‘El Príncipe’ 2x10 Review: En la recta final volvemos al punto de partida

Por Betty M. Martínez

Hemos llegado ya al final de la primera parte de la segunda, y última, temporada de ‘El Príncipe’. ¿Y qué significa esto? Que el final se acerca y en una serie como esta, donde hemos ido de sorpresa en sorpresa, necesitábamos algo más para quedarnos ante la pantalla que el triángulo amoroso de Morey, Fátima y Khaled, la conspiración dentro del CNI o los ojos de Jesús Castro. Los guionistas lo saben y, por eso, han optado por volver al inicio. Nos han llevado de vuelta al punto de partida que nos conquistó.

¡¡CUIDADO SPOILERS!!

Nayat pierde el rumbo

Lo intuíamos y se ha confirmado. Todos los acontecimientos que ha vivido la familia Ben Barek en los últimos meses le han pasado factura a Nayat. Casi sin darnos cuenta, como bien dice Fátima, la pequeña ha ido creciendo y ya demuestra que ha heredado el carácter familiar. Recrimina a Fátima que se acueste con el hombre que mató a su hermano y reprocha a Faruq el número de muertos que lleva a sus espaldas. No sois nadie para darme consejos, viene a decirles.

Pero lo que podría ser simple rebeldía adolescente se complica por la presencia de Sergio. Que una adolescente suspire por el guaperas del barrio entra dentro de lo normal, pero el problema aparece cuando la función del guaperas es reclutar a jovencitas para la yihad.

Durante bastante tiempo tenemos la esperanza de que Nayat no se deje embaucar. Las palabras de su amiga Nasirah, ya captada, le suenan casi a ciencia ficción. Llega a felicitarla por ser una gran actriz, pero, al mismo tiempo, envidia su proximidad con Sergio, perdón, Mohamed.

A Nayat no la capta una célula yihadista como a su hermano Abdu. A Nayat la convence un guapo adolescente rubio y de ojos claros. Nayat no va a combatir por Alá, va a ver al chico que le gusta. El problema es que cuando se da cuenta es demasiado tarde y la tela de araña ya la ha atrapado. Y da mucho miedo.

Una cama vacía

La escena en la que Aisha descubre la cama vacía de Nayat nos ha trasladado de inmediato a ese rincón de nuestra memoria en el que la familia Ben Barek llama insistentemente a un teléfono que nadie contesta. En aquel momento Abdu había desaparecido y meses después es la pequeña de la familia la que también abandona ‘El Príncipe’ rumbo a la yihad. El grito de Aisha nos rompe el corazón porque no solo lamenta la marcha de Nayat, sino que también revive, de nuevo, la pesadilla que ha vivido su familia.

La revive Aisha, pero también la revive Fátima, que no se queda quieta y mueve todos los hilos que tiene en su mano para recuperar a su hermana. Su primera opción, obviamente, su héroe particular. Morey. Pero Fátima no puede olvidar que su ayuda en el caso de Abdu acabó en tragedia y decide apostar doble. Khaled. Si su marido le devuelve a Nayat, ella será la esposa que él siempre ha soñado. Sabemos que Khaled tiene posibilidades de cumplir ese acuerdo, pero Fátima ¿será capaz de cumplir su promesa si el villano se convierte en héroe? En ‘El Príncipe’ nada es lo que parece y un giro de este tipo, después de todo lo que hemos visto, no sería nada descabellado.

Tampoco Faruq se queda de brazos cruzados. Ha aprendido de los errores del pasado y no se va a quedar sentado esperando a que su hermana regrese. Él también recurre a Khaled. Si Fátima apela a los sentimientos, el mayor de los Ben Barek recurre al otro motor del mundo. Un par de fajos de billetes del dinero de Marwan al fuego (muy propio para la noche de San Juan) y tío Salman ya se compromete a hacer una llamada.

Y vistos los pasos que da Faruq a continuación esa llamada se hace. Faruq, cada vez más héroe, corre a rescatar a su hermana pequeña. Y cuenta con la ayuda del recién llegado Paco, que con una triquiñuela, tan simple que casi da risa, consigue ganarse unos cuantos puntos a ojos de Faruq a costa de robárselos a Tripas. Pero esa es otra historia.

