'Jane the Virgin', la serie-telenovela que juega con los tópicos

Por Betty M. Martínez

Hay dos formas de ver 'Jane the Virgin'. Una es como si se tratara de una serie norteamericana más. Una comedia sobre la vida de una joven que sufre una negligencia médica y todas las consecuencias que ese error acarrea. La otra se basa en verla como una adaptación del género por antonomasia de la televisión latina: la telenovela. ¿Cuál es mi caso? La verdad es que he intentado enfrentarme a ella como si se tratara de las 'chicas Gilmore', pero reconozco que he fracasado. Han sido demasiados años de Cristales, Abigaíles, Gaviotas y demás como para no añadir a Jane Gloriana a la lista.

(¡Cuidado Spoilers!)

Así pues, me acerco a conocer a Jane teniendo en mente a Juana, pero con ganas de comprobar si consigue hacérmela olvidar, tal como hizo la neoyorkina Betty de Salma Hayek con su tocaya colombiana de Ecomoda. En aquella ocasión la serie norteamericana consiguió crear algo distinto tomando como base una de las telenovelas más exitosas de los últimos años. ¿Lo conseguirá ahora? Para saberlo hay que dar un primer paso. Vamos a conocer a 'Jane the Virgin'.

Ya nos conocemos todos…

Me ha gustado la forma en que nuestro narrador omnipresente (fantástica la voz en off) nos ha presentado a Jane Gloriana Villanueva y su entorno. En apenas unos minutos hemos conocido al núcleo duro de su vida: la madre (reconozco que nunca imaginé que Sofía Vergara pudiera convertirse en un referente en lo que respecta a los personajes de latinas), la abuela y el chico bueno. Casi sin dejarnos respirar ya han aparecido también las amigas (falta, eso sí, la amiguísima que acompaña a toda protagonista que se precie).

También hemos conocido al que parece que va a ser el galán y a la que tiene todo el aspecto de ser la mala, que, por supuesto, es rubia, delgadísima, elegante, etc. Si querían darle otro aire podrían haber buscado otro estilo de mujer fatal. El enfrentamiento rubia – morena ya está desfasado hasta en Televisa. Eso sí, lo compensan con la hermana lesbiana del protagonista.

Primer punto en contra: hemos conocido a todo el elenco a velocidad de vértigo y ya casi podemos adivinar cómo va a actuar cada uno.

Tras las presentaciones, llega el momento cumbre: la hermana del galán embaraza por accidente a la protagonista. Ya está. En un segundo se ha formado toda la trama y a mí aún no se me ha enfriado el café que me estoy tomando. Está bien no tener que esperar veinte capítulos para que haya algo de acción, pero como pierda la concentración voy a tener que hacer un esquema para saber quién es quién.

Con Jane embarazada descubrimos que el padre de la criatura es… Rafael, el protagonista. ¿En serio? Esto no me lo esperaba. Bueno, sí me lo esperaría de Telemundo, pero no de una comedia norteamericana. Podrían haber buscado a un padre “fantasma” para darle más intriga a la trama… o a lo mejor eso es demasiado de culebrón y en la sencillez está la clave. Tengo que reflexionar sobre eso, pero ahora no, que me pierdo.

Momentazo: Jane confiesa su embarazo al chico ¿bueno? Me ha gustado la escena con el hermano. Es la primera vez que la serie nos crea una intriga que no se resuelve en la segunda secuencia. Esta subtrama puede ser muy interesante.

Rompiendo tópicos a velocidad de vértigo…

Punto a favor: se rompen los arquetipos. Ha sido muy interesante la forma en que se procesa la noticia del embarazo en la familia. Esos sí pero no entre la madre, la abuela y Jane rompen totalmente con lo que se esperaría. Además juegan al equívoco con la postura de la madre y nos hace descubrir a un personaje con una carga emocional mucho más profunda de lo que parecía.

