'Mr. Robot' 1x10 Season Finale: un preámbulo de la segunda temporada

Por Marta Ailouti

Lo reconozco. A pesar de una fabulosa primera temporada tenía mis propias dudas sobre la conveniencia o no de estirar el argumento de 'Mr. Robot' más allá de sus diez primeros capítulos. Es cierto. Pocas temporadas me han resultado tan redondas como esta. Pero después de sus nueve episodios daba la impresión de que cada una de las cuestiones que planteara su magnífico piloto, estaban ya resueltas.

Y eso sin necesidad de guardarse demasiados ases en la manga ni dosificar en exceso la información. En esto la ficción siempre ha sido honesta. Nunca hubo trampa, aunque sí hubiera cartón. ¿Y después?

Después llegó el "día cero". Este último capítulo, el décimo, que más que un final de temporada parece un piloto. Como si todo volviera a empezar. O mejor aún como si su primera temporada al completo no fuera más que un preámbulo de lo mucho que está por venir. ¿Lo comentamos?

¡CUIDADO SPOILERS!

La resaca de la revolución

Que Sam Esmail es un tipo listo nos lo ha demostrado con creces. Así, consciente de que no es necesario enfangarse con el procedimiento, su décimo episodio arranca con la resaca de la fiesta de su pequeña y particular revolución. En realidad, 'Mr. Robot' nunca se trató tanto de esto, como de su discurso y de la historia detrás de la historia. Capas y capas de un relato sesgado del que apenas escuchamos una voz. La de Elliot. Y, como él, es fácil sentir su confusión.

Han pasado tres días desde que le viéramos por última vez en las "oficinas" de Fsociety hasta esta primera escena en la que lo encontramos despertándose en el interior del coche de Tyrell Wellick. Del paradero del que fuera el niño bonito del gran conglomerado poco sabemos más allá de lo que no sabemos. En medio, queda el argumento de lo que tratará al menos alguna de las tramas de la segunda temporada.

Mientras tanto, parece que el ataque de Fsociety a E-Corp ha sido todo un éxito y el caos se ha adueñado de la ciudad. A pesar de lo cual solo Darlene consigue disfrutar del momento. Es fácil, no obstante, entender la ausencia de entusiasmo del resto de miembros de la sociedad, abocados ahora a limpiar el trabajo sucio de su desaparecido líder.

Nosotros mismos llevábamos toda la temporada preparándonos para este instante del que al final no hemos podido formar parte. Y no somos los únicos.

¿Dónde se ha metido Tyrell Wellick?

Y es que Tyrell Wellick, cómplice improvisado, no aparece por ninguna parte. Circunstancia que ha motivado el maravilloso encuentro, quizás de lo mejor de todo el capítulo, entre Elliot y la señora Wellick en persona. A él tampoco se le ha pasado por alto: "Esta mujer tiene algo-dice-... me da la impresión de que nos oye".

Y a mí también me pasa. Y es que Joanna da miedo en cualquiera de los contextos. No la quiero ni imaginar si -Sam Esmail no lo quiera- su marido finalmente está muerto.

Con todo, no será ella la única que sospeche de la extraña desaparición de su cónyuge que, como Elliot, lleva tres días ausente. De su búsqueda nos llega el enésimo enfrentamiento entre Mr. Robot y el protagonista de la ficción.

En algún momento alguien tendrá que hacerse la incómoda pregunta de cuánto de cada personalidad hay en realidad dentro del cuerpo de nuestro querido y no tan inocente Elliot. Mientras tanto, solo el señor Alderson parece tener algunas respuestas aunque, por ahora, se niegue a compartirlas.

Por lo pronto, ninguno de los dos se molesta ya en disimular. Aunque solo por ver Times Square vacío y silencioso, merecía la pena. Al fondo el eco de las pisadas de un Elliot del todo vencido. El mayor perjudicado de toda la temporada sin duda ha sido él que, derrotado, apaleado emocionalmente, se dirige de vuelta hacia su casa teledirigido por su álter ego y un poco acogedor retrato familiar.

Las contradicciones de Angela

Mientras tanto, la otra gran derrotada -aparte de Gideon y del vicepresidente ejecutivo de E-Corp-, es Angela. Al menos sobre la pantalla, porque su personaje en esencia no deja de crecer y crecer. Lo que se agradece.

Desconocemos, en realidad, qué es lo que la ha llevado a ella aceptar el contrato en la empresa a la que había jurado odio eterno, alienándose finalmente con ese uno por ciento en la cima del uno por ciento, pero imaginamos que tiene algo que ver con la elipsis de esos tres días que han desaparecido de la memoria de su inestable amigo.

Hasta qué punto la transformación será en su caso completa o no dependerá de su segunda temporada. Por el momento, ya la hemos visto casi flirtear con un señor Price en principio algo más amable y adulador, capaz casi de engañarnos a todos por completo.

¿Quién hay tras la puerta?

Con una puerta cerrada concluye este final de temporada extrañamente sosegado al que no hay mucho que reprochar. Ni al intenso trabajo de Rami Malek, sensacional como siempre, ni a su idóneo contraste de música, planos y secuencias, ni tampoco a su argumento. El décimo capítulo de 'Mr. Robot' ata y suelta cabos sin esa necesidad que tienen los principiantes de forzar según qué situaciones. Para eso ya se explayó a gusto en los anteriores episodios.

Al otro lado, en realidad, podría estar casi cualquiera. Quizás Krista, de quien sabemos que tendrá mayor presencia de cara a la renovación de la serie, o su examante Michael/Lenny, al que veíamos al principio del capítulo juntando ciertas ideas. Por lo pronto, lo que sí están son los créditos y, detrás de ellos, un inquietante encuentro que deja en el aire un amplio interrogante, ¿es White Rose un enemigo traidor o un potencial aliado?

Que queréis que os diga. A algunos el invierno se nos va a hacer muy largo.

Y esto aún no ha terminado:

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