‘Orphan Black’ 10x03 Season Finale Review: la verdad, por fin, ve la luz

Por @BatmansinRobin_

Con casi lágrimas en los ojos comienzo a escribir una de las reviews más difícil de lo que llevo de Devoraserie. Ha sido uno de los season finale más complicados que he visto hasta la fecha. No solamente por la cantidad de información que se ha manejado en todo el capítulo, sino porque muchos sentimientos que desde la primera temporada no florecían han salido de nuevo en un episodio lleno de tristeza, ira y a la vez felicidad. Todo metido en una coctelera que ha dado resultado el mejor season finale de los tres que hemos visto en esta serie.
Una grandísima pena que la temporada, de corte lineal, al final nos deje con un sabor de boca agridulce debido a su falta de coherencia en muchas tramas y/o situaciones. Se ha notado que los guionistas han perdido la magia de la primera temporada y, aunque se han acercado mucho en este último capítulo, aún no han conseguido de nuevo mostrarla.

¡CUIDADO SPOILERS!

Nuevos aliados totalmente inesperados

De unos capítulos a ahora hemos visto una situación de superioridad por parte de las sestras con respecto al resto de personajes. Quizás porque ya son conscientes de la importancia que tiene absolutamente todo lo que hacen. Por una parte, Rachel aparece en un sitio que no conoce y con un ojo biónico, pudiendo ver al fin de nuevo. Por otra, Sarah junto a Felix y Siobhan consigue traer a la madre de esta última, el genoma original, y esconderla en una nave industrial que Art les consigue. Helena sigue acomodada en su vida con los Hendrix y Donnie le trae de nuevo a su novio. Y Cosima es rechazada por una Shay atemorizada por todo lo que ha ido pasando, y por las amenazas recibidas por parte de Delphine.

Lo que ninguno esperábamos era que fueran con un paso tan por delante al resto. El siguiente objetivo de los Castor es Alison, que es de todas la que menos tiene que ver con la trama principal. Pues consiguen enterarse y ponerla sobre aviso. Además, Sarah finalmente se reúne con Topside, proponiéndoles darle parte del genoma original a cambio de que destruyan Castor, por lo que aceptan. Así, Topside y las sestras son ahora aliados. Ahora trabajan juntos, dejando a Castor en un tercer plano que a mí, personalmente, me encanta.

En el pasado es donde nos encontramos a nosotros mismos

Hasta aquí, todo era un preámbulo de lo que realmente íbamos a vivir en este capítulo. Hay varios hechos que habría que remarcar. En primer lugar, volvemos a ver a Helena en acción. A la Helena completamente bipolar gracias a una pelea cuerpo a cuerpo con Rudy, que lógicamente termina ganando la sestra y que termina de la manera más dulce posible. En segundo lugar, Delphine por fin descubre que bajo el parche blanco y en coma no se encuentra Rachel, sino Krystal, hecho que le perturba y que a Krystal, tras despertar del coma, le aterra. Y en tercer lugar, la alianza de Topside con Sarah y compañía funciona a la perfección. Consiguen además que Mark colabore con ellos, que se hace pasar por Rudy y engaña a Virginia enviándole una localización falsa. Al llegar allí, se encuentra con Ferdinand que le desmonta todo lo que ha ocurrido.
Sin embargo, el momento más emotivo y por el que aplaudo a los guionistas fue protagonizado por Sarah, Siobhan y su madre. En un momento de intimidad, las tres comienzan a hablar y Siobhan le pide a su madre la explicación que tanto tiempo ansió Sarah. Fue ella quien juntó a las dos. La única manera de que sus dos pedacitos de ADN estuvieran juntos era que Siobhan se encargara de Sarah. Era la manera que tenía de devolverle a su hija parte de ella misma. Fue una reconciliación de las 3 con ellas mismas precioso. Aquí está la clave de todo este capítulo. Todo se trata de su propio pasado. Se esfuerzan en buscar información todo el rato y al final es todo mucho más sencillo de lo que parece. Esa sencillez es la que hace complicado que descubran por qué están así y quién quiere acabar con ellas.

Una despedida y una tapadera

En este capítulo ha habido una heroína, y esa es Delphine. Mantiene la trama principal durante todo el capítulo, siendo ella la descubridora de la sustitución de Rachel, siendo la que ayuda a Sarah a contactar con Topside y siendo la que descubre quién se esconde detrás de todo. Kendall, el doctor, le confiesa que tienen a Rachel, y que sigue siendo todo ‘Neolution’. Lo que Leekie parecía que terminó con su muerte en realidad seguía siendo el plan detrás de todo. Tiene una pelea cuerpo a cuerpo con Delphine, que ésta termina con un disparo tras recibir una amenaza de muerte. Además, la aparición de un gusano de la boca del doctor es el misterio a seguir en la cuarta temporada.
Tras dicha reunión, Delphine se reúne con Shay para pedirle perdón, darle una tarjeta del DYAD y para que le pida a Cosima que le cuente todo lo que sabe, queriendo que Cosima no la pierda por todos sus secretos. Tras eso, e interrumpiendo una reunión familiar bastante emotiva, se reúne con Cosima para despedirse de ella sabiendo que su final está por llegar, aunque no lo hace de manera muy directa para que Cosima no sufra, regalándole así su último beso. Finalmente, y en un garaje, Delphine recibe un disparo que acaba con su vida y, seguramente, con el DYAD, perdiendo a un personaje que no solamente podía haber dado mucho más de sí, sino que nos hacía pasar del amor al odio y viceversa en cuestión de segundos. Una despedida muy bonita, con el punto justo de dramatismo, y con una trama más enrevesada de lo normal. Rachel descubre que quien la tiene encerrada es su madre, hecho que a todos nos perturba ya que significa que las sestras siguen corriendo más peligro que nunca.
Para terminar, los guionistas nos regalan un momento que al menos yo no esperaba ver en esta temporada, y es el reencuentro de Sarah con su hija Kira, y que sorprendentemente no realiza sola, ya que Siobhan y su madre la acompañan. Ahora le toca a madre e hija cuidarse la una a la otra, y ponerse al día de todo lo que ha acontecido en sus vidas.

Una despedida por encima de la media

Lo que está claro es que ha sido un capítulo muy por encima de la media del resto de la temporada. Quizás el capítulo donde la base militar sale por los aires le iguala, pero desde luego nos ha recordado a esa primera temporada donde aún conseguían sorprendernos de una manera tierna, como cuando nos vamos haciendo conscientes de nuestra propia existencia a medida que crecemos. Las sestras nos han dado mucho cariño, y se nota cuando sufrimos sus muertes o la de las personas que les rodean. El amor que se tienen entre ellas es palpable, y muy meritorio dado que es una única actriz la que hace de todas ellas, labor que aún no ha tenido reconocimiento suficiente y que en la tercera temporada se ve aún más.
Ahora tenemos que esperar a la cuarta temporada, temporada en la que si todo sigue como hasta ahora, tenemos que unir al Clone Club a Krystal, Rachel vivirá una vuelta a su infancia y descubriremos sus traumas más ocultos y Cosima tendrá que vivir a contrarreloj encontrando la cura de su enfermedad e intentando superar la muerte de la que aún sigue siendo el amor de su vida. Toca esperar un año para reencontrarse con ellas de nuevo, y espero que de una mejor manera que esta tercera temporada, que ha sido rara, floja a nivel narrativo y ha naufragado muchas veces entre historias que tenían menos sentido de lo normal. Esperemos que solucionen esos problemas que han hecho de esta temporada la más floja de las tres, y recuperen ese espíritu perdido que tanto ansiamos encontrar los fans de la serie.

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