'Queen of the South' 1x02 Review: Camila, ¿peor enemiga o mejor aliada de Teresa?

Por Betty M. Martínez

Definitivamente esta nueva versión de ‘La reina del Sur’ está resultando ser toda una cajita de sorpresas. Llevamos sólo dos capítulos y ya hemos tenido que hacer una reorganización global de escenarios, tiempos y personajes. Es posible que algún purista esté descontento, pero yo agradezco profundamente el esfuerzo de los guionistas por ofrecernos una visión muy novedosa de las aventuras y desventuras de Teresa Mendoza.

¡¡CUIDADO SPOILERS!!

Antes mula que prostituta

La conversación entre Teresa y Camila la semana pasada nos dejó con la duda de dónde había ido a parar nuestra protagonista. Y, a priori, casi parecía que había saltado de la sartén para caer en las brasas. Sí, está viva. Sí, está lejos de las garras de Epifanio. Pero, sí, Camila no es la Madre Teresa de Calcuta.

Así pues, Teresa tiene ante sí tres opciones. Una, provocar a sus carceleros para que la maten, pero no tiene tendencias suicidas por ahora. Dos, convertirse en prostituta. Tres, ejercer de mula. Bueno, hay una cuarta. Decirle a Camila lo de la famosa libreta del Güero, pero Teresa es lo suficientemente lista como para guardar ese as bajo la manga todo el tiempo que sea necesario porque intuye que ese cuaderno es su único seguro de vida.

En fin, que Teresa se convierte en mula y ya empiezo a pensar que esta mujer tiene un ángel de la guarda muy poderoso cubriéndole las espaldas. Varias mujeres murieron al deshacerse las bolsas, pero ella, a pesar de la conducción temeraria de James, de las carreras por el aeropuerto y del jabón a chorro, consiguió cumplir su misión de forma impecable.

Se la jugó y le salió bien. Sigue viva. Y eso, dada la situación en la que está, es para alegrarse.

Nuevo escenario y ¿nuevo amor?

En este capítulo ya nos queda claro que Teresa no va a viajar a España, sino que va a hacer carrera en Texas. También asumimos que no va a haber ningún gallego traficante de hachís. Nos vamos a tener que conformar con James, quien, a falta de planeadora ultrarrápida, conduce como un loco un coche de altísima gama. Y, desde luego, Teresa no va a cruzar ni el Estrecho de Gibraltar ni el río Bravo. Esta vez, le toca atravesar el control de seguridad del aeropuerto. No hay un helicóptero amenazante en el cielo, sino un perro policía que ni caso le hace.

Eso sí, aun echando de menos a Santiago Fisterra, James nos ha resultado ya bastante simpático porque ha intentado que Teresa expulsara las bolsas lo antes posible para evitar una nueva muerte. Yo, la verdad, creía que estaba sinceramente preocupado por ella, pero al acabar el capítulo me han entrado serias dudas. ¿Estaba preocupado por Teresa o por la mercancía? ¿Será James el nuevo amor de Teresa o se convertirá en un problema más?

Camila, el mejor personaje de la serie

Sé, porque me he leído el libro, que Teresa Mendoza es la protagonista de la historia y, como consecuencia, es la estrella de la serie, pero siento decir que en estos dos capítulos Camila le ha robado completamente el plano. Gracias, señores guionistas, por regalarnos un personaje así.

Camila es esa mujer capaz de emocionarse al ver bailar a su ahijada en su fiesta de quinceañera, pero que ni pregunta el nombre de la mujer que ha muerto por culpa de su “mercancía”. Por cierto, ¿alguien más pensó en Patricia O’Farrell al escuchar a Aveline?

Por ahora, Teresa sólo mira, estudia, analiza. Cuando hace algo es como mera reacción a la actuación de otros. Sin embargo, Camila avanza firme, segura, decidida, fría, implacable. Sabe lo que quiere y sabe cómo conseguirlo. Y aquí surgen nuevamente las preguntas. La teoría, es decir, el libro de Pérez Reverte, nos dice que Teresa está llamada a ser la Reina del Sur, pero, tal y como se están desarrollando los acontecimientos, yo me atrevería a decir, que, por ahora, la auténtica ‘Queen of the South’ es Camila.

Ahora toca esperar para ver si Camila deriva en peligrosa enemiga sumándose a la lista de personajes que quieren ver a Teresa muerta o se convierte en una leal aliada que la ayude a alcanzar el destino que se le presupone. Sé que es muy pronto, pero me atrevo a avanzar dos posibilidades. O Teresa le roba el negocio a Camila o lo hereda cuando Epifanio y su mujer se destrocen entre ellos.

Datos sin información

E insisto nuevamente en lo que dije la semana pasada. Don Epifanio en esta versión está lejos de provocar el pánico que causaba Humberto Zurita en la versión de Telemundo. Insisto en que no es culpa de Joaquim de Almeida, sino de la fuerza que tiene Verónica Falcón (absolutamente impresionante). Todavía no sé lo que pretende Camila (el concepto “guerra” es demasiado genérico), pero, si tuviera que apostar, diría que ella tiene muchas papeletas para salir victoriosa.

Además, Camila cuenta con una gran ventaja en esa futura “guerra”. Tiene datos, aunque le falta la información. Me explico. Sabe que Epifanio está desesperado por encontrar a Teresa y ya ha descubierto que la quiere viva, lo que la ha llevado a concluir (tampoco es que haya que ser Einstein para eso) que la novia del Güero guarda algún secreto muy relevante. Camila tiene todos esos datos, pero le falta la información porque no sabe qué es eso que oculta Teresa y cuál es su valor real. Pero seguro que pone todo de su parte para descubrirlo. Y yo espero que lo consiga para que nosotros nos enteremos de una vez de qué hay en la dichosa libreta.

Un viejo conocido

Como ya dije al principio, y a pesar de las nuevas incorporaciones, en esta versión se echan en falta algunos personajes muy destacados tanto de libro como de la telenovela. Sin embargo, en este capítulo nos hemos llevado una alegría porque nos hemos reencontrado con un viejo amigo. Teo Aljarafe también tiene un bufete de abogados en Dallas y también es un ambicioso profesional, al que, por mucho que le guste la vida lejos de los barrotes de una cárcel, más le gusta la buena vida, esa buena vida que los dólares de Camila le pueden facilitar. Ha sido una presentación muy breve. Todavía no podemos intuir cuál va a ser su papel concreto, pero no deja de ser agradable reencontrarse con un nombre familiar.

En fin, que como le dice la Teresa del futuro a la Teresa del presente, nuestra Reina del Sur ya está instalada, pero, como le recuerda, no le dijo que fuera a ser fácil. Y no le falta razón. Ahora mismo Teresa Mendoza es una pieza en el tablero de ajedrez en el que juegan Epifanio y Camila. Confiemos en que sea ella quien dé el jaque mate antes de que se lo den a ella.

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