'Jane The Virgin' 2x01 Review: Bienvenidos de nuevo

PorBetty M. Martínez

Jane ha vuelto y con ella han regresado la comedia, la diversión, el drama, la emoción y, cómo no, el ritmo acelerado de acontecimientos. En este primer capítulo de la segunda temporada de 'Jane The Virgin' han pasado tantas cosas que no sé ni por dónde empezar. Vamos a ver si consigo poner orden a mis impresiones.

¡¡CUIDADO SPOILERS!!

Lo primero que tengo que decir, antes de que se me olvide, es que el regreso de nuestro amigo el narrador ha sido brillante. No me había dado cuenta de cuánto lo había echado de menos hasta que nos saludó con esa entonación tan inconfundible. Pero al margen de sensaciones emocionales, los primeros dos minutos que nos regaló son para enmarcar. Han sido 120 segundos en los que nos resumió absolutamente todos y cada uno de los aspectos más relevantes de la primera temporada. De verdad, en ocasiones como esta es cuando me pregunto qué haríamos sin él. Como dice la canción, habría que inventarlo. Bienvenido de nuevo, señor narrador.

Jane sigue rompiendo moldes tradicionales

Bien, vayamos a la historia. Como a estas alturas ya sabrá todo el mundo, Sin Rostro secuestró a Mateo, pero Jane aún no lo sabía. Esperaba con mucha curiosidad ese momento y me ha sorprendido doblemente.

Por un lado, la interpretación de Gina Rodríguez fue muy especial. No le hizo falta decir nada ni apenas gesticular. Bastó una mirada para que todos comprendiéramos que el mundo de Jane acababa de venirse abajo. Es más, no solo brilló en esa escena, sino que a lo largo de todo el capítulo consigue transmitir los miedos, las dudas, la incertidumbre, la angustia, el sentimiento de culpabilidad que cualquier madre hubiera sentido en una situación así. Sigo sin explicarme el olvido que sufrió esta actriz en los Emmy.

Por otro lado, también me sorprendió el padre de la criatura. Rafael mostró una actitud tan enérgica, que parece que finalmente nuestro galán toma la cantidad necesaria de cafeína para cumplir el rol como se espera. Vamos bien, Rafael.

Pero si hay algo que me gustó por encima de todo es que Jane Villanueva demostró, una vez más, que no es una heroína tradicional. En cualquier telenovela standard la protagonista chillaría histérica, derramaría lágrimas por todos los rincones y se sentaría a esperar que su amado caballero le solucionara el problema. Jane no. Jane es una madre coraje del siglo XXI. Cuando sabe cómo recuperar a su hijo, se le olvida que hace unas horas que dio a luz, se levanta de la cama (con ayuda, eso sí), se pone unos pantalones y organiza la operación rescate.

Un rescate sorprendente

Pero en la operación rescate, además de papá y mamá, también participa un tercer personaje. No sé si será políticamente correcto, pero creo que Jane y Rafael deberían proponerle a Michael que sea el padrino de Mateo porque hay muy pocos hombres como el inspector Cordero.

Es Michael quien descubre cómo recuperar a Mateo. Perdón, me cae bien este personaje, pero tampoco me voy a pasar de generosa. Sin Rostro llama a Michael para proponerle un trato. El bebé a cambio de un broche en forma de libélula que era suyo y ahora tiene la Policía. Sí, lo he dicho bien. El rescate que esa peligrosa criminal reclama es una joya. Espero que al menos no sea bisutería barata.

Y aquí es donde la serie muestra todo su encanto. Todo parece torcerse porque el broche no está en comisaría, sino que lo tiene Luisa, que lo pierde cuando su nueva novia lo tira por la ventana al descubrir que es de la ex, así que a la brigada de rescate le toca tirarse literalmente a la piscina para recuperar el preciado tesoro. Todo esto suena muy dramático y de hecho lo es, pero una vez visto, se entiende perfectamente por qué ‘Jane The Virgin’ nos tiene tan enganchados. Por cierto, el broche lo encuentra Jane y no sus dos galanes, así que nuevo punto para nuestra heroína moderna.