Volvamos a la operación rescate de Faruq. En esta serie las cosas nunca son fáciles. La última vez que Faruq estuvo en la guarida de Akrab llegó casi hasta la cocina, pero esta vez la situación es diferente y lo reciben con mucha menos amabilidad. Lo que estaba al alcance de la mano acaba alejándose rápidamente.

Nuevos y viejos conocidos

Faruq no ha tenido suerte, pero la Policía ha hecho su trabajo y ha conseguido detener, gracias a Mati, a la reclutadora de jovencitas en Ceuta. Volvemos al punto de partida otra vez. Morey llegó a ‘El Príncipe’ porque alguien captaba a jóvenes para la yihad y ahora estamos en las mismas. Solo que esta vez lo que reclutan son niñas y nadie quiere que se repita la historia. Hanane demuestra tanta sangre fría como su predecesor. No habla y se permite insultar a Mati, pero lo positivo es que esta vez ya hay un hilo del que tirar y tal vez aún haya esperanza para Nayat.

Y en medio de toda esta crisis por la desaparición de Nayat, llega la gran sorpresa del capítulo. Lo que ha ido pasando nos los podíamos ir imaginando según se desarrollaban los acontecimientos, pero una mano que se aferra a un bastón nos ha descolocado. Ha vuelto ¿cómo se llamaba? ¿Ismail? Sí. ¡¡Ha vuelto Ismail!! ¿Lo recordáis? Era uno de los jefes de Akrab en la primera temporada. El CNI lo detuvo, con la inestimable ayuda de Fran, y llegó a decir que Fátima formaba parte de Akrab. La última vez que lo vimos estaba siendo interrogado, y algo más, por Serra y compañía, pero ¿cómo ha acabado en Marruecos? ¿cómo es posible que vuelva a estar en Akrab? ¿el CNI lo ha reconvertido en agente? ¿lo han dejado “escapar” para participar en esa operación hispano – francesa? Demasiadas preguntas, muy pocas respuestas. Me muero por ver la cara de Morey cuando se entere de esto.

Cumplir órdenes

Bueno, tengo curiosidad por ver la reacción de Morey si es que llega a darse porque el agente sigue saturado de problemas. El último tiene nombre de mujer: Ana Hidalgo. La agente misteriosa ha regresado a Ceuta para cumplir órdenes. Y esas órdenes no nos gustan nada. No nos gustan a nosotros y a ella tampoco. Tiene instinto y sabe que algunos de los argumentos que le han dado para justificar su misión no tienen sentido.

Y tanto que no lo tienen. En el asiento trasero de un coche hemos asistido a un ejemplo perfecto de desinfomación. Cogemos unos cuantos datos reales, los mezclamos a nuestro antojo y llegamos a unas conclusiones totalmente falsas, pero que se ajustan perfectamente a nuestras necesidades. Qué decepción. El CNI, que supuestamente eran los buenos en esta historia, recurre al juego sucio para proteger sus intereses económicos. Perdón, matizo, una parte del CNI porque, por lo que parece, Salinas es de la parte honrada. Digo parece porque aquí en un parpadeo cambia todo el tablero.

Y en medio de todo esto Morey. Cada vez más solo y desconfiando hasta de su sombra. Y con razón. Todos los que intentan ayudarle acaban en la morgue y sabe que es muy probable que él sea el próximo. Lo sabe Morey y lo sabe Serra mejor que nadie. Tan consciente es de esa situación que tiene que digerir el trago con la ayuda del alcohol. No consigo entender a Serra. Se ha vendido a los franceses, pero no quiere quitar a Morey de en medio. ¿Será que la voz de su conciencia empieza a despertar?

Y llegamos al final de la primera parte de la segunda temporada. La última escena de la anterior temporada fue brutal. Nunca olvidaremos la imagen de Álex González en aquel momento. ¿Recordaremos igual este final? A día de hoy, no lo sé. Todo depende de qué pase después del continuará…

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