'Jane the Virgin' 1X13 Review: No hay decisiones acertadas o equivocadas

Por Betty M. Martínez

(¡Cuidado Spoilers!)

Creo que estoy empezando a ser un tanto repetitiva, pero esas introducciones a los capítulos de la Jane adolescente empiezan a desesperarme un poco. Vamos a ver. La semana pasada nos dejaron con la boca abierta al descubrir en 10 segundos la identidad de Sin Rose-tro (me declaro fan absoluta de los responsables de los rótulos sobreimpresos) y cuando todos estamos esperando el siguiente paso de la malvada madrastra nos salen con que a Jane no le gustan las inyecciones. Me parece muy bien, pero a mí particularmente me interesa muchísimo más que la historia avance y no giros estilísticos de los guionistas.

Dicho esto, he de decir que en conjunto me parece que éste ha sido el capítulo más emocional de toda la temporada, es decir, creo que es el primer episodio en el que ningún personaje ni ninguna escena me ha arrancado una carcajada. Como mucho, Rogelio de la Vega ha podido robarme alguna sonrisa. Sin embargo, sí que ha habido momentos en que he sentido angustia, emoción… Creo que en esta ocasión, los guionistas han apelado a los sentimientos de los espectadores y, además, lo han hecho con una gran sensibilidad.

Pero vayamos por partes porque, como siempre, han pasado demasiadas cosas.

“Necesito saber para hacer un plan”

En esta ocasión el embarazo de Jane ha recuperado protagonismo en la trama y me ha parecido una buena idea, porque últimamente había quedado un tanto relegado. Sin embargo, ha sido especialmente duro emocionalmente, pero tanto los guionistas como los actores lo han desarrollado de forma brillante. Me ha gustado que ha sido bastante realista en lo que respecta, por ejemplo, a todas las dudas que aquejan a Jane y como cambia constantemente de opinión. Quizá con otra temática esos continuos giros de ahora sí, ahora no, ahora me arrepiento, ahora pienso que era lo mejor… podrían haber resultado cansinos, pero ante esta cuestión creo que es la mejor forma de plantearlo porque realmente no hay un plan que diga cuál es la mejor opción y cuál es la peor.

Es más, me atrevería a asegurar que es posible que haya mujeres que se hayan sentido identificadas con las dudas, preguntas, sensaciones y miedos que ha padecido Jane en este capítulo. Punto para los guionistas.

Lo que no tengo muy claro es el rol que ha jugado Rafael. Obviamente la decisión final es de Jane, pero me parece que esa postura de “lo que tú decidas me parece bien” me resulta cómoda de más. Si no se hace la amniocentesis, está bien. Si se la hace, también está bien. Tengo la impresión de que se ha dejado llevar, dejando toda la responsabilidad de la toma de decisiones sobre Jane. Entiendo que no la presionase, pero como espectadora sí he echado de menos sus propias opiniones. Jane se desahogó con su familia, pidió consejo, buscó información en internet pero él ¿qué hizo? Ver la ecografía en el dossier de la venta del Marbella. Nada más. Bueno, es verdad, apoyó a Jane minuto a minuto y supo tranquilizarla con una de las mejores frases que ha dicho: No hay decisiones acertadas o equivocadas.

Aunque, claro, pensándolo bien, ¿con quién podría hablar? Su hermana, encerrada en un sanatorio mental. Su padre, “desaparecido”. Su mejor amigo, asesinado. Su madrastra, la mala oficial de la serie. Rafael es, ahora mismo, el personaje más solitario en el sentido de que la única forma que tenemos los espectadores de conocer sus pensamientos es a través de sus conversaciones con Jane y ahí está claramente condicionado, como se ha visto en este episodio. Insisto. He echado en falta conocer los sentimientos y pensamientos de Rafael ante los posibles problemas del bebé. Señores guionistas, creo que ya va siendo hora de conseguirle un “mejor amigo”.

Eso sí, todo hay que decirlo. Se lució con la fiesta de graduación de Jane. Ese momento en el que se reúne toda la familia en la habitación de Jane para celebrar su graduación ha sido una de las escenas más emocionantes que nos ha regalado esta serie. Quizá no sea la que tenga una mayor carga dramática ni probablemente sea decisiva para el desarrollo de la trama, pero a mí me ha parecido muy especial que todas las personas que forman el “núcleo duro” en la vida de Jane estuviesen junto a ella en ese momento. Además, es una de las primeras veces en que vemos a la nueva familia reunida al completo. Es cierto que se veía un poco “cursi”, pero está definitivamente en mi lista de escenas favoritas. Punto para Rafael.

