'Masters of Sex' 3x01 Review: La falsa revolución sexual

Por Juan Carlos López Sáez

'Masters of Sex' deslumbró en su primera temporada posicionándose como la sucesora de 'Mad Men' y con una magnética Lizzie Caplan que enamoraba con su mirada. La serie cuenta lo difícil que fue para el doctor Masters (Michael Sheen) y su ayudante Virginia Johnson (Caplan) realizar un exhaustivo estudio sobre sexo contratando a parejas que realizaban todas las posiciones sexuales frente al doctor. en la vida real, Masters y Johnson consiguieron cambiar la mentalidad americana sobre el tema, y romper con grandes tabúes como la masturbación y posiciones sexuales.

La primera temporada fue brillante porque seguíamos paso a paso los métodos del estudio, y a la par la relación que se desencadenaba entre ambos protagonistas. Pero en la segunda temporada los guionistas se decantaron por el drama y la relaciones de personajes principales, que no tenían tanto interés como los grandes secundarios del primer año, y que resultaban repetitivas.

Con su tercera temporada, la serie tiene la oportunidad de volver a ser la serie que prometía ser, y tiene todo a su favor ya que vuelven actores como Allison Janney y Beau Bridges, que fueron los que más despuntaron en el primer año, y el gran fichaje de Josh Charles, el gran Will Gardner de la imprescindible 'The Good Wife'.
Pero visto el primer episodio, los guionistas no parecen haber aprendido la lección.

¡ATENCIÓN SPOILERS!

Tras estar a un paso de emitir un documental en CBS que se canceló por un autoboicot de Masters por miedo a que se publicara antes de lo que debería, y Virginia cediendo sus hijos a su ex pensando en que los podría recuperar tras la emisión del documental, la serie hace un salto de 12 años nada más comenzar y nos ofrece un singular y aburrido episodio.

Virginia y Michael terminan siendo pareja oficialmente, ella arrepentida por la decisión sobre la custodia de sus hijos y planteándose doctorarse, y él en su línea, sin sentir ni padecer. Virginia no esta por la labor de hablar y parece relajarse solamente con sexo.

Ambos han continuado el estudio y hacen una rueda de prensa para presentarlo, con el temido momento de enfrentarse a las preguntas de los periodistas que no terminan de tomarse en serio el trabajo de los protagonistas. De vuelta al estudio, comprobamos que cuentan con mayor presupuesto, y hacen terapia de pareja.

A la par con la escena de la rueda de prensa, vemos a la pareja en una casa aislada donde se encuentran con Libby, la ex mujer de Michael, y sorprendentemente todos viven en harmonía como una familia feliz con los hijos de ambos. Si antes Virginia se las veía con contratar niñeras para sus hijos, ahora se enfrenta a la pubertad de ambos, sobretodo de su hijo, al que sorprende acostándose con una chica aún estando todos en la misma casa.

Libby y Virginia son las que llevan la casa, entendiéndose a la perfección, y con Michael ausente como de costumbre en su despacho, donde repasa el escrito del libro que se publicará en breve, y que guarda como si fuera el Santo Grial.

Libby vive angustiada por no saber si su pareja afroamericana esta a salvo, ya que se encuentra en las revueltas a favor de Martir Luther King, y se medica para controlar su estado nervioso, que es incapaz de controlar cuando sucede el atropello del hijo de Virginia, aún saliendo ileso. Virginia a su vez, no consigue establecer una relación con sus hijos, los cuales la ignoran por completo.

La hija de Johnson reclama la ayuda de Michael por venirle el periodo, y le pide que la acerque a la ciudad. Más tarde, los intenta seducir estando desnuda y ebria, y siendo sorprendidos por el hijo menor de Libby y Michael.

El hijo de Virginia, parece ocultar algo y termina descubriéndose que pretende alistarse al ejército. El pequeño de la casa, harto de la inestabilidad y la locura que reina en la casa, estalla y tira al lago el libro de su padre viendo que no muestra interés por nada más que por su trabajo.
Finalmente, Libby, que duerme junto a Virginia, le confiesa que siente que hay una gran química entre ellas, y que es la única persona con la que se entiende, dándole un beso que no termina de tener sentido.

Para ser una season premiere, el episodio resulta muy flojo, incoherente e incluso cansino. Habrá que tener fe en el dicho que dice que lo que mal empieza bien acaba, porque no hay que perder la esperanza de volver a disfrutar con la serie que tan grande fue en su primer año, y no solo por el factor novedad.

Como curiosidad, en Showtime suelen tener problemas en su terceras temporadas, como pasó con 'Dexter', 'Nurse Jackie' y sobretodo 'Homeland', las cuales tras dos grande temporadas no supieron mantener el nivel en su tercer año, pero remontaron en sus cuartas temporadas. Por el bien de 'Masters of Sex', espero que no caigan en la maldición del canal y consigan levantar el vuelo.

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