'Louie' 5x06 Review: cómo vivir en una decadencia permanente

Por Álvaro Palazón

La vida de 'Louie' parece cómoda a simple vista, actuar en el 'Comedy Cellar', pasar tiempo con sus hijas, tratar de encontrar a alguna mujer con la que llenar el vacío que impera en su día a día y comer; parece una vida sencilla, pero detrás de estas nimiedades se esconden muchos traumas, casi todos de tipo sexual, muy característico del cine de Woddy Allen, que vimos representado en los sueños del episodio anterior.

(¡Cuidado SPOILERS)

Noche de pijamas

El episodio de hoy es un canto a la llamada brecha generacional, que queda muy patente en la relación que hay entre Louie y su hija pequeña a la que lleva al teatro a ver una obra en la que participa Glen Close, John Lithgow, Matthew Broderick y Michael Cera. Justo en el momento en el que la obra alcanza su momento más emotivo, su hija empieza a teclear con el móvil. De nuevo, Louie nos mete en una situación incómoda en la que nosotros mismos no sabríamos como actuar. No sé si la obra existirá realmente o sólo ha sido concebido para el episodio.

Louie se siente muy fuera de lugar con gente más joven que él, como en aquel episodio con el Policía cuñado, pero esta vez Louie le da otra visión a la escena y su hija no estaba en Facebook o hablando con sus amigas, estaba buscando información adicional sobre la obra, mientras le prestaba atención a la misma. Algo inconcebible en la mente de Louie. Las hijas de Louie sirven para medir el estado mental de Louie en cada momento, “Papá, ¿Qué es violar?” le pregunta Jane, a lo que él responde: “Es una cosa financiera mala”.

De nuevo Pamela

Este episodio está fragmentado en tres partes muy bien definidas, que sirven como resumen de lo que está siendo la vida de Louie y que nos está describiendo lo que ocurre y lo que ha ocurrido en la vida de Louie, que tiene tres estancias bastante diferenciadas, sus hijas, su estado sentimental (ese plano ocupado en estos momentos por la ruptura con Pamela) y su hermano Bobby.

Hay momento del episodio que define muy bien qué o quién es Louie, durante la fiesta de cumpleaños de su hija recibe un mensaje de Pamela, que se interesa por él, todo culmina con una llamada teléfonica en la que ambos están a punto de inicar un juego sexual teléfonico, Louie está en el cumpleaños de su hija, con otro puñado de niñas más al otro lado de la puerta y está dispuesto a iniciar ese juego loco, luego descubrimos que Pamela también se encuentra en una situación subrrealista, está en el baño de la casa de un supuesto ligue. Son tal para cual.

El helado y el yogur

Para rematar la noche, Louie recibe la llamada de su hermano, que se encuentra en la comisaría y tiene que ir a buscarlo con todas las niñas del cumpleaños, de excursión con un grupo de crías de 10 años al rescate del pobre tío Bobby, que realmente es aún más perdedor que Louie. Las niñas montan el lío en la comisaría y Louie consigue sacar a su hermano de prisión. La curiosidad de las niñas es insaciable y Bobby se inventa una historia para no contarle a las chiquillas la verdad.

El helado es una de las mejores cosas que tenemos en la vida, las niñas, que golpeaban la puerta interrumpiendo el sexo teléfonico con Pamela por la necesidad de tomar helado por fin logran su propósito, Louie y su hermano también disfrutan del momento adulto y éste le explica el motivo por el que estaba en la comisaría: “Estaba en un salón de masajes con final feliz y hubo una redada”. Al calor de un helado, el hermano de Louie acaba con la reflexión de que el helado de leche sale de las tetas de una vaca, pero que el de yogur sale de su coño. No sabemos si esconde algún mensaje oculto, seguro que sí.

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