'Outlander' 2x07 Review: el episodio más esperado no defrauda

Por Esther Vega

Por fin llegó el deseado episodio siete de 'Outlander'. Los lectores de los libros esperábamos este momento desde el comienzo de la segunda temporada, y no nos ha defraudado. Este episodio supone el fin de la aventura de Claire y Jamie en Francia y ¡la vuelta a Escocia!

¡Cuidado spoilers!

Pasado y futuro

Boston. 1954. Vemos a Claire y a una niña pelirrojísima que la llama mamá en una biblioteca mirando unos libros sobre pájaros. Claire le dice que hace mucho tiempo vio esos pájaros en Escocia y recuerda. Un plano antes de llevarnos al pasado, nos hace ver que Claire todavía lleva los dos anillos puestos: el de Frank y el de Jamie (recordemos que en el primer episodio de la segunda temporada Frank le dice que se quite el anillo de Jamie cuando esté preparada, por lo que esto significa que todavía no lo está).

Volvemos a Francia del S.XVIII. Claire está en el Hopital de L’agnes luchando por su vida y la de su bebé después del incidente durante el duelo. Mister Forez y la Madre Hildegarde tratan de salvarles. Cuando ella despierta tiempo después, se toca instintivamente la barriga y nota que ya no está embarazada y que su bebé no está allí cerca. La madre Hildegarde le cuenta la terrible noticia de que la niña nació muerta. Como la Madre quería enterrarla en el camposanto, la bautizó y le puso de nombre Faith (Fé).

Razones para incumplir una promesa

Unos días más tarde, vemos que Claire tiene fiebre muy alta. Por esta razón han llamado a un cura para que le de la extremaunción. El Maestro Raymond va a visitarla de incógnito y la ayuda a sanar con sus manos.

Repentinamente, después de esta visita, se le pasa la fiebre, pero Claire sigue intranquila porque no sabe nada de Jamie. Pronto se entera que está encerrado en la Bastilla por haber realizado un duelo (están prohibidos). Claire se siente traicionada por él, no ha cumplido su promesa de esperar un año y así ha matado a su hija.

Claire vuelve a casa después de varias semanas en el hospital. Fergus le lleva un ramo de flores y le pide que vuelva. Esa noche, sola en su habitación, ve las cucharas de los doce apostóles que Jamie le dio como regalo de bautizo para el bebé y sale de la habitación llorando.

En el pasillo, Claire comienza a oír ruidos en la habitación de Fergus. Allí se encuentra a Fergus llorando, y le cuenta todo lo que pasó el día del duelo y que le está atormentando desde entonces: Jamie y él fueron a Maison Elise para ayudar al Bonnie Prince, y una vez allí se adentró en una de las habitaciones creyendo que no había nadie porque vio un perfume que quería regalarle a Claire. Fue entonces cuando el capitán inglés (Randall) cerró la puerta, le cogió y le violó. Fergus gritó y Jamie que le oyó desde fuera, entró en la habitación y empezó a pegar a Randall. Entraron dos hombres a parar la pelea y sacar a Jamie del burdel pero antes Jamie le reta al duelo.

Audiencia con el Rey

Al saber Claire la verdadera razón por la que Jamie incumplió su promesa, le pregunta a la madre Hildegarde que si le puede pedir audiencia al rey, aunque ésta le advierte que Rey pide siempre algo a cambio: que se acuesten con él.

Claire acepta y va al palacio a pedirle que libere a su esposo. El Rey le dice que primero le haga un favor: quiere que, como dama blanca que tiene el alma pura y no puede mentir, le ayude a desenmascarar cuál de los dos hombres que tiene cautivos hace brujería y artes esotéricas: el Maestro Raymond o el Comte de St. Germain o ambos. Para ello, Claire pasa a tomar el control de la situación haciéndoles un test en el que, ella pretende, ambos salgan con vida. Les dará cáscara amarga, que tiene la apariencia de veneno pero no lo es.

Primero, se lo da a Raymond y no muere, pero cuando se lo pasa a Claire para que se lo de en Comte, el collar de su cuello cambia de color: de blanco a negro, por lo que ya sabemos que hay veneno en él. Raymond ha introducido el veneno en la copa y tanto Claire como el Comte lo saben. El Comte se pone muy nervioso pero el Rey, que es el único que no se está enterando de lo que está pasando, le obliga a beber y muere. Contento por haber cazado a un hombre que practica artes oscuras, perdona la vida a Raymond pero le obliga a irse de París y no volver jamás.

Una vez terminado el juicio, el Rey coge del brazo a Claire, la lleva a sus aposentos, la tumba en la cama y le levanta la falda. A Claire no le queda más remedio que pagar el precio estipulado. El Rey le dice que perdonará a Jamie y que llegará a un acuerdo con la corona inglesa para que vuelvan a Escocia.

Perdón y vuelta a Escocia

Jamie vuelve a casa después de varias semanas encerrado en la Bastilla. Jamie y Claire mantienen una conversación llena de dolor y resentimiento. Ella le cuenta que el bebé fue una niña y que nació muerta. Le explica todo que ha tenido que pasar sola. Jamie le pregunta que si le odia y ella le contesta que sí le odió.

Descubrimos que al principio todo su resentimiento era contra él, pero que luego se dio cuenta que la única culpable era ella, por poner a Frank frente a su familia. Ella se siente culpable de todo lo ocurrido. Jamie, aunque no la culpa, le perdona por cualquier cosa que pudiera haber hecho. Claire le cuenta que se acostó con el rey para que lo liberaran al igual que Jamie dio su cuerpo a Randall para que la liberaran a ella. “¿Cómo podremos volver a ser los mismos? No podremos.” La única forma de seguir viviendo con esa carga es soportándola entre los dos. Ambos están cansados de Francia y de todo lo que han perdido allí, así que deciden irse a Escocia a sanar sus heridas.

Antes de irse, van al camposanto a visitar a Faith y a dejarle una de las 12 cucharas de los apóstoles: St Andrews, para que un pedazo de Escocia pueda estar con su hija en París.

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