'Louie' 5x03 Review: los miedos y traumas del protagonista

Por Álvaro Palazón

La senectud es bella, hacerse mayor es una fase normal en la vida de cualquier persona, incluso en la de 'Louie'. En este fastidiado episodio en el que de nuevo, no hay comedia al uso, Louie nos traslada a la realidad que viven los adultos que se sienten fuera de lugar en este siglo cambiante y que viven frustrados por lo mala que ha sido su vida, con la mayoría de sueños sin cumplir, divorciados y con hijos a los que mantener.

En este episodio Louie homenajea un poco a la figura del cuñado (los americanos llaman al cuñado “Brother in law” y me parece algo muy gracioso), con ese papel mítico de Michael Rapaport, una persona odiosa que saca de quicio, no solo a Louie, también a nosotros como espectadores. Rapaport nos expresa esa violencia que provoca en ocasiones la vergüenza ajena; como David Brent en la 'The Office' británica.

Creo que una de las personas que mejor traslada esa angustia al espectador es Ricky Gervais, tanto de actor, en series como en 'Derek', o dirigiendo como en 'Life's too short'; protagonizada por Worwick Davis, el enano de Willow, que cuenta la vida del pequeño actor intentando sobrevivir y ganarse la vida como actor y representate de otros actores acondoplásicos. Gervais hace con su estilo de comedia que empaticemos con ese personaje perdedor y que sintamos lástima; pero a la vez nos hace sentir incómodos, que te remuevas del sofá y digas: “Joder, me acabo de reír de algo muy chungo”.

(¡Cuidado SPOILERS!)

Fuera de lugar

Louie se adentra en una de esas tiendas modernas de Nueva York, en las que todo es bonito y reluciente y hay cientos de cosas que nadie necesita pero que quedan guays en la cocina. Louie le pide ayuda a la dependienta para comprar unas ollas de cobre pero recibe la negativa de ésta a prestarle atención. Se siente ultrajado por una joven de Manhattan que está a vuelta de todo, que no necesita para nada a la gente de la edad de Louie, una generación más joven que cree que las generaciones anteriores están muertas. “Os hemos superado en todo”. Le espeta la joven asiática a un Louie perplejo, como un padre que intenta usar palabras como “mola”, “guay” o “whatsappear”. Respetad a vuestros padres y a vuestros abuelos, no hagáis que se sientan como Louie.

Creo que hay ciertos toques del llamado “humor judío” en la serie, este tipo de humor muy característico de Woody Allen; paranoico, desconfiado, que siempre necesita una explicación certera a todo lo que le sucede. Larry David también reconoce hacer uso de ese humor neurótico e incluso Ignatius Farray en 'El fin de la comedia', en la escena del scalextric también lo utiliza.

Michael Rapaport homenajeando a los cuñados

Louie sale de la tienda y se encuentra con el ex novio de su hermana, un policía que intenta ir de gracioso y que es corrosivo, pero que al mismo tiempo da mucha ternura. Louie es la típica persona que no sabe decir que no, por lo que accede a quedar con su ex cuñado para ver el partido de los Knicks de Nueva York. Rapaport hace de la clase de persona con la que nadie querría estar en una cena de Nochebuena, de los que te dan pellizcos en la barriga y te dan golpecitos en las partes blandas de tu cuerpo para remarcar la gracia de un chiste.

Las conversaciones entre Louie y su ex cuñado parece que no son trascendentes, pero en realidad son un grito de angustia a toda la generación de la que hablaba antes, una generación que llega a los 50 años y que siente que su vida carece sentido, que sus viejos sueños de juventud se han desvanecido a medida que la edad ha ido haciendo mella en ellos. Como decía, Rapaport, representa la figura del cuñado español, en el mal sentido, una persona aparentemente indestructible que puede minar la moral del más férreo de los ejércitos. En uno de sus juegos, su cuñado pierde la pistola que lleva consigo y se derrumba, ahí se ve el lado bueno y cándido de Louie, que tan bien ha sabido captar Ignatius Farray en 'El fin del comedia'. Louie encuentra finalmente la pistola y Rapaport se tira a sus brazos, llora como un niño y acaban juntos haciendo punto de cruz.

La temporada avanza con paso firme, mucho más madura y realista que nunca, tratando desde un punto de vista trágico, sus miedos y sus traumas más profundos. Creo que dejarse barba y deshacerse de su perilla es otro gesto más que indica que Louie se ha abandonado, que su angustia aumenta a medida que avanzan los años. Igual soy un poco reiterativo, pero es que no hay comedia en la serie, me gustaría saber qué porcentaje del verdadero Louie hay en la producción. Considero que las últimas temporadas tienen elementos dramáticos mucho más potentes que muchas series que sí están etiquetadas dentro de ese género; de cualquier modo, la escuela que ha creado y que sigue creando Louie es ya un hito en la televisión.

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