Un héroe generoso

Sigamos con Michael. Dije que debería ser el padrino de Mateo porque, aparte de participar activamente en la operación rescate, también se ha jugado su placa. No sabemos si el broche era de calidad o bisutería, pero sí conocemos su valor añadido. En realidad es un pendrive donde está toda la información necesaria para detener a Sin Rostro. Michael tiene que elegir entre la vida del hijo que el amor de su vida ha tenido con otro hombre y la oportunidad de resolver el caso de su vida. ¿Qué elige? Es obvio, ¿no?

Pero si esa disyuntiva no fuera suficiente, también ve como, de repente, ese hombre que le robó a su novia le pide consejo para lidiar con las mujeres Villanueva. El pobre Rafael no sabe qué hacer para encajar en la familia y no se le ocurre otra cosa que preguntarle al experto Cordero. Como el narrador bien nos describe, Michael tiene tres opciones: darle un buen consejo para acercarlo a Jane, decirle lo contrario de lo que debe hacer para separarlos o quedarse callado para que el galán se busque la vida. ¿Qué hace? Es obvio, ¿no?

Lo reconozco. En este capítulo Michael me ha dado un poco de pena. Ha puesto todo de su parte para ser el héroe de la historia, ha estado donde ha sido necesario, se ha apartado cuando era conveniente, los ha escuchado y apoyado a todos, pero, al final del día, el que comparte habitación con Jane es Rafael mientras que él está en el coche. Eso sí, Michael ha conseguido que Jane sonría de una forma muy especial, así que ya veremos qué pasa.

El don de Luisa para complicarlo todo

Mientras que Michael sigue cerca de Jane, esperando, otra que también sigue rondando es Petra. Recordemos que consiguió una segunda muestra del esperma de Rafael y para mi sorpresa, lo reconozco, ha dudado más de media hora sobre usarlo o no. Yo esperaba que fuera una decisión inmediata, pero al final va a resultar que Petra es un personaje mucho más complejo de lo que aparenta. Y la verdad es que el flashback sobre su fallido embarazo ha hecho que empiece a verla con otros ojos. Es la villana, sí, pero también lo ha pasado mal.

En fin, como decía, tras media hora de dudas, parecía que Petra tiraba la toalla y renunciaba a su particular operación bebé, pero, como en toda telenovela, siempre pasa algo que hace que todo cambie en medio minuto. ¿Qué ha pasado en esta ocasión? Luisa. Eso es lo que ha pasado.

Si recordamos bien, la anterior temporada empezó cuando Luisa inseminó a Jane cuando, en realidad, quien tenía que quedar embarazada era Petra. En otras palabras, la fastidió. Pues bien, ¿cómo empieza esta segunda temporada? Con Petra inseminándose porque Luisa le ha metido el dedo en la llaga al recordarle que “ese bebé tenía que ser tuyo”. Vale, es verdad. Mateo tenía que ser hijo de Rafael y Petra, pero Luisa no pudo escoger peor momento para decir esa frase y peor aún es que cree que ha ayudado a su hermano cuando, en realidad, acaba de complicarle la vida aún más. Resumen, Luisa la vuelve a fastidiar.

Rogelio de la Vega, abuelo

Tengo que ir acabando, pero no puedo quedarme con las ganas de comentar los mejores momentos del gran Rogelio de la Vega. A este sí que habría que inventarlo si no existiera. Por un lado, su afán tuitero ha metido en un buen lío mediático a la familia, afortunadamente ya solucionado. Por otro lado, su cara cuando Michael le recuerda que es abuelo no tiene precio. La verdad es que la expresividad de Jaime Camil es de premio.

Pero lo que nunca perdonaré a los guionistas es que nos privaran de ese gran momento en el que el galán de galanes, la estrella de las telenovelas, el gran Rogelio de la Vega le cambia el pañal a su nieto. Por favor, señores guionistas, recuperen esa escena para algún otro capítulo. Seguro que es memorable. Si solo con imaginarlo, ya me río. Bueno, si no puede ser, que Rogelio tuitee una foto. El hashtag lo dejo a su elección.

Y ya acabo y no tengo más remedio que hacerlo con una pregunta. ¿Alguien me puede explicar la última secuencia del episodio?

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