'Mr. Robot' 1x04 Review: llaves, demonios y monstruos

Por Marta Ailouti

Si algo me gusta especialmente de 'Mr. Robot' es el modo en que Sam Esmail juega con nosotros cada semana. Como si él fuera nuestro demonio particular, de vistas a la ficción, y nos manejara, sin que nuestras teorías cuenten demasiado, a veces de un modo un tanto retorcido. Y es, en este acertijo de intentar separar lo real de lo que no, cuando llegamos a este episodio algo caótico.

En él, su director le da un giro por completo y nos muestra la realidad desde su otra perspectiva. El problema con el subconsciente, mucho más honesto con nosotros de lo que lo somos nosotros mismos, es que te lo escupe todo sin procesar. A eso se refiere Elliot cuando habla de esa rueda de "falsas alturas y verdaderos bajones". Una fina línea separa las dos. Tan difusa que 'Mr. Robot' corre el riesgo de embadurnarse demasiado entre lo auténtico y lo ficticio.

De momento, no obstante, parece tenerlo todo bajo control. No así su protagonista, que nos obsequia en esta ocasión con un interesante dilema difícil de descifrar. ¿Me ayudáis?

¡CUIDADO SPOILERS!

Plan de ataque: Steel Mountain

De líneas estrechas, precisamente, trata el cuarto capítulo de 'Mr. Robot'. Rayas que, aunque sean las últimas, uno no debería atravesar nunca. Porque al final son nuestras elecciones las que nos llevan a donde estamos. ¿O acaso no tenemos elección? Elliot lo llama demonios. Eso que al final, hagamos lo que hagamos, terminará por determinar nuestras acciones. Discreparía de ello, pero me temo que el protagonista de la ficción no esté en sus mejores condiciones para debatirlo.

Por lo pronto, son sus decisiones, y no otra cosa, las que le han llevado a la sede principal de Fsociety con un ambicioso plan que consiste en manipular el termostato de Steel Mountain hasta sobrecalentar todas sus cintas -que como recordaréis contienen los datos remotos de E-Corp, entre otros-. El problema, al parecer, es que el recinto es de por sí impenetrable. Por si esto fuera poco, la empresa que ambiciona Tyrell Wellick mejorará su protocolo de seguridad en tres días, distribuyendo sus datos físicamente en otros cuatro almacenes también inaccesibles y en ciudades diferentes. Lo que les deja, por tanto, una capacidad de maniobra de apenas 72 horas a expensas de que el Ejército Oscuro cumpla también con su parte.

El momento de la retirada

Y es justo en ese instante, cuando ya estábamos preparándonos para entrar al fin en un poco de acción, cuando nuestro demonio particular nos lleva por otros derroteros. En concreto los de Elliot, en esa especie de bajada que tiene mucho más de real que sus alturas. A partir de aquí, una serie de escenas inconexas en apariencia se suceden con una excelente ejecución dejando solo varias denominadores comunes. "Encuentra al monstruo y gira la llave". Esas son las instrucciones.

Aunque no estoy del todo segura de poder procesar muchos más episodios así, reconozco que las ilusiones de nuestro protagonista han dejado alguna que otra maravilla en pantalla. Como la voz grave de Qwerty - vale, lo confieso, yo también tengo un pez negro encerrado en una pecera-, o esa manera de mezclarlo todo después, con las mesas de AllSafe dispuestas como un restaurante. Un amasijo confuso entre lo que Elliot desea, sueña y teme, como su implicación con Fsociety o esa extraña declaración a Angela que todo su subconsciente celebra por lo alto.

Todo lo contrario que su tortuosa relación con su madre y esa parte de su memoria que da error 404 y que corresponde con su hogar familiar. Una casa, la de los Aldersons, que no aparece por ningún lado, como un recuerdo bloqueado, y una llave simbólica que está en todas partes.

Ahora bien, recuerdo haber escuchado a Mr. Robot -a quien por primera vez y bajo estos efectos vemos dirigirse a otros personajes- subrayar en varias ocasiones que Elliot es la llave de todo este asunto. Sin embargo, sabemos por la Angela de su subconsciente, que no encaja, precisamente porque él, que apenas nació hace un mes, no es él mismo sino otro. Y sí, todo nos lleva en una dirección, una, lo he dicho otras veces, hacia la que yo no quiero mirar. No, al menos, por ahora. Lo sé, lo sé, tal vez no tenga mucho sentido. Es esta dichosa ficción jugando con mi cabeza.

Los miembros de Fsociety empiezan a destaparse

Y es que si bucear en el cerebro del personaje de Rami Malek es peligroso, por suerte parece que lo peor ha terminado. Si Elliot no vuelve a descarriarse y supera con creces su abstinencia, pueden que disminuyan las alucinaciones y que la ficción nos dé un poco de tregua. Algo por otra parte necesario para nosotros pero también para la serie si quiere seguir evolucionando hacia algún lugar y no estancarse en un terreno algo pantanoso y en parte repetitivo.

Sea como sea, lo cierto es que el viaje de su protagonista principal, ha permitido que centremos un poco, no mucho, la atención en el resto de participantes de Fsociety, algo que sin duda hacía falta. A la espera de que alguien me facilite el nombre del tercero en discordia, en esta ocasión Trenton y Romero han ganado un poco de presencia en nuestras pantallas, aunque no deje de ser de un modo secundario y bastante anecdótico, sobre todo en el caso de la primera.

De todos, es Romero el único que por el momento muestra de manera abierta su desconfianza hacia Elliot, quien gracias a él precisamente, consigue superar la peor parte de su periodo de abstinencia.

Falsas alturas

Mientras tanto, como nada parece casual en la serie de USA Network, descubrimos que el chico de la gorra que chantajeaba a Ollie tiene nombre. Se llama Cisco y es, nada más y nada menos, que el exnovio de Darlene. Menos sorprendente nos resulta que sea él su contacto con Dark Army, de quienes por el momento solo conocemos su advertencia, que son peligrosos y no responden a las mismas motivaciones que Fsociety.

Por lo pronto, y por cerrar un poco más el círculo, Angela, que en este capítulo se ha asociado con Shayla, también tiene sus propios demonios. Esos que le llevan, después del falso subidón con su reciente nueva amiga, a las oficinas de AllSafe. Basta introducir un CD para que todo el operativo se ponga en marcha. No creo que ella sea consciente de todo lo que acaba de pasar. Para muestra, os dejo el tráiler del próximo episodio:

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