'Mad Men' 7x14 Season Finale: el desenlace de una Era

Por Alfredo Díaz Piedra

Tras ocho años y siete exitosas temporadas, el pasado domingo llegó la hora de decir adiós para siempre a Don Draper y el resto de personajes que junto a él han conformado la que ya es para muchos una de las mejores series de los últimos tiempos. Tocaba cerrar las historias de cada personaje, darles a todos las últimas escenas que nos dejarán con la certeza de qué iba a ser de ellos, o todo lo contrario, dejarnos con la angustia de no tener ni idea de qué pudo ocurrirles. Una última hora.

(¡CUIDADO, SPOILERS!)

Retirado

En cuanto al futuro del principal protagonista de la serie, al comenzar este capítulo final parece seguro que no está ligado (ese futuro) a la publicidad. Lo encontramos en Utah, ayudando a Gary Gabelich a batir el récord de velocidad. No es, ni mucho menos, la primera vez que Don abandona su trabajo de forma indefinida para volver vete a saber cuándo. Pero esta vez, conociendo el inminente final de la serie, y teniendo en cuenta todo cuanto le ha pasado en estas últimas temporadas, la sensación de que su futuro no está en Nueva York es grande.

Al otro extremo del país, vemos a Joan pasar unos días de vacaciones con Richard. Se les ve felices juntos, a pesar de no ponerse de acuerdo sobre el futuro de ella. Richard opina que, después de todo lo que ha conseguido, llegó el momento de abandonarlo todo y dejarse mimar por él. Ella no parece muy de acuerdo con esa idea, pero no tocan más el tema. Recibirá una llamada de Ken, que la necesita de forma urgente como productora de un anuncio. Joan verá en ello una oportunidad de negocio magnífica, y tratará de convencer a Peggy para que se una al proyecto. Algo nada fácil pues la chica tendrá sus dudas a pesar de lo increíblemente bien que suena la oferta.

El que parece tener muy claro su futuro es Pete. Se va a Wichita con Trudy y su hija. Ha recuperado a su familia (algo que ya intuíamos en estos últimos episodios, donde veíamos como había mejorado su relación con su ex mujer). Salvo una pifia por su parte, o contratiempos de última hora, éste parece el primer final claro de uno de los personajes. Un final feliz.

Volviendo a Don, recibe una llamada de su hija confesando la enfermedad de Betty. A su padre la noticia le afecta, parece querer encargarse de sus hermanos cuando Betty ya no esté. Llama a su ex mujer, y esta le convence de que es una mala idea. Don no es la clase de familia que ellos necesitan... Él no puede sino aceptar la evidencia de dicha verdad, pero más allá de eso está triste, Betty se va a ir, para siempre. Es otro fragmento de su vida que se alejará de él más temprano que tarde. El fino equilibrio sobre el que se apoyaba su aparente tranquilidad en Utah se resquebraja. Ha de irse de allí, y el lugar donde acaba es en California (el lugar que en muchos sentidos, para él, siempre pudo ser y no fue), junto a Stephanie, la sobrina de Anna Draper, que tampoco atraviesa su mejor momento.

En busca de la felicidad

Uno de los muchos artículos que podemos leer estos días acerca de la serie y de su capítulo final señala la búsqueda de la felicidad como motivo principal de la serie. Si no se ve reflejado demasiado a lo largo del resto de episodios, sí se ve de manera inherente en el último. Vemos como los personajes se mueven en la dirección correcta para alcanzar la felicidad. Si el primero en marcar claramente su futuro fue Pete, el siguiente es Roger (al que no dejaré de admirar por siglos aun sabiendo que es simplemente un personaje de ficción). Su futuro es Marie Calvet. Así se lo confiesa a Joan cuando aparece en casa de esta para proponerle que Kevin, el hijo de ambos, sea el heredero de su herencia, algo que ella acepta.

