Penúltimo capítulo de la temporada ‘Jane The Virgin’ 3x19 Review: Érase una vez un cuento de hadas

‘Jane The Virgin’ 3x19 Review: Érase una vez un cuento de hadas
‘Jane The Virgin’ 3x19 Review: Érase una vez un cuento de hadas

Por Betty M. Martínez

Por si alguien aún dudase de las muchas similitudes que existen entre las telenovelas y los cuentos de hadas, esta semana ‘Jane The Virgin’ ha sido un curso intensivo en la materia. Hemos visto príncipes azules que buscan a sus princesas, carrozas tiradas por equinos blancos, malvadas madrastras y hasta algún personaje a quien se le han ido las manos las mentirijillas cual Pinocho.

¡¡CUIDADO SPOILERS!!

Una boda de cuento

Érase una vez una pareja de enamorados que había decidido casarse por todo lo alto. Y no era para menos. Esta sería su segunda boda, pero, a efectos prácticos, sería la más importante porque de la primera ellos ni se acuerdan. Lo que pasa en Las Vegas es mejor que se quede en Las Vegas.

Habían decidido cumplir todos sus sueños y el primero fue el más fácil de cumplir. Jane, su hija, sería la dama de honor. El segundo, casarse como si fuese un cuento de hadas, estuvo a punto de naufragar por culpa de dos malvados brujos, autodefinidos como organizadores de bodas, que osaron calificar el sueño de la novia como “ridículo”.

¿Cómo se atreven? ¿Desde cuándo una novia no puede decidir cómo se quiere casar? Xiomara lleva toda la vida esperando casarse como en un cuento de hadas y nosotros llevamos tres temporadas esperando a que se case con Rogelio, así que esa boda será cómo, cuándo y dónde ella decida. Si hasta Rogelio está de acuerdo, ¿quiénes son esos organizadores de bodas para llevarle la contraria? Si quiere un cuento de hadas con vestido de princesa y caballos blancos, se casará con un vestido de princesa y caballos blancos. Y si los espectadores nos tenemos que poner a coser para que esté listo a tiempo, ya estamos todos con la aguja en la mano.

La verdad es que aplaudí a Jane cuando decidió organizar ella la boda. Le va a costar mucho trabajo cumplir todos los sueños de Xiomara, pero estoy segura de que va a hacer hasta lo imposible. Que ya es mucho más de lo que hicieron los otros dos individuos.

Rogelio, Xiomara y Jane
Rogelio, Xiomara y Jane

En fin, por este flanco creo que podemos estar tranquilos porque a Jane no le gana nadie planificando y organizando. Solo espero que esta vez podamos ver la boda, que seguimos esperando ver el álbum de fotos de la anterior. Y, desde luego, cruzo los dedos para que no haya sorpresas, la palabra “boda” y ‘Jane The Virgin’ son sinónimos de imprevistos, problemas, dificultades y disgustos. Por favor, señores guionistas, por una vez, aunque sea solo por una vez, déjennos disfrutar de una boda como corresponde.

Y una cosa más. Me parece muy bien la persona que Rogelio y Xiomara han elegido para que oficie su boda. Es la mejor elección. Sin duda. Pero, aunque no sea el oficiante, la invitación a Ricky Martin sigue vigente, ¿verdad?

Un príncipe convertido en rana

Érase una vez un apuesto galán que vivía enamorado de su princesa. Hacía todo lo posible porque su relación fuese feliz y duradera, pero había un problema del que él aún no se había dado cuenta. La princesa había cambiado de página y ahora prefería otro cuento. Ella sí era consciente de la situación y se propuso desengañar a su enamorado, pero, transformada repentinamente en Pinocho por el hechizo de una boda, lo engañó aún más.

Convertida en Pinocho es cuando descubrimos a una Jane que no nos gusta nada. Entiendo que quisiera hacer todo lo posible por conseguir los caballos blancos para la boda de sus padres, pero no todo vale. Jane, sabes que te quiero, te admiro y te respeto, pero esta vez te has pasado cuatro pueblos. Ya has utilizado a Fabián como objeto sexual, pero en ese caso él estaba de acuerdo; pero, ahora, ¡no me puedo creer que hayas sido capaz de jugar con sus sentimientos! No es que lo sienta por él, es que siento que tú me has decepcionado. ¿Qué te ha pasado, Jane? Tú no eres así.

Además, Jane, deberías saber (y, si no, te lo cuento yo) que las mentiras tienen las patas muy cortas y Fabián se enteró de tu doble juego. Tú lo considerabas poco listo (no voy a utilizar la palabra que mejor lo define porque tampoco vamos a hacer leña del árbol caído), pero ha demostrado ser lo suficientemente espabilado como para darte donde más te duele.

