'Louie' 5x07 Review: la delgada línea que separa la educación de la paciencia

Por Álvaro Palazón

Ser Louie es complicado, el personaje siempre se mueve en esa delgada línea que separa la educación de la paciencia. No es fácil vivir con esos miedos atroces y con esa falta de ilusión por todo, que imagino que se irá adquiriendo con los años. En este episodio Louie se va de gira por Estados Unidos, algo que por lo visto detesta, y es que uno ya tiene una edad y no tiene ganas de hacer según qué cosas.

Una de las maravillas de 'Louie' es el fantástico casting, todos los actores que le acompañan en los episodios lo bordan: el chófer de este capítulo, el señor que le lleva por el aeropuerto o incluso los niños que salen en la serie actúan de forma sensacional.

Louie on tour

Imagino que el Louie joven mataría por estar de gira, coger una maleta con cuatro cosas y pasar un par de semanas recorriendo el país de actuación en actuación. Cerrando los bares en los que actúa y disfrutando de la compañía de las personas. Pero Louie se ha convertido en un uraño cascarrabias en el que a veces se deja ver algún gesto de humanidad, como Darth Vader.

El tour cómico lo lleva a Cincinatti y conoce a un chófer bonachón con demasiada pasión por lo suyo; sí, como el cómic de Raúl Cimas, que le hace de guía por la ciudad y le lleva al lugar en el que va a pasar la noche: un sucio motel de carretera al estilo de 'Psicosis' o 'Abierto hasta el amanecer', con camas de estampados florales. Con una mesita de noche y una lampara hortera en medio. Y la típica moqueta en la que yo no pondría mis pies ni por todo el oro del mundo.

El conductor del coche le comenta a Louie que han pasado por ese local a actuar otros artistas que eran mucho más simpáticos que él. Eso molesta a Louie, ya que lo de socializar no va demasiado con él- a no ser que se interponga en su vida una cincuentona con más problemas psíquicos que él- sabemos que el drama le atrae mucho.

La bondad

Pero Louie no es sólo un borde uraño con poca empatía hacia los demás- como podríamos ser cualquiera de nosotros- es un hombre que se preocupa por los niños y que siempre que aparece uno en el episodio algo malo le puede ocurrir; el mensaje que manda Louie sobre la infancia es claro: sólo dan problemas.

Louie degusta un bollo de esos típicos de Atlanta que devora Alan Richman en 'Crónicas Carnívoras' en menos de un nanosegundo, lo hace en el tren de camino al aeropuerto cuando una familia musulmana con decenas de niños asalta el vagón, con el griterío de los niños la madre olvida a una de ellas en el vagón; y ahí que va Louie a salvar de nuevo a alguien del mal. Intenta llevar a la niña con su madre, se baja del tren y se pone en contacto con el aeropuerto, pero la niña huye y se va. Y no vuelve a aparecer. En ocasiones estas cosas subrrealistas de Louie son lo mejor de la serie, que ya de por sí lleva unos capítulos y unas tramas muy buenas.

A punto de embarcar Louie descubre que su maleta ya no está, y encuentra ayuda en un simpático afroamericano, de nuevo la selección de actores es genial, que lo lleva al lugar en el que destruyen las maletas para que vea si alguna de esas es la suya. Finalmente Louie se queda sin maleta y consigue llegar a tiempo a su vuelo de camino a Carolina del Norte, donde 'the show must go on'.

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