‘Shameless’ 6x03 Review: vuelve el Ian desquiciado y la Fiona valiente

Por David Marañón

Por fin, regresa ‘Shameless’. No ha sido inicio de temporada, pero han tardado menos que otras series tras un parón en volver con el mismo espíritu de siempre. Y es que, tras dos capítulos donde me estaba costando incluso reconocer a personajes por su manera de comportarse, vuelve el Ian desquiciado, vuelve la Fiona valiente, vuelven las locuras, y, sobre todo, vuelve la dramedia.

Porque hasta ahora poco de comedia habíamos visto. Pero tras el tercer capítulo de esta temporada ya podemos decir que la combinación risa – lágrima vuelve a ser una realidad. De momentos tremendamente duros pasamos a hilarantes situaciones que nos recuerdan el por qué seguimos esta serie que, aunque muestras ciertos síntomas de desgaste, aún tiene mucho que dar.

(Cuidado, a partir de aquí, SPOILERS!)

La mafia Gallagher vuelve a hacer de las suyas

¿Recordáis esa época maravillosa de Debbie haciendo de niñera? ¿O de Frank fingiendo que Sheila – ese gran personaje que debería volver - era el amor de su vida únicamente para tener un techo bajo el que dormir? Eran situaciones de las que todo el mundo era consciente, pero eran los Gallagher, y se les permitía lo que fuera. Pues hemos vuelto a esas situaciones que en cualquier otra familia nos parecerían descabelladas – incluso yo en anteriores reviews pensé que lo de Carl con las armas sería algo dramático -, pero que en los Gallagher son tremendamente cómicas.

Cuando pensábamos que Carl destrozaría su vida por vender armas, resulta que encuentra en todos los profesores y en el director del instituto unos aliados y clientes – bestial la escena de la cafetería con todo el mundo apuntándose con la pistola -.

Además, parece que el hecho de que su nuevo amor platónico odie la maldad y prefiera la poesía antes que el rap hará que Carl comience a replantearse el cambiar, al menos para ella.

En cuanto a Frank, sigue involucrando a los demás en sus problemas, y ha acogido a una familia de latinos en el hogar Gallagher sin consultárselo a nadie – ¡cómo no! -. Eso sí, parece que hay atisbos de que el Frank que tiene ese toque de humor negro vuelve a la carga, con Debbie como aliada, a la cual ayuda en este capítulo a conseguir el famoso cheque mamá, cheque que imagino querrá cobrar él en un futuro. También le ayuda con el tema del embarazo, pero de eso hablaré más adelante cuando trate la trama de Fiona, que no es corta, no.

Vero, Kev y su vuelta al descontrol (y a su papel secundario)

Este matrimonio es el que más pena me da. Siempre tienen altibajos en cuanto a su protagonismo en la serie, y si en la temporada pasada su historia fue de las más trágicas - ¿y cuál no? -, en esta me parece que vamos a tener una vuelta de nuevo al rol secundario con la trama del griego, su parálisis y las Lisas.

Ya avisaron los guionistas al comienzo de la quinta temporada que el barrio empezaría a cobrar protagonismo, y ahora son varias casas de las que conocemos historias. Pero a mí al menos me siguen pareciendo poco interesantes.

¿Dan toque de comedia? Sí.

¿Sirven como desahogo entre tanto drama? Podría, si al menos los protagonistas estuvieran implicados. Pero no aportan absolutamente nada a la trama. Básicamente porque no nos han presentado a unos personajes que se supone nos tienen que hacer gracia, o al menos debemos empatizar con ellos. Y me aterra que ahora que el vecino griego está paralítico tras el fatal accidente provocado por Kev, éste y su mujer se hagan cargo de su trama y se vean arrastrados por situaciones que ni nos van, ni nos vienen. Simplemente rellenan hueco, cosa que Kev y Vero pocas veces han hecho.

Es hora de tomarse las cosas en serio

Eso debió pensar Ian tras ver en lo que había convertido su vida después de una serie de malas decisiones que ha ido tomando durante esos años. Lip le consigue un trabajo como limpiador en su universidad tras haber dejado la cafetería donde trabajaba. Una vez allí, y ver cómo es la vida de Lip, cómo estaba con el uniforme y lo frustrante que era para él poder aspirar a ser únicamente limpiador, comienza a ver las cosas de otro modo.

Tras pedirle a Lip pasar un tiempo con él y éste reclinar dicha oferta, y pelearse ambos a puñetazo limpio al día siguiente