Xiomara, pilar familiar

Al margen del embarazo de Jane, en este capítulo me ha llamado mucho la atención el cambio que ha experimentado el personaje de Xiomara. Lo cierto es que la palabra “cambio” quizá no sea la más adecuada porque desde el principio hemos ido comprobando como Xiomara tenía como una doble cara. Por un lado, era la eterna adolescente incapaz de madurar y que seguía buscando su sueño de triunfar como cantante. Por otro lado, era una madre dispuesta a sacar las uñas por su hija y una hija capaz de hacer una complicada promesa para salvar a su madre.

En este capítulo, esa segunda faceta se ha convertido en protagonista. Me ha parecido muy inteligente la forma en que ha guiado a Rogelio para que reconduzca su carrera (por favor, por favor, que no se vaya a grabar a México, que consiga un papel en Miami), pero, sobre todo, me ha emocionado la forma en que ha hablado con Alba sobre su soledad. Creo sinceramente que ha sido una de las mejores escenas de Andrea Navedo porque estábamos muy acostumbrados a que nos hiciera pasar muy buenos momentos (recordemos que hasta cuando suplicó por la vida de su madre nos hizo reír con lo de mantener las piernas cerradas), pero hasta ahora, al menos a mí, no me había tocado la fibra sensible y en esta ocasión lo hizo con creces. Punto para Andrea Navedo, y por supuesto, para Xiomara que se está revelando como un auténtico pilar para la familia.

De malo en malo y tiro porque me toca…

En cuanto a los malos, los guionistas siguen jugando con nosotros. Veamos.

Después de 12 capítulos nos dicen quién es Sin Rostro. Nos dejan en shock una semana esperando a ver qué pasa. La Policía ve la luz en un par de segundos después de semanas de idas y venidas. Nos preparamos para una escena de acción y… Rose huye. ¿De verdad? Si va a desaparecer, por qué nos dijeron que Rose era Sin Rostro. Personalmente hubiera preferido seguir haciendo cábalas sobre quién era el malo a esta sensación de chicle sin azúcar. Tiene la textura de un chicle pero está insípido. Traduzco este amago de metáfora. De poco me sirve saber quién es el malo si el malo no participa en la historia.

Pero a malo desaparecido, malo que aparece. Lachlan regresa de ¿dónde? Señores guionistas, sé que Lachlan es malo porque ustedes me lo han dicho por activa y por pasiva, pero, a base de aparecer y desaparecer por arte de magia, no acabo de encajarlo en la trama. Creo que la idea era que se peleara con Rafael por el control del Marbella para vengarse por quitarle a Petra, pero se vuelve a ir!!! Entiendo que se vengue de Petra dejándola literalmente en la calle, pero si se va pierde muchos puntos como antagonista del Rafael empresario.

Rose desaparece. Lachlan se va. Petra en la calle. Magda en paradero desconocido ¿Nos quedamos sin malos? ¿alguien ha visto una telenovela sin villanos? No, claro que no y Jane the Virgin no iba a ser la excepción. ¿Quién falta en la lista de malos malísimos de la serie? Milos, que ha pasado de novio violento a miembro de una familia con posibles que compra una parte del Marbella. La verdad es que Petra tiene mucha suerte. Siempre cae de pie… en el Marbella. De Rafael a Lachlan y de Lachlan a Milos. Como quien no quiere la cosa, ella siempre acaba viviendo como una reina en el hotel a costa del marido – novio de turno. ¡Qué pronto se le ha olvidado el miedo atroz a Milos! (lo siento, en mi teclado no encuentro la tecla que indique modo ironía)

Pero, claro, las cosas no podían quedar así. No hay que olvidar que uno de los personajes principales es policía y hay que sacarle partido. Lo lógico sería que Michael (ni una sola mención a Jane en todo el capítulo. Otro que pierde puntos como antagonista del Rafael galán) y Nadine fueran a perseguir a Sin Rostro o que nos desvelaran alguno de sus crímenes, pero no. Eso sería lo lógico y aquí a veces la lógica no funciona. Como los espectadores no tienen suficientes preguntas sin respuesta en este momento, vamos a recuperar el asesinato de Román ¿Os acordáis? El amigo de Rafael – amante de Petra que muere al principio. ¿Quién lo mató? ¿Rose? Las pruebas dicen que no. ¿Emilio? Las pruebas dicen que no ¿El botones “sacacorcheado”? Las pruebas dicen que no.

Siento decirlo, pero voy a mantener mi línea de guardarme algún spoiler. Si la semana pasada quedé con la boca abierta al final del capítulo, en esta ocasión me he quedado helada y solo puedo decir que espero haber malinterpretado las dos últimas secuencias del episodio porque, si lo he entendido bien, señores guionistas, son ustedes muy, pero que muy retorcidos.

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