Jane, tú me has decepcionado un poco, pero cuando Fabián te llamó lo que te llamó me indignó hasta el punto de que casi lanzo la taza contra la pantalla. Fue ese el justo instante en que la magia se desvaneció y el príncipe se convirtió en rana. ¿Cómo pudo caer tan bajo? Menos mal que la princesa tiene un padre, rey de las telenovelas, que dio la cara por ella, salió al parking a defender el honor de su hija y puso en su lugar al advenedizo príncipe. La violencia no soluciona nada, pero esta vez Rogelio tenía toda la razón.

Y, Fabián, te lo dijimos el día que te conocimos. No te metas con Rogelio porque te va a ir muy mal. No nos hiciste caso y recibiste tu merecido. El puñetazo que te dio Jane llevaba toda la fuerza que le transmitidos todas y cada una de las Rogelifans. Fabián, te dimos una oportunidad y la desaprovechaste. Hasta aquí has llegado. Adiós, Fabián.

Fabián, Jane y Rogelio
Fabián, Jane y Rogelio

Hada madrina, cenicienta o princesa

Érase una vez un atractivo príncipe que esperaba con ansia que su princesa le diera el sí. Él le había confesado sus sentimientos y ella le había pedido tiempo para tomar una decisión porque ya habían sido pareja en el pasado y las cosas no salieron demasiado bien.

Tanto el príncipe como la princesa buscaron la ayuda de una hada madrina, que tenía el don de estar siempre en medio de todas las situaciones del cuento en el que participaba (normal, siendo la protagonista). El príncipe quería que el hada madrina convenciese a la princesa de que le diese una nueva oportunidad y la princesa quería que “su única amiga” la ayudase a tomar la mejor decisión.

La hada madrina intentó mantenerse neutral porque no quería inmiscuirse en una relación de pareja, pero la realidad era otra. Jane temía que la relación de Rafael y Petra prosperase. ¿Por qué? Porque esa extraña familia que han formado todos juntos se vería alterada y ella y Mateo quedarían fuera. Así, Jane fue cambiando de opinión sobre la marcha porque sus miedos le impedían ser clara en sus consejos. Sin embargo, las hadas madrinas son buenas por naturaleza y Jane terminó por confesar a Rafael qué era lo que le pasaba.

Pero no debemos quedarnos en ese correveidile protagonizado por Jane. Lo importante son los sentimientos que afloraron. No sé cómo explicarlo porque tampoco me quiero pasar con los spoilers porque creo que es el elemento clave de este capítulo y tiene muchas papeletas para ser el eje sobre el que gire la serie en el futuro.

A ver cómo me explico. Digamos que cuando Jane confiesa sus miedos a Rafael, él le deja bien claro que “cuando pienso en familia, es a ti a quien veo”. Y después de emocionarnos con esta frase, va y le dice “te quiero”. Y aquí el TeamRafael entró en taquicardia porque esa lejana posibilidad de que Jane y Rafael volviesen a estar juntos cobraba fuerza ¿Sería posible? Lo que sentía Jane eran celos familiares o ¿sentimentales? Yo ya me estaba imaginando el final feliz del cuento cuando un par de puertas se abrieron y el cuento volvió a cambiar.

Y hasta aquí voy a escribir porque ese momento hay que verlo. Si queréis, lo comentamos la semana que viene cuando todo el mundo haya tenido tiempo de verlo. Además, necesito algún día más para procesar yo misma todo lo que pasó, lo que no pasó, lo que pudo pasar y lo que puede llegar a pasar.

Jane y Rafael
Jane y Rafael

Y para terminar, mi pataleta de esta semana. Vamos a ver, señores guionistas, una cosa es tener a los espectadores en tensión y otra muy distinta es que quieran matarnos a disgustos. Hay quien aún no les ha perdonado la muerte de Michael (es más, hay quien ha jurado no hacerlo nunca) y ahora ¿nos salen con éstas? Hay cosas con las que no se juega. ¿Cómo se les ha ocurrido? ¿No creen que ya hemos sufrido bastante esta temporada?

Ahora dirán que era necesario para que Luisa regresase, pero, lo siento mucho, esta vez el fin no justifica los medios. Entiendo la trampa a Luisa, pero nosotros no nos lo merecíamos. Insisto. No nos merecíamos la angustia de pensar que Rafael volvía a estar enfermo. Y aviso para el futuro: aún no sé muy bien cómo soportamos el decirle adiós a Michael, pero no tienten a la suerte porque, a lo mejor, la próxima vez no somos tan generosos.

Y menos mal que la jugada ha salido bien y la malvada madrastra está ya donde tiene que estar. Es lo único que hace que podamos perdonar el mal trago que nos hicieron pasar, pero, insisto, no se acostumbren a jugar así con nuestros sentimientos porque es posible que se nos acabe la paciencia.

En fin, miedo me da pensar en la season finale porque si en este capítulo ya hemos estado al borde de la catástrofe, no quiero ni imaginar lo que nos tienen reservado para la semana. Yo ya tengo todo preparado para la boda de Rogelio y Xiomara, pero, por si acaso, al lado de los zapatos de tacón, he puesto unas zapatillas. Por si hay que salir corriendo.

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