Segundo punto a favor: el chico bueno empieza a enseñar la patita y no es el tradicional tercero en discordia dispuesto a soportarlo todo por el amor de su dama, sino que deja clara su postura con una frase contundente: “Por favor, no tengas el bebé”.

Nuevo topicazo: el galán quiere al bebé y recuerda su encuentro con Jane años atrás. Segundo ¿en serio?. Este es el tópico de los tópicos en la historia chico conoce a chica, pero es que encima mostrarlo en el primer capítulo es demasiado. Y, claro, la mala tiene un amante. Reconozco que me está costando adaptarme a este ritmo narrativo. No se ha acabado el primer capítulo y ya me han contado media historia.

Y siguen pasando cosas: petición de divorcio, aparición de unos policías no se sabe por qué, descubrimos al padre de Jane, reconciliación con chico bueno… Y en medio de todo esto, Jane decide tener el bebé y dárselo al padre. El problema es que esta decisión que, a priori, es el eje sobre el que gira toda la trama, se nos presenta en medio de un batiburrillo de acontecimientos que casi hace que lo pasemos por alto.

Puntos a favor…

En fin, 'Jane the Virgin' tiene varios aspectos que la hacen muy atractiva:

Lo primero, nos presentan a una heroína que rompe completamente con el arquetipo tradicional. Las protagonistas de telenovelas viven con el sentimiento, aman y lloran intensamente a golpe de el corazón, pero en este caso actúa en base a la razón. Juana estaría llorando medio capítulo mientras se tocaba la barriga. Jane razona que no está preparada para un bebé, que rompe su “planificación” y que lo mejor es dárselo al padre. Jane nos sorprende y me gusta ese nuevo aire

Pero no es el único personaje que nos sorprende. En un principio, parecía que ya teníamos identificados todos los roles, pero en algunos casos en una misma secuencia han dado un giro de 180 grados, lo que nos hace pensar que puede seguir pasando y lo que hoy nos parece muy obvio puede no serlo próximamente. Tiene capacidad de sorpresa y eso sí que es novedoso.

Jaime Camil. No me puedo creer que diga algo bueno de este actor mexicano. Nunca me ha convencido como galán protagonista, pero en los minutos que aparece en pantalla me ha conquistado. Es el guiño perfecto a los aficionados a las telenovelas y se agradece que se haga desde el humor y no desde la sátira.

Los peros…

Pero también hay cuestiones en las que flaquea.

La relación de los protagonistas es demasiado obvia desde el minuto uno. ¿De verdad era necesario que se conocieran en el pasado y que los dos lo recuerden perfectamente? No es que sea malo, pero es demasiado típico. Dentro de un producto que ofrece novedades, este elemento podría ser prescindible. Aquí quizá es donde se ve más claro que estamos ante una telenovela envuelta en el formato de una serie.

Pero quizá lo peor de todo ha sido que nos han dado demasiada información. Hay personajes que nos han sorprendido tanto en 40 minutos, que no consigo imaginar cómo van a conseguir mantener la tensión narrativa durante los siguientes capítulos. Nos han presentado a prácticamente todos los personajes, han sucedido todas las acciones que encarrilan la trama, ha pasado algo y en la siguiente secuencia ya se ha deshecho (petición de divorcio y rectificación en menos de cinco minutos!!!!).

Eso sí de este handicap podemos extraer algo bueno. Si consiguen mantener este ritmo, está claro que los guionistas van a sorprendernos varias veces en cada capítulo y que nos van a tener pegados al televisor.

Mi conclusión: han conseguido que me pique la curiosidad, pero no tengo claro por qué. Me explico. No sé si lo que me ha enganchado ha sido la trama o el envoltorio. No sé si lo que me interesa es saber qué va a pasar con el embarazo de Jane o si tengo curiosidad por ver cómo me lo van a contar. Sea una comedia o sea una telenovela Jane Gloriana Villanueva me ha conquistado.

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