Kimmy Schmidt: El genial e imperfecto universo sigue creciendo

PorJuan Carlos López Sáez

Vistos por fin los 13 nuevos episodios como Netflix propone, casi del tirón, el balance general de la segunda temporada es que nos encontramos ante una de las mejores comedias televisivas que se ha ganado su popularidad gracias a su estilo tan personal, al universo que crece gradualmente (ese momento del conejo y el gato en uno de los créditos finales es impagable), los invitados estelares, y por no pisar el freno casi en ningún momento, dejando siempre al espectador atento ante los veloces diálogos cargados de referencias culturales y de dobles sentidos donde muy pocos se salvan, y en definitiva, todo un mundo surrealista donde todo es posible.

Pero en cuanto al guión, la primera temporada tuvo sus altibajos, con una recta final que no funcionaba tan bien como la magnífica primera parte, y lo mismo sucede con la actual, siendo sus episodios centrales los más flojos, con tramas y personajes a los que se dan más tiempo del que necesitan. Pero aún con sus fallos, es innegable que el ritmo endiablado de la serie hace que los fallos se pasen por alto ante la cantidad de gags ingeniosos y sorpresas que funcionan por completo, y que te deja con ganas de revisionarlos acompañado para volver a reírte.

La primera parte se centra en los cambios que sufren Jacquline y Titus, ambos con nuevas situaciones en sus vidas, y con Kimmy haciendo todo lo posible para ayudar a sus amigos, anteponiéndoles a sus propios intereses. Pero en la segunda, los guionistas profundizan mucho más en la protagonista, y hacen madurar al personaje reflexionando sobre su pasado (todo lo posible sin que pierda su adorable personalidad naif). Los contrastes y nuevas direcciones están muy bien escogidas, no se le exigía a los guionistas que la historia avanzara porque el espectador que ve está serie busca simplemente que le entretengan, pero Tina Fey y Robert Carlock no se acomodan repitiendo la fórmula, y buscan ir reinventando la serie, evitando así que los personajes se vuelvan planos y la serie una mera sucesión de gags sobre los mismos temas. Y no solamente en cuanto a guión, hay sorpresas inesperadas como cierto episodio muy Disney.
Pero se ha echado en falta la reunión de las cuatro compañeras de búnker, una nueva versión de Peeno Noir (aunque si que tenemos episodio musical), aprovechar excelentes secundarios como Anna Camp, que jugaran más con la nueva situación de Jacqueline, y menos tiempo para Carol Kane (Lillian), quien funciona en pequeñas dosis pero termina siendo un lastre cuando protagoniza tantos minutos.
Pero como he dicho antes, el hecho de que la historia y los personajes avancen es de agradecer y el último episodio dejan constancia de que queda mucho por descubrir y exprimir del loco mundo de Kimmy y Tituss (atención al fichaje de cierta actriz en el último episodio) y nos dejan este año con 13 episodios que se prestan a revisionarlos de nuevo para hacer más amena la larga espera.
Y si sois muy seriéfilos la disfrutaréis mucho más por la de guiños que hacen a series populares, en especial a 'Dawson's Creek', y cierta referencia al final de 'Mad Men' (no voy a negar que aplaudí en ese momento).
SPOILERS

El lucimiento merecido de Jane Krakowsi
Jane Krakowski es la típica robaescenas que sin pretenderlo se queda en la memoria de los espectadores. Muchos la recordamos como secretaria en 'Ally McBeal', o protagonizando las escenas más surrealistas de '30 Rock', y sus escenas de la primera temporada dejaban constancia de la vis cómica de esta excelente actriz. Es por eso que al divorciar a Jacqueline, los guionistas tenían un inmenso abanico de posibilidades con el personaje, y saben jugar con ella durante la primera mitad de temporada, donde la vemos intentando recuperar su status sin poder asumir que no puede llevar el mismo estilo de vida de antaño. Pero en la segunda mitad, el personaje ve reducidos sus minutos en pantalla my drásticamente, y acaba emparejándose con su abogado de forma algo forzada. Me habría encantado ver a Jacqueline teniendo citas e intentando cazar a diferentes tipos de millonarios, pero en su lugar veremos como se comporta ahora que ha descubierto lo que es enamorarse.


Titus sigue siendo la estrella
Que Tituss Burgess (el actor, no el personaje con el que comparte nombre) es la gran revelación de la serie no debe de extrañarle a nadie. Han habido episodios donde parece ser el protagonista absoluto de la serie. Su dominio de la comedia hacen que sus escenas sean las más memorables, y no solo eso, sino que la trama de su relación amorosa funciona mucho mejor que la de Kimmy con Dong.
Tituss salva los episodios más flojos y aburridos con sus excentricidades, además, que su contrapunto con su pareja Mickey muestra nuevas facetas del personaje que regalan episodios tan memorables como el de la cena con la familia de Mickey.
No vería descabellado que realizaran un spin off con él, debido a que siempre que nos descubren partes del pasado del personaje nos dejan con ganas de saber más, y ver la obra completa de su antepasado geisha.


Kimmy, desafortunada en el amor
La gran asignatura pendiente de los guionistas es saber dar con una trama romántica que encaje con el tono de la serie. Porque ya en la primera temporada se daba el bajón en el momento en que se empeñaban a emparejar a Kimmy y Dong, que no funcionaban en ninguno de los sentidos por mucho que lo intentaran, y si en está lo hace no es por ellos, sino por la lunática anciana con la que se ve obligado a casarse Dong.

Más tarde, conoce a un militar, y cuando parece que tendremos al compañero perfecto no dura más que un episodio.
Es entonces cuando a mitad de la temporada se decide cambiar de rumbo a Kimmy, que gracias a su recién estrenado trabajo como conductora de Uber, conoce a una psicóloga (interpretada por la mismísima Tina Fey), alcohólica que parece ser bipolar por como cambia al estar sobria y al estar ebria. Al intentar ayudar a Andrea (Tina Fey) para superar su adicción al alcohol, Kimmy descubre que su principal fallo es pensar solamente en los demás, y que sus traumas se remontan a antes del secuestro, por lo que decide ir a hablar con su madre, interpretada por la gran Lisa Kudrow (en ese momento abrazaría a Tina Fey por el fichaje).

Pero en el esperado reencuentro, Kimmy comprueba que su madre huye de todo para no pensar en esos fatídicos 15 años, y su vía de escape son las montañas rusas (la discusión montadas en la atracción es de premio), por lo que Kimmy vuelve a casa comprobando que el secuestro no solamente le afectó a ella, sino que trastocó a su madre por completo.
Finalmente, volvemos a ver a Richard Wayne, el secuestrador de Kimmy, que llama desde la cárcel para pedirle a la protagonista el divorcio, dándonos un genial cliffhanger como final de temporada.

Peticiones para la tercera temporada
A pesar de que la temporada me ha gustado, si que haría peticiones para que la tercera fuera más redonda.
-Más visitas de las demás chicas del búnker y no solamente de Cyndee
-Si emparejan a Kimmy que sea con alguien a su altura
-Menos Lillian
-Y que Jacqueline ejerza más de madre, que su hijo desaparece de pronto, además de verla más con Anna Camp
-Lisa Kudrow
-Otro número al nivel de Peeno Noir
-Y que sigan sorprendiendo como con las escenas del gato y el conejo, y las de animación.

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