'El Príncipe' 2x13 Review: la venganza de Khaled y un doloroso adiós

Por Betty M. Martínez

Toda acción provoca una reacción. O algo así dice la frase hecha. Si aplicamos esa máxima a ‘El Príncipe’, la noche romántica de Fátima y Morey en Madrid tendría que tener consecuencias. Al igual que el robo de explosivos a Khaled o el numerito de los agentes del CNI para desenmascarar a Robledo. Pues, la teoría se ha convertido en realidad.

¡¡CUIDADO SPOILERS!!

Una jaula de oro

El capítulo de esta semana se titulaba “La jaula de oro” y ha sido el perfecto resumen de lo que ha vivido Fátima. Intuimos que su noche con Morey en el Hotel Emperador de Madrid ha sido inolvidable y ojalá haya sido así porque quizá ese recuerdo le ayude a sobrellevar el infierno en el que se ha convertido su vida al regresar a Ceuta.

Khaled es el villano de la historia, pero hay que reconocer que con Fátima siempre mostró su cara más amable. Hasta que le dio donde más le duele. El orgullo masculino. Ya no importa el dinero de los franceses. Ya no importa Akrab. Ahora toda su atención se centra en evitar que Fátima lo humille y pone todos los recursos a su alcance para conseguir su objetivo. Desde encerrarla a ponerle vigilancia las 24 horas pasando por amenazas nada sutiles a su familia.

Fátima ha empezado a recorrer su calvario particular, pero probablemente el momento más duro haya sido el enfrentarse a la incomprensión de su madre. La semana pasada creímos que Aisha había empezado a ver el lado oscuro de su yerno, pero nos equivocamos. Para Aisha, Khaled sigue siendo el hombre ideal que hace todo lo posible para que su díscola esposa entre en razón. Reconozco que se me revolvieron las tripas cuando Aisha le dice a Fátima que “has tenido mucha suerte con Khaled”. Evidentemente Aisha no vio el bofetón que le pegó ni sabe que su adorado yerno fue quien reclutó a Abdu para Akrab y que planea un gran atentado.

Para Aisha, Khaled es algo así como un santo que quiere a Fátima por encima de todas las cosas mientras que Morey es el demonio que no hace más que tentarla para ir por el mal camino. Insisto en lo que digo siempre. Que alguien tenga una tila a mano para el momento en el que Aisha descubra la verdad. Menos mal que Fátima cuenta con Faruq, que está dispuesto a protegerla de todo y de todos (Morey incluido), y con Paco, quien sorprendentemente se ha prestado a ayudar a su prima ejerciendo de improvisado correveidile. El único problema es que Paco se vende al mejor postor, así que el aliado de hoy puede ser el enemigo de mañana.

El regreso de un viejo conocido

Si al final de la anterior temporada nos sorprendió la reaparición estelar de Ismail, esta semana ha regresado Fouad, el líder fundamentalista al que Mati ponía nervioso. Resulta que, aun en la cárcel, sigue siendo un peso pesado en Akrab, y empieza a dudar de la lealtad de Khaled, lo que es un problema para el marido de Fátima, pero una ventaja estratégica para el CNI y allegados (es fantástico ver lo rápido que se ha adaptado Mati a sus nuevas funciones de espía). Morey y compañía (básicamente Serra) consiguen convencer a Fouad de que Khaled juega a varias bandas y que su compromiso con Akrab no es tan firme como hace creer.

Fouad está dispuesto a contarle a Marwan lo que ha descubierto, pero en esta serie las cosas nunca son simples. Primero, Fouad se escapa y empiezan otra vez las preguntas ¿quién filtra la excursión extraoficial? ¿Con qué objetivo? Segundo, llama a Salman. Este ha sido su peor error. Puede que Salman sea muy consciente de que Khaled está perdiendo la perspectiva por su obsesión por Fátima, pero eso no significa que lo traicione y mucho menos que lo vaya a poner a los pies de los caballos, es decir, que vaya a permitir que alguien le cuente a Marwan (gran jefe de Akrab) desde el trato con los franceses al robo de los explosivos pasando por el asesinato de Nasser.

Si la semana pasada me sorprendía que unos jovenzuelos le robaran los explosivos a Khaled, en este capítulo no entiendo la inconsciencia de Fouad. A ver, nos dicen que es un líder terrorista, un hombre peligrosísimo, que se supone que es astuto, que acaba de descubrir que Khaled ha traicionado su causa, ¿y se sube en el coche, solo, con el hombre de confianza del traidor al que van a delatar? ‘El Príncipe consigue sorprendernos muchas veces, pero esta vez estaba más que cantado lo que iba a pasar.

Un cuento que acaba mal

Lo mismo podría decirse del destino de Serra, que ha hecho todo lo posible por salvar a su familia y redimirse de los errores cometidos. Ha colaborado en todo lo que ha podido con Morey y con Salinas, que parece que sigue del lado de los buenos (¡menos mal!). Sin embargo, el estrés al que ha estado sometido le ha pasado factura y ha hecho que no piense con claridad. Descubre que Robledo es cómplice del abogado de Fouad y allá se va él solo a descubrir la red corrupta del CNI.

Serra sabía que era un error desde el mismo momento en que salió por la puerta, pero, aun así, lo hizo. Era su última oportunidad para recuperar su vida y tenía que aprovecharla. El problema es que esa ansiedad le hizo calcular mal su posición en el tablero. Olvidó que Robledo es un jugador muy hábil y el gato que iba tras el ratón acabó en las fauces del perro. No sé si una buena acción borra muchas malas actuaciones, pero Serra se ha ganado un último comentario de respeto. Pau Durá, ‘El Príncipe’ no hubiera sido lo mismo sin ti. Gracias.

El final está cada vez más cerca

Ya falta menos para llegar al gran final y eso se va notando cada vez más. Unos personajes nos dicen adiós, pero otros empiezan a adquirir importancia. Es el caso del muchacho que le robó los explosivos a Khaled. Faruq lo ha tomado bajo su protección, pero con condiciones. Él le dice dónde tiene los explosivos su cuñado y el mayor de los Ben Barek le da un trabajo. Yo prefiero no preguntar de qué es el trabajo. Lo curioso es la facilidad con la que Faruq ha asumido su papel de colaborador del CNI. ¡Si ahora hasta recluta a sus propios agentes! Como Morey se despiste un poco, Faruq le quita el empleo.

Bueno, para eso aún falta porque Morey aún tiene mucho trabajo pendiente. Primero, tiene que rescatar a la princesa de las fauces del dragón. Ya ha dado un primer paso. Ha conseguido burlar todas las medidas anti-Morey de Khaled y hacerle saber a Fátima que va a hacer todo lo posible por sacarla de esa jaula de oro. Por cierto, ¿era necesario que los buenos recuerdos que nos provocaba la canción de Pablo López se viesen salpicados por el mal momento que vivió Fátima con su marido? Por mucho que Khaled se meta en medio, esa canción siempre les pertenecerá a Fátima y Morey.

Segundo, tiene que desbaratar los planes terroristas de Khaled. Al fin ha conseguido información útil gracias a Fátima. Un día de estos estaría bien que el CNI le pagase los servicios prestados porque su ayuda ha sido imprescindible desde que Morey puso los pies en Ceuta.

Atentado. Granada. Día 17. Rey de España. Rey de Marruecos. Ya tenemos el qué, el dónde, el cuándo y el quién, pero, claro, una de las claves de esta serie son las preguntas. Nos queda averiguar los cómo. Cómo va a ser y cómo evitarlo. A Morey y compañía aún le queda mucha faena.

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