'Pasión y Poder' Season Finale: Colunga vs Salinas y otros cuatro duelos de alto voltaje

PorBetty M. Martínez

Ha gustado y mucho ‘Pasión y poder’ a los espectadores de Nova. Sus últimos capítulos, a pesar de durar menos de media hora y tener una buena cantidad de anuncios en medio, han despertado un gran interés. Las razones pueden ser varias. Un elenco de primerísima división. Una historia principal donde el romance se mezcla con los intereses económicos. Unas tramas secundarias con suficiente entidad propia como para ser protagonistas en cualquier otra telenovela.

Casi todo lo anterior podría aplicarse casi a cualquier otro título del género, pero ¿qué ha tenido de especial ‘Pasión y poder’? Para mí uno de sus grandes atractivos ha estado en los duelos constantes y permanentes que han mantenido una serie de personajes a lo largo de todos y cada uno de los capítulos que hemos visto. Son los siguientes.

¡¡CUIDADO SPOILERS!!

Eladio vs Arturo: por el amor de esa mujer

Lo dije desde el minuto uno. El mayor aliciente de ‘Pasión y poder’ era ver al galán de galanes, Fernando Colunga, convertido en el malo de la trama y, a la vez, comprobar si Jorge Salinas, un actor más que solvente, era capaz de pasar a los anales de historia telenovelera como el hombre capaz de quitarle la chica a Colunga. Pero, al final, ni una cosa, ni la otra. Me explico.

Hay que reconocer que ambos han protagonizado uno de los mejores duelos que se recuerdan. Han peleado con todas las armas a su disposición por el amor de Julia y también han rivalizado por ver quién era capaz de poner más palos en las ruedas de los negocios del otro.

Pero hay que reprocharle a José Alberto Castro que nos ha hecho partir de una premisa equivocada. Fernando Colunga es el villano, nos dijo. Y, sí, es cierto, en los primeros capítulos lo hemos aborrecido hasta límites insospechados. Querido Fernando, si algún día te cansas de hacer de galán, puedes pasarte tranquilo al lado oscuro. Es cierto que te falta algo de soltura en el rol, ha habido momentos que te he notado algo forzado, pero, para ser tu primer papel de malo en más de 20 años, has conseguido que te odie y eso tiene mucho mérito.

Y si Colunga era el malo, a Jorge Salinas le tocaba ser el galán, esto es, el príncipe azul que iba a salvar a Julia (Susana González) de las garras de su marido. Y, sí, Jorge Salinas demostró, una vez más, su sobrada experiencia y todos deseábamos que Julia abandonara su jaula de oro para volver junto a su amor verdadero.

Sin embargo, y ahí van mis reproches al productor, en un momento determinado, no sé cuándo, no sé cómo, no sé por qué, todo dio un giro de 180 grados y, de repente, nos encontramos con el Colunga de toda la vida, esto es, el hombre enamorado capaz de cualquier cosa por hacer feliz a la heroína, el hombre que pasa de no ser capaz siquiera de imaginarse la vida sin Julia a ofrecerse a llevarle las maletas durante la mudanza. Por favor, que alguien me dé ya el teléfono del terapeuta que obró tal milagro porque es un genio. Ironías aparte. Siempre es un placer ver al Colunga galán, pero creo que esa “transformación” ha sido demasiado forzada. Nadie. Nadie pasa del lado oscuro a la luz con tanta rapidez y tan radicalmente.

Y, claro, si Colunga recupera su rol de galán, había que darle también un giro a Salinas. Menos mal que en este caso el cambio fue más relativo. Arturo no se convirtió en un villano de libro, sino que acabó siendo algo así como un pretendiente obsesivo –compulsivo que considera que su verdad es la verdad, esto es, Julia lo quiere exactamente igual que hace 25 años y todo lo que se interponga entre ellos estorba, sean cónyuges, hijos o lo que sea.

