese instante en que la despide. Y es que, ya lo he dicho antes, algunos problemas aparecen cuando menos te lo esperas y, a veces, no hay mucho margen de reacción.

No obstante, si hay un personaje en 'Girls' que siempre lo ha tenido todo claro es precisamente ella. Para empezar, no se quiere ir de Japón. Así que hace lo único que se puede hacer en estos casos. Retrasar su decisión y dejarse llevar sin pensar en las consecuencias. No importa si esto le lleva a una de las escenas más insólitas del capítulo. También la más incómoda. Porque por suerte para ella, mientras un triste Scott la espera con un ramo de flores en el aeropuerto, Yoshi está allí.

¿Un problema inventado o real?

Por su parte, y ya en Nueva York, Hannah y Fran empiezan a tener sus primeros roces como pareja cuando ella, accidentalmente, descubre en su teléfono la colección de desnudos de sus ex-novias que, además, no parecen pocas. El problema, aparte de lo obvio, es que son todas como chicas pin-ups y ella parece más bien ridícula.

Consciente de que no tiene un cuerpo tradicional y, a pesar de los esfuerzos de Ray y Elijah por animarla (maravilloso el momento fotográfico, por cierto), Hannah se siente insegura. La cosa de las inseguridades es que lo enturbian todo. No importa cuántas fotografías borre ella después. Algo se ha interpuesto entre los dos. Y no se trata solo de lo físico.

Poemas rotos... ¿el principio del fin?

Es cierto que Fran es demasiado perfecto. Reconozco que en esto estoy un poco como Marnie, ambas parecemos fans incondicionales de él. Pero le voy a conceder algo a Hannah que, en un intento por explorar la vena artística y creativa de sus alumnos, les ha pedido que escriban un poema y una redacción con sus antecedentes literarios centrándose solo en su creatividad. Su criterio es que no importa ni la gramática ni la ortografía. Pero Fran, que no puede evitar ponerse a corregir todo lo que ve, no está conforme. La consecuencia directa de su discusión doméstica es un poema roto.

La indirecta va más allá. Hannah tiende a actuar de forma inapropiada en casi todas las situaciones. Pero eso no quita que a veces tenga razón. Interrumpir a Fran en su clase para que explique a la autora de diez años qué le ha pasado a su ejercicio puede resultar inadecuado. Pero no más que ponerse a corregir los ejercicios de otro sin antes pedir permiso o a pesar de que te lo hayan denegado.

Así las cosas, Hannah siente que él tiene una idea preconcebida de ella y cuando no cumple con sus expectativas la critica. Quizás, de todas las fases de una relación, sea precisamente esta la más complicada. La de aceptar al otro tal y como es. Por lo pronto, la pareja se despide al final de este capítulo más distanciada que nunca. Sería una pena que nos perdiéramos una reconciliación.

Alzando muros entre Desi y Marnie

Mientras tanto, los que sí que se reconcilian son Desi y Marnie. Ellos dos, ya de vuelta de su luna de miel, atraviesan una fase parecida. La razón es una pared. Y es que en un intento por darle su espacio, su ahora marido ha aprovechado su ausencia para empezar a construir un muro entre la cocina y su habitación. A ella, sin embargo, no le ha sentado del todo bien que tome una decisión tan importante sin consultarle. A pesar de que él solo trata de impresionarla.

Con todo, reconozco que Desi ha tardado demasiado tiempo en ganarme, pero empiezo a sentir cierta debilidad por él. Especialmente si el único espacio que se reserva para sí mismo es una mini estantería del tamaño de las obras completas de Ray Bradbury. En cualquier caso, la crisis no llega a tal. Gracias a Hannah, Marn, como la llama él, reconoce que tiene que aceptarle tal y como es y parar con sus provocaciones. Algunos ya lo hemos conseguido, la pregunta que queda es, ¿podrá ella?

Una relación que acaba y otra que empieza

Ajena a todos estos dramas, permanece Jessa. O al menos eso intenta. Es difícil si mientras tratas de concentrarte en tus estudios de terapeuta tus amigas usan tu casa para evadirse de sus propios problemas personales. Pero ellas no son las únicas que huyen de su relación. La propia Jessa trata también de evitar a Adam, en lo que, supone, será un error catastrófico en su amistad con Hannah.

Por suerte, al menos para ella y para Adam, las cosas no van del todo bien entre ellas. No es que Jessa esté siendo especialmente cruel con ella, o no, al menos, más que en otras ocasiones, es más bien que ahora no trata de apaciguar las consecuencias. De hecho, es fácil apreciar, y comprender un poco, el alivio que siente ella después de su discusión. Sin Hannah de por medio, ya no hay nada que impida su relación con Adam. Sin embargo, no todo termina todo lo bien que debería. No, al menos en la cama. Tampoco en el sofá.

Una cita perfecta para Elijah

Viejos amores, de hecho, acaba con tres relaciones sexuales un tanto decepcionantes. Ni Adam ni Jessa, ni Marnie ni Desi, particularmente patosos, parecen del todo satisfechos. Tampoco Elijah y Dill ponen un broche final a la altura de su noche. Sin embargo, no todo es sexo en esta vida y a él, por ahora, parece no importarle demasiado. Es un placer ver a Elijah tan feliz. Su cara lo dice todo al finalizar el episodio. No podría estar más satisfecho.

No es para menos. Antes, ha ocurrido todo lo demás. A pesar de sus nervios por impresionar a los amigos de Dill, la cita ha resultado perfecta. Más allá del restaurante y el paseo nocturno por Nueva York, las fotografías, las vistas, los autógrafos y ese beso de película que ha hecho que todo gire a su alrededor, sus escenas, ese momento previo a la llegada de sus amigos, probablemente sean las más tiernas y dulces que hemos visto en la serie.

Y con este buen sabor de boca, nos acercamos al ecuador de 'Girls'. Os dejo la promo de su próximo episodio:

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