Por su parte Joan tiene claro que su vida no puede reducirse a dejarse mimar por un hombre, por muchos lujos que este pueda darle, o lo mucho que se quieran. Tiene decidido montar una productora. Aunque Peggy tiene más dudas, parece que la idea tampoco le suena mal. Comentándolo con Stan él no parece tan entusiasmado. Más bien parece harto de que ella no vea más allá de su vida profesional (¡igual que nosotros!). La conversación, aunque breve, molestará a ambos, y servirá para que Peggy tenga aun más dudas sobre la oferta de Joan.

Don se va con Stephanie a un retiro espiritual en la costa. Ella ha perdido a su bebé, que está con la familia de su padre. Ambos necesitan, según ella, ir a ese retiro y Don no tiene voluntad para negarse. Pero para ninguno de los dos parece funcionar: él no está dispuesto a abrirse, a compartir sus sentimientos, sus miedos, sus preocupaciones con nadie allí, y ella no puede evitar sentirse fatal por la pérdida de su bebé.

A tal punto llegará el malestar de ella que terminará por abandonar a Don en el retiro. No teniendo medio de transporte en el que irse, deberá seguir allí unos días más hasta que termine y alguien pueda llevarlo a casa. Ante otro nuevo desbarajuste, decide hacer una llamada que servirá como detonante de otro final: llama a Peggy. Ella está verdaderamente preocupada por él, le ruega que vuelva a casa. Pero él solo quería despedirse de ella, y de paso contarle por qué no está allí, por qué no sabe dónde ha de estar. Habla de su pasado, de todos los errores imperdonables que ha cometido, de cómo tanto en Nueva York como en un retiro en California es incapaz de darse sentido a sí mismo. Y tan extrañamente como llegó esa llamada, se acaba, y deja a Peggy desconcertada. Llamará a Stan, y en esa conversación por teléfono, de una forma de lo más extraña ambos se confesarán sus sentimientos por el otro.

Ahí está el final que queríamos para Peggy: que encontrara de una vez el amor. Además, Stan mola. Ella no aceptará la oferta de Joan, pero no importa mucho. De todos modos Joan seguirá adelante con la idea, aunque ello le cuesta la relación con Richard. Otro mal menor, pues Joan no necesita a un hombre en su vida para ser feliz (¡ya tiene a Kevin!).

Así, todos los personajes principales nos han mostrado ya su futuro. Un futuro feliz para todos... Bueno, más o menos, no neguemos que nos da infinita pena despedir a Betty sabiendo que sus días están contados, pero vemos como los afronta con entereza, ayudada por Sally.

De eso trataba la serie todo este tiempo, de cómo a todos se les presentaban problemas, más grandes o más pequeños, que les impedían avanzar hacia esa felicidad sin antes haber lidiado con ellos. Y a veces los vencían y a veces no (recordemos a Lane Pryce). Pero aun falta saber lo que a todos más nos interesaba: ¿Y Don? Sin duda el hombre en el que más insatisfacción y sentimiento de pérdida hemos visto a lo largo de todo este tiempo. ¿Qué va a ser de él?

El final

En un último acopio de fuerzas, acude a otro seminario, donde oye a un hombre contar cómo le angustia sobremanera el verse ignorado por todo el mundo en su vida: en su trabajo, en su casa con su familia... Cuenta cómo parece estar viviendo sin hacerlo, cómo simplemente parece existir para ver vivir a los demás, y lo mucho que ese hecho le angustia. El hombre comienza a llorar, y Don reacciona. Se levanta de su silla, se va directo al hombre y lo abraza, entre lágrimas también. Por fin alguien ha dicho lo que el parecía llevar encerrado consigo desde hacía años. No puede ser malo saber que hay más personas que se sienten tan perdidos como tú. Quizás después de todo el seminario sea el punto de inflexión en la vida de Don Draper.

En la escena final, vemos como todos avanzan en sus vida, felices: Pete rumbo a Wichita, Roger en París con Marie, Joan en su casa poniendo en marcha su negocio, Betty leyendo y fumando mientras Sally se encarga de la casa, Peggy trabajando junto a Stan... Y finalmente, Don, meditando al lado del mar, feliz, y en el último instante una sonrisa le viene al rostro, y vemos como de repente un anuncio famosísimo de Coca- Cola invade la pantalla...

0 Comentarios

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

Volver arriba