Lo dicho. Ha sido un placer y un auténtico lujo ver a estos dos pesos pesados de Televisa compartiendo plano. Ambos han brillado en sus respectivos roles, pero, al final, han sido víctimas de su propia historia. Colunga se ha quedado la chica. Como siempre. Y Salinas la ha perdido en el último suspiro. No es lo habitual, pero tampoco es la primera vez que le pasa.

Julia vs Nina: lucha de clases

Pero ha habido otra falsa premisa. Nos dijeron que Marlene Favela era la villana y la verdad es que o han creado un nuevo rol de villana light o Nina no ha sido más que una esposa despechada con ganas de fastidiar a su exmarido y su nueva pareja. Y lo cierto es que hasta como esposa despechada ha sido bastante contenida. Por favor, ¿qué maldades le ha hecho Nina a Julia? ¿Montarle un escándalo en la peluquería? ¿En serio? Si eso es ser ahora una villana, ¿cómo definir a la Felicia de ‘Bajo el mismo cielo’ o a la Antonia Guerra de ‘La patrona’?

Es más, hasta como tercera en discordia ha sido bastante light. Es verdad que le ha hecho muchas escenas de celos a Arturo, pero tampoco es que diseñara un gran plan para retenerlo con ella. Sinceramente, haciendo balance, es posible que el personaje al que más haya lastimado haya sido a Consuelo, pero no a Arturo o a Julia.

En fin, que Nina no ha sido una santa, pero lo de llamarla villana me parece un tanto excesivo. Lo que sí no es excesivo es decir que Marlene Favela ha hecho una de las mejores interpretaciones de su vida. Ha resultado totalmente creíble como la señora bien preocupada por el qué dirán del principio, como la esposa despechada que ve como su marido se va con otra, como la madre hiperprotectora incapaz de ver los defectos de sus hijos, como la mujer independiente capaz de salir adelante sola en los negocios y, sobre todo, como la madre devastada por el dolor por la muerte de su hija. Hay que reconocerlo. Marlene Favela ha regresado pisando muy fuerte a Televisa.

Y si bien Nina no ha sido la villana que nos imaginábamos, con Susana González no ha habido sorpresas. Ha sido la heroína esperada. Se ha pasado toda la telenovela llorando y dudando entre los dos amores de su vida. Eso sí, su personaje también ha dado giros bastante surrealistas. Eladio la ha maltratado durante 20 años, Arturo regresa a su vida dispuesto a recuperar el tiempo perdido y ¿qué hace Julia? Descubrir que está enamorada de ¡¡Eladio!! A ver, ya he dicho que Colunga es el galán de galanes, pero hay situaciones demasiado increíbles por mucho que estemos en una telenovela.

Además, hay algo que me ha crispado los nervios a lo largo de toda la historia. Y ha sido la indecisión de Julia, su falta de sangre, de carácter. Se ha cansado de decir que quería aprender a vivir sola, pero siempre ha estado como una pelota de tenis. Ahora con Eladio, ahora con Arturo. Todos la criticaban por estar con Arturo cuando no era cierto, pero ella era absolutamente incapaz de aclarar las cosas. Simplemente permitía que la bola de nieve siguiera creciendo aunque se llevase por delante la felicidad de su propio hijo. Menos mal que en la última media hora de la telenovela hizo lo que había estado diciendo los ciento y algo capítulos anteriores.

Franco vs David: rencor acumulado

Si bien estos cuatro pesos pesados ya eran capaces de sostener ellos solos cualquier telenovela, se han visto reforzados por una nueva generación de actores que también ha dado mucho de sí.

Comencemos por los hermanos Gómez Luna. Siguiendo el manual telenovelero, estamos ante el ying y el yang. David es el bueno, inteligente, desinteresado, protector, en resumen, José Pablo Minor sigue sumando puntos para ser el galán del mañana. Mientras, Franco vive en el resentimiento, la envidia, el rencor de haber sido el hijo de segunda división, es decir, Danilo Carrera tiene ya todas las papeletas para enlazar varios papeles de villano.

