'Mr. Robot' 2x08 Review: ausencias, nuevos protagonistas y karaoke

Por Marta Ailouti

Adoro al chico triste de ojos saltones, pero si la narración de ‘Mr. Robot’ fuera cien por cien Elliot, él y yo tendríamos un problema. Por suerte para la serie, no todo esconde una doble realidad, aunque sí infinitas consecuencias y ocultas intenciones.

En este sentido, al menos, siempre hemos podido contar con la perspectiva de personajes narrativamente más fiables que nuestro protagonista. Estoy hablando de Darlene y Angela, pero también ahora podría referirme a Dom. La agente del FBI, además de haber encajado perfectamente bien en la ficción, y a pesar de aparecer a veces en pequeñas dosis, es nuestra mejor aliada, en realidad, a la hora de descubrir la verdad. Lo que no quiere decir que sea exactamente lo que deseamos.

Sea como sea, todo empieza con Elliot pero podría no terminar con él. ¿Una prueba? Aquí tenéis este episodio donde la maquinaria sigue avanzando. ¿Lo comentamos?

¡CUIDADO SPOILERS!

Una difícil situación

Por primera vez en la breve historia de ‘Mr. Robot’, la serie sale de la zona de no-confort de Elliot para cederle por completo el protagonismo a las mujeres de la ficción. Especialmente a Darlene, que se ha coronado con este capítulo que lleva de título “Sucessor”, donde, como ya hicieran el resto de personajes en otras ocasiones, ha traspasado una de esas líneas sin retorno que delimita tan bien la ficción.

Una cosa es cierta, en la particular venganza de este triángulo compuesto por Elliot, Darlene y Angela, poco a poco, y aunque de forma involuntaria a veces, las piezas de E-Corp van cayendo. Las bajas, al menos, pesan más del lado del conglomerado. En esta ocasión le ha llegado el turno a Susan Jacobs que ha elegido un mal momento, desde luego, para regresar a su casa.

Allí, al menos, le esperan los integrantes de Fsociety, que apenas han tenido tiempo de festejar su duro golpe al FBI cuando se topan de frente con el dilema. ¿Qué hubieras hecho vosotros?

La transformación de Darlene

La que toma la decisión es Darlene. La pequeña de los Alderson, cada vez más mimetizada en Mr. Robot (obviamente, el otro gran ausente de este episodio) es, en realidad, una villana de manual. Con ataques de pánico, eso sí. Marcada por una infancia traumática por la enfermedad y muerte de su padre y el despotismo de su madre, es irónica, oscura y ahora, según confiesa, tampoco siente nada al matar. Ni si quiera alivio. A pesar de que su venganza se acabe de materializar en la figura de Susan Jacobs.

Las consecuencias de todo esto son imprevisibles. Más sola que nunca ahora que siente que Cisco la ha traicionado, Darlene, que empezó la revolución arrastrada por un fuerte idealismo social y que ha terminado arrojada irreversiblemente al lado oscuro de la fuerza, podría ser el verdadero punto débil de nuestro atormentado Elliot. Su frialdad, al menos, a la hora de matar, mentir y deshacerse del cadáver, da que pensar que nada de todo esto acabará precisamente aquí. Lo cierto es que aún quedan muchas piezas sobre el tablero y el Ejército Oscuro ha hecho ya un movimiento. ¿Qué será la fase dos?

La investigación del FBI

Mientras el FBI se recupera del golpe recibido en la Operación Berenstain –la que, por cierto, muy en la línea de Mr. Robot, genera el debate extratelevisivo de las escuchas ilegales y de la privacidad como derecho–, su investigadora estrella, la agente DiPierro poco a poco va cercando el círculo sobre los miembros de Fsociety. Una lista que conforman dieciséis sospechosos, entre los que se incluyen el ya difunto Romero y el propietario del arma homicida – Sam Esmail no lo quiera– que acabó en las manos de Elliot, Darlene mediante.

En cualquier caso, además de tener unos gustos cinematográficos cuestionables (¿en serio “Romy y Michelle?”), Dom ha demostrado su enorme eficacia a la hora de leer entre líneas y su potencial carisma en los interrogatorios con ese tono calmado y despreocupado que desborda amabilidad.

En el caso de Mobley, ya de por sí algo paranoico, parece haber funcionado. A juzgar por el inicio del capítulo, similar a aquel otro de cuando el falso DJ encontró a Romero, cualquiera diría que uno de los secundarios, él o Trenton, tienen las horas contadas en la ficción. En lo personal pienso que, además de resultarme infinitamente más interesante, la musulmana tiene mucho más que ofrecer al show que su socio, que, después del interrogatorio del FBI, sabe que su huída es la única opción posible.

Todos quieren dominar el mundo

La otra que probablemente también esté en la lista de los dieciséis es Angela. La amiga de los Alderson tiene un especial imán para que todo el mundo se le acerque y le dé, sin venir a cuento, su veredicto de la forma más cruel, aunque eso implique escuchar cómo ha traicionado la memoria de su madre muerta.

Sea como sea, es noche de karaoke en ‘Mr. Robot’, ese otro gran clásico en las series americanas, y, como tal, la ficción, que siempre se gusta de hacer un tributo a todas las referencias audiovisuales, no podía faltar a la cita. Una inconmensurable Doubleday canta, en primer plano y con la mirada en mate, mientras de fondo su voz pone la banda sonora a los miembros de Fsociety en ese momento en que todavía algunas líneas podrían sortearse.

Como os podéis imaginar, la canción escogida, ‘Everybody wants to rule the world’ (“Todos quieren dominar el mundo”), de Tears for fears, no es mera casualidad. Y es que, después de todo es posible, que algunas fronteras entre el bien y el mal no resulten siempre tan definidas.

Mientras tanto si, al contrario que a mí, este experimento de Sam Esmail de dar un respiro a la ficción y apartarnos un poco de las distorsiones de Elliot, en beneficio de darle protagonismo al resto de sus personajes, no os ha gustado, no os preocupéis, en el próximo capítulo tendremos ración asegurada de su protagonista. Hasta entonces, os dejo el tráiler:

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