'Outlander' 2X05 Review: Fantasmas del pasado

Por Esther Vega

¡¡AVISO: SPOILERS!!

Capítulo que corta la respiración. Cuando ya empezábamos a ver un poco de luz al final del túnel, descubrimos que algunos de los fantasmas del pasado vuelven para atormentar a nuestra pareja favorita.

Las consecuencias de la pelea

Comenzamos donde lo dejamos en el anterior capítulo. La casa de Jamie y Claire está hecha un desastre por la pelea que tuvo lugar en la famosa cena donde el tío y el prometido de Mary Hawkins pelearon mano a mano con Murtagh y Jamie. Pues bien, parece que en la Francia del S.XVIII no se andan con remilgos y les han trasladado a todos a la cárcel de la Bastilla.

El sufrimiento nos dura poco ya que pronto vemos a Jamie volver a casa a la mañana siguiente con Claire y Fergus esperándole. Duverney, el Ministro de Finanzas francés, ha podido sacar de allí a Murtagh y a Jamie, pero no a Alex. Claire le recuerda que Alex no es Jack (de hecho solo se parecen físicamente, ¡qué gran casting!) y que deberían ayudarle descubriendo quienes realmente fueron los agresores del ataque. Tienen como pista que salieron corriendo cuando vieron a Claire gritando “La dame Blanche”. Jamie se da cuenta de algo, ya que él para conservar su masculinidad en el burdel de Madame Elise, iba diciendo que su mujer era una especie de bruja, por lo que ya saben que los culpables eran clientes del burdel.

Por otro lado, Murtagh quiere hablar con Jamie. Ha escuchado que hay una banda llamada “Les disciples” compuesta por una serie de aristócratas con el propósito de desvirgar a muchachas. Murtagh se averguenza porque cree que ha fallado a Jamie al no haber protegido a Claire (y a su futuro hijo) y a Mary Hawkins. Jamie le pide que busque a esa banda y vea si tiene conexión con San Germain.

No quiero cambiar el futuro

Claire va a ver cómo se encuentra su amiga Mary Hawkins y la encuentra escribiendo una carta exculpando a Alex del ataque y pide a Claire que la lleve a la Bastilla para que le suelten de inmediato. Se quieren y quieren casarse de inmediato. Parece que Claire tiene sus dudas, ya que Mary Hawkins debe casarse y tener descendencia con Jack Randall - y no con el hermano- para que Frank exista.

Mientras Jamie habla con Bonnie Prince sobre la financiación de la rebelión. El príncipe sigue en sus trece y dice que ahora tiene un nuevo inversor: el Comte de St Germain. Por supuesto a Jamie no le hace ninguna gracia este hombre, y menos gracia le hace que el príncipe le diga que quiere que Jamie le vigile porque no se fía de él. Quiere que Jamie le encuentre un comprador.

Finalmente vemos que Claire no es tan perversa como para dejar a un hombre inocente en la cárcel y lleva la carta a la Bastilla para su liberación, pero justo después tiene una conversación con él. Ella le convence de que no es buena idea que estén juntos, y mucho menos que se casen estando enfermo, sin trabajo… no es vida para ella. Alex es tan bueno y quiere tanto a Mary Hawkins que le da la razón enseguida.

Aliados no deseados

Esa misma noche se reúnen Comte y Jamie para hablar de los negocios que el Bonnie Prince les ha encomendado. La conversación es tensa, cada uno hablando en su idioma para no dejar ni un milímetro de ventaja al contrario.

De la corta charla, Jamie saca como conclusión que algo tienen que hacer contra el cargamento del Comte para que el príncipe no obtenga la financiación. A Claire se le ocurre una idea, conoce unas hierbas que tienen unos efectos que podrían pasar por síntomas de viruela y así poder tirar el cargamento nuevamente al mar para evitar su contagio, como ya lo hizo la última vez. Cambiando completamente de tema, Jamie le regala a Claire para el bautizo de su hijo un recuerdo familiar que ha pasado de generación en generación: las cucharillas de los apósteles. Claire emocionada tiene dudas sobre si será buena madre ya que ella no se acuerda de la suya y no tiene referencia.

Viejos fantasmas vuelven

Al día siguiente van a Versailles a ayudar al Duque de Sandrigram a comprar unos caballos, ya que Jamie tiene mucha experiencia con estos animales. Mientras Claire da un paseo con Annalise donde hablan de las diferencias entre el antiguo y el nuevo Jamie. Están en esta interesante conversación cuando Claire ve a Jack Randall y se le corta la respiración. A ella y todos nosotros también. ¡Qué momento! Ya sabíamos que Black Jack estaba vivo pero no esperábamos encontrárnoslo tan pronto. Se miran. Hablan.

Claire está visiblemente incómoda con la situación y quiere irse, pero Randall no le deja. En este tenso momento el Rey de Francia hace acto de presencia y les saluda. A Claire ya la conoce de antes pero se interesa también por su acompañante inglés. Al parecer al Rey francés no le caen demasiado bien los británicos, y menos aún los del ejército, y se burla del acento inglés cuando habla en francés. En estas, Jamie aparece ¡no puede haber más tensión! y sigue con la conversación que Claire, Jack y el Rey estaban manteniendo. Claire no aguanta más y le dice al monarca que se encuentra mal y si le da permiso para irse llevándose a Jamie de esta tensa conversación. Antes de abandonar completamente Versailles, Jamie reta a un duelo a muerte a Black Jack.

Claire asustada, se va a la Bastilla corriendo para que encarcelen a Randall y ambos no puedan batirse. Ha declarado bajo juramento que Jack Randall fue el que la atacó. Jamie se enfada con ella porque lo que él quiere es vengarse de lo que Randall le hizo en Wentworth y Claire le pide que aguarde un año hasta que Jack y Mary Hawkins conciban al niño que será el antecesor de Frank. Jamie no está muy de acuerdo con esta petición y seguro que trae consecuencias catastróficas para la pareja.

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