Es curioso, Franco ha cometido exactamente los mismos errores que Eladio, sin embargo, su final ha sido muy distinto al de su padre. ¿Por qué uno se merece la redención y el otro ni una pizca de misericordia?

Regina vs Daniela: competencia fraternal

En casa de los Montenegro las relaciones fraternales tampoco han sido idílicas. Regina y Daniela se han pasado toda la telenovela compitiendo entre ellas. Obviamente su principal objeto de deseo ha sido David. Cuando una lo dejaba, lo recuperaba la otra y así sucesivamente. Eso sí, quedando siempre claro que el bueno de David siempre ha estado enamorado de la buena de Regina. A Daniela la quería, pero amaba a Regina.

Pero lo interesante está en lo que se intuía más que en lo que veíamos. Regina se la pasa sintiéndose inferior a la “popular y divertida” Daniela, mientras que esta siempre ha envidiado la relación de su hermana con su padre. Nos han centrado la “guerra” entre hermanas en un novio, cuando los problemas venían de mucho atrás.

En todo caso, mi reconocimiento tanto a Michelle Renaud como a Irina Baeva (impresionante en la que ha sido su ¡¡segunda!! telenovela) porque han resuelto más que bien sus respectivos papeles y han demostrado que Televisa tiene cantera de futuras heroínas. Que se preparen las grandes estrellas porque las nuevas caras vienen con muchas ganas y mucho talento.

Erik vs Miguel: guerra de egos

Los chicos Montenegro tampoco se van a ganar el precio a los mejores hermanos. Al igual que sus hermanas, ellos también se han peleado por una mujer, Consuelo, esposa de uno y cuñada del otro (por cierto, no se le da mal a Altair Jarabo hacer de buena). Esta historia ha sido bastante más creíble que la del trío Regina – David – Daniela. Aquí al menos hemos visto cómo han evolucionado los sentimientos de cada uno y ha resultado hasta verosímil.

Lo simpático es que los herederos Montenegro han acabado exactamente igual que sus homólogos Gómez Luna. El hermano bueno se ha quedado con la chica y los negocios familiares y el hermano díscolo ha acabado donde merecía. Solo una diferencia. La habilidad de Franco para los negocios y las estratagemas es directamente proporcional a la incapacidad manifiesta de Erik para manejar tanto su vida como la empresa familiar. Pero, eso sí, uno reconoce y asume sus errores mientras que el otro sigue despreciando a quienes intentan ayudarlo.

En resumen, ‘Pasión y poder’ tenía todos los ingredientes para convertirse en un clásico, pero creo que a José Alberto Castro le ha faltado valor para hacer algo que realmente impactara. Si Eladio hubiera sido el villano los 136 capítulos, ‘Pasión y poder’ quedaría grabada en nuestra memoria como la telenovela en la que Colunga se convirtió en el malo. Así, será la telenovela en la que Colunga hizo una especie de ensayo de cara al futuro. Si Arturo se hubiera quedado con Julia, ‘Pasión y poder’ sería la telenovela en la que Jorge Salinas le quitó la chica a Fernando Colunga. Así, será una telenovela más.

Sin embargo, hay que reconocerle a José Alberto Castro el conseguir que lleguemos al último capítulo con todas las posibilidades abiertas y eso no es nada fácil en este género. Era casi imposible intuir cuál sería la decisión de Julia. Es más, en algún momento llegué a pensar que iba a romper moldes y quedarse sola, pero, una vez más, han apostado sobre seguro.

‘Pasión y poder’ ha sido una buena producción. Ha conseguido mantenernos en tensión durante toda la trama. Sin embargo, no consigo borrar la sensación de que ha sido un quiero y no puedo. Arrancaron con ganas de innovar, pero acabaron haciendo lo que saben que funciona. Y ha funcionado. Aunque esperáramos algo más.

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