'Juego de Tronos' 6x07 Review: el regreso de un viejo "amigo"

Por Eider Calvo

(Dicen que por aquí vas a encontrar unos SPOILERS del tamaño de La Montaña… Tú decides, pero si no has visto el último capítulo de JDT te aconsejo que apartes los ojos de aquí. Y, si no, que se lo pregunten a Oberyn)

No ha estado pero que nada mal, el capítulo que vengo a comentar hoy. La aparición de un hombre que, al final, resultaba que no estaba muerto, sino “desquebrajado” (o como buenamente he tratado de traducir broken del titular); hemos podido confirmar la estrategia de cierta pelirroja; Jon va por ahí haciendo amigos (y enemigos); Theon lamenta más que nunca su falta de hombría; y cierta lobita asiste a un baño rojo estomacal.

No. Nada mal. Pero mejor si me pongo a tratar con más seriedad del asunto, ¿no? Bueno, con toda seriedad que una persona como yo puede acaparar delante del teclado de un ordenador, que no es mucha.

Fingida inocencia

Arrancamos en Desembarco del Rey, donde la dulce pero mejor estratega Margaery se está ganando la confianza del Septón. No sé vosotros, pero resulta difícil de creer que la joven Tyrell haya podido ser abducida por Los Siete. Demasiado lista y vengativa para considerarlo siquiera. Sin embargo, hay reconocer que está jugando el papel de su vida: leyendo el Libro de la Madre y regalando música para los oídos del Septón mientras le recita un par de versículos.

Siendo así, el Gorrión manipulador aprovecha la situación para dar rienda suelta a sus artimañas, unas vez más: “me comentan que desde que te liberamos no has compartido lecho con tu marido. Pero tienes que hacerlo porque el reino (la Fe) necesita continuar perpetrando sus (falta de) valores”. “Ah”, añade, “y si puedes sumar a tu abuela, esa que trajo a medio Altojardín para combatirnos, al carro religioso mejor que mejor”. Mire, señor, ni la discreta amenaza de “temo por su seguridad en cuerpo y alma de no ser así” pronunciada después podría convencer a Olenna para hacer semejante idiotez.

No obstante, Margaery capta la indirecta velada tras esas dulces palabras, por lo que no duda en dirigirse a la Fortaleza Roja (cómo no, acompañada por la cargante Septa Unella) para prevenir a su querida yaya y persuadirla de que abandone la capital y regrese a su hogar. Y aunque el espiritual discurso de su nieta no logra el efecto deseado (con Unella al lado me gustaría saber cómo), el dibujo en pergamino de una rosa, símbolo de la Casa Tyrell, que le coloca discretamente en la mano sí lo hace.

Como podemos confirmar entonces, Margaery no olvida ni de dónde viene, ni a quiénes es fiel. Pero su trazada revancha lleva su tiempo de maceración, y no necesita estar preocupándose por la integridad física de su familiar mientras tanto. “La Madre vela por todos vosotros”, concluye al final con una sonrisa igual de artificial como lo es su lealtad a Los Siete. No obstante, en esta ocasión el “qué” dice revela más que el “cómo” lo hace, pues entendemos que con “Madre” se está refiriendo a ella, la que pronto deberá dar un legítimo heredero al rey más inútil de todo Poniente.

Por otra parte, la que no está pero que nada de acuerdo con la marcha de Olenna es Cersei Lannister. Sabe que necesita el apoyo de los Tyrell para acabar con el Septón y toda su gente, pero aún así no logra disuadir a la intransigente mujer. “Has perdido, Cersei” enfatiza además. Ahí, donde duele. “Supéralo”, parece añadir con su mirada azul.

… Pero algo me dice que la fiera rubia no tiene ninguna intención de aceptar semejante premisa.

Aliados, venid a mí

Mientras tanto, Jon convence a los salvajes para que vayan a engrosar la fila de su, antes de su enrolamiento, pobre ejército. No le lleva demasiado tiempo, en realidad, con Tormund y el gigante de su lado. El problema viene cuando Sansa ha de hacer lo propio en la Isla del Oso, donde la mandamás es una niña de diez años a quienes sus consejeros parecen estar toreando. Ni las palabras de la pelirroja Stark ni la (ausencia de) labia de Nieve logran disuadirla. Bueno, menos mal que está Davos para salvar la situación, ¿verdad?

O eso creíamos. Pero no, del ejército de la tal Lady Mormont solo consiguen 62 tristes soldados. Ojo, que según la niña cada uno de ellos vale por diez, así que en realidad les está regalando unos 620. En fin, vayamos dando las gracias por esos dos mil salvajes…

Por su parte los Glover, próxima Casa que visitan en busca de apoyo, prácticamente les cierra la puerta en las narices. Al parecer, los Bolton les prestaron ayuda en el pasado y “como el Norte recuerda”, pues eso. Hecho en lío. El caso es el que al final del día solo han logrado reunir (un segundo que pillo el cuaderno…) 200 Hornwood, 142 Mazin y los 620… 62 Mormont que, sumado a los dos mil salvajes da un total de 2.405 hombres… frente a los 3.000 de Ramsay. Y como Sansa también ha hecho cuentas, desobedece la orden directa de su hermano de “nos enfrentaremos al psicópata del pelo negro con lo que ahora tenemos”, y envía un cuervo con el objetivo de aumentar su (des)ventaja numérica. ¿Alguna idea sobre la identidad del destinatario? ¿Meñique, tal vez?

Negociación fallida

Bueno, parece ser que Jaime Lannister ha llegado a Aguasdulces. Y su entrenada mirada ya se ha posado sobre un jinete bien oculto en armadura que probablemente solo responda ante el nombre de “Brienne”. Qué ganas tengo de que estos dos se reencuentren por fin. Sé que puede parecer patético, pero sentí que había cierta tensión no resuelta entre ellos durante ese largo camino que recorrieron juntos a la Fortaleza Roja, donde la poderosa guerrera escoltaba al harapiento y manco león.

Por cierto, Bronn también va con ellos. Creo que es la primera vez que le vemos desde que empezó la temporada. El tío me cae bien, tiene su punto gamberro e irónicas salidas, como el “cállate” que le espeta a Jaime cuando este comienza a soltar el rollo de “un Lannister siempre salda sus deudas”. Seguro que se está acordando del listo de Tyrion, del cual, dicho sea de paso, no se sabe nada en este capítulo.

El caso es que cuando el dúo arriba al tosco asentamiento que han levantado los hombres de Frey, en el que dos de sus muchos hijos están tratando de amenazar al imponente Pez Negro colocando una daga en el cuello del desgraciado y preso Edmure, comprenden la necesidad de su presencia allí. Rápidamente el profesor Jaime da instrucciones precisas y ordena al incompetente par que deje el asunto ese de convencer a tito Stark para los que realmente saben hacerlo bien.

Que no es, ni de lejos, él, pero en un principio así lo cree. Vaya, Lannister, parece ser que va a hacer falta algo más que labia para engatusar al genio y figura este abastecido “con provisiones para dos años”, ¿eh?

Próxima parada: Meereen

En tierra firme, los hermanos Greyjoy participan en una orgía. Bueno, uno de ellos no (adivinad quién). Hay cerveza, comida y sexo, ¿qué más se puede pedir? Ya, Theon, si te entiendo, pero es que parece ser que lo tuyo no tiene remedio. Por lo menos puedes beber. Mucho, poco, lo que te apetezca… quiero decir, lo que a tu hermana le dé la gana.

Resulta que Asha es de las que opina que su hermano funciona mejor con alcohol. Y cuando esta le cuenta sus planes de viajar hasta Meereen para reunirse y, con suerte, aliarse con la Madre de Dragones, Theon demuestra que su hermana tiene razón: la cerveza saca lo mejor de él, del auténtico Theon, el de verdad, el de antes del secuestro de Ramsay. Al parecer está dispuesto a seguir con ella hasta el fin, dejando atrás su fatídico pasado como Hediondo.

La situación es de lo más predecib… curiosa. Tanto Euron como los jóvenes Greyjoy buscan el apoyo de Daenerys. Para cuando consigan reunirse con ella, ambos bandos gozarán de sendas flotas. Y resulta que Dany las necesita para llevar su infinito ejército a Desembarco del Rey. A partir de aquí, que gane el mejor comercial (o el más rápido).

Comienza la carrera, y parece que el equipo Theon/Asha lleva ventaja.

Una chica tiene (graves) problemas

Los encantos monetarios de Arya logran encandilar al capitán de un navío amarrado en Braavos. La idea es permitirle zarpar junto a él como una tripulante más. Al alba. Y disponiendo de un camarote particular, gracias. Y todo iba bien hasta que la bruja de Blancanieves (¿qué? no encontraba un personaje más horripilante para describirla; esa malvada hechicera realmente traumatizó mi hasta entonces feliz infancia) encuentra a la pequeña loba, en mitad de un puente, observando el horizonte con aire soñador.

No es difícil adivinar que tras ese anciano rostro aparentemente cordial y benévolo, se esconden las peores intenciones de la sicaria del Dios de Muchos Rostros. Sobre todo cuando, apenas un segundo después, inmoviliza a la joven Stark y hunde su cuchillo en su pobre vientre. Varias veces. Con muy mala leche. Casi puede palparse el gozo que emana su mirada mientras trata de acabar con la vida de su víctima. Vaya bicho que está hecha.

Afortunadamente, Arya consigue escapar cayendo al agua, saltando desde el viaducto. No obstante, se encuentra gravemente herida y su diagnóstico no es demasiado alentador. Sobre todo cuando, caminando con lentitud y desespero por una calle de la ciudad, con las manos bañadas en sangre, presionado sobre sus heridas abiertas, nadie se acerca para ofrecerle auxilio. O unas vendas. Mejor, un milagro. Ahora mismo es lo que necesita.

¿Algún alma caritativa aparecerá en el último momento para salvar la vida de la querida Stark? Rotundamente, sí. No puede tener una muerte tan estúpida, sobre todo cuando el próximo capítulo de esta temporada ha recibido el revelador nombre de “Nadie”. La sorpresa, imagino, nos la llevaremos cuando veamos al bienhechor o bienhechora en cuestión. Yo voto por su mentor, en un momento de lucidez y arrepentimiento. Por retorcido que suene.

Un ejercicio de humanidad

Un teaser antecede a la cabecera de la serie para presentarnos lo que parece ser una alegre y compenetrada comunidad. Mientras los hombres construyen una especie de fuerte, las mujeres trocean y preparan la comida. Hay una especie de líder del grupo cuyas amables palabras parecen motivar a los demás. Ah, y ese de ahí es El Perro, cortando leña.

Wait.

Mira, pues sí. Sandor Clegane, amigos míos, el mismito que viste y calza ese uniforme de aldeano que tan mal le queda. Según se ve le debe la vida al líder este, que resulta ser otro Septón llamado Ray; un tipo que no conoce ni el nombre de sus dioses. Vamos bien. Recordemos, por otra parte, que habíamos dejado al Perro al final de la cuarta temporada agonizando después de aquella cruenta pelea con Brienne, en la cual, dicho sea de paso, se le dio a Arya la posibilidad de rematarlo. Como todos sabemos ya, no lo hizo por verás-cómo-lo-lamenta-cuando-se-entere razón.

El caso es que todo apunta a que el hombre se ha convertido en un miembro más de esa sociedad religiosa, con cuyo mensajero espiritual parece haber entablado además una bonita amistad. Bien, quizá “bonita” es una palabra demasiado atrevida viniendo de él, pero… Ya entendéis a lo que me refiero.

Qué gesto tan humano, por cierto. No le pega una mier…

Como iba diciendo, podría decirse que el otrora guardaespaldas de Joffrey ha encontrado su lugar en la vida. Una existencia ordinaria y carente de emoción; sin sangre y/o vísceras humanas (o de huargo) revoloteando por ahí. Tan normalita como la mía. Al menos, hasta que tres jinetes de la Hermandad sin Estandartes (sí, esa banda guerrillera que lucha contra el gobierno de los Lannister en nombre del putero, borracho y fiambre rey Robert Baratheon) aparecen, arrogantes como ellos solos, reclamando víveres a una población que, tal y como asegura Ray, “no tiene nada”.

Después de un par de amenazas que solo Clegane toma en serio, los “chulos del barrio” se marchan por donde han venido… para volver mientras El Perro seguía inmerso en su tarea, ligeramente distanciado del resto del grupo, y no dejar cuerpo con vida. En menos de lo que Tyrion tarda en pronunciar las palabras “más vino”, los nuevos compañeros del exmercenario son masacrados, incluido su amigo el sacerdote.

Entonces el tío recupera el hacha con el que había estado ejerciendo de leñador y se larga de allí. Salta a la vista que su etapa pacifista le ha durado menos que a Euron la flota real.

Bueno pues, fin de la review. Pero, como siempre, antes de irme, quisiera saber si ya habéis visto el avance del próximo episodio. Se titula, como ya he adelantado en párrafos anteriores, No one (“Nadie”), en el que todo parece indicar que Arya tendrá un papel protagónico. Por otra parte, también se nos permite ver a la madre Lannister descargando su irritación contra el elenco de Los Siete; el (esperado, para una servidora) reencuentro entre Jaime y Brienne; y el regreso de Tyrion a escena, entre otras cosas. ¿Te lo vas a perder? Dale al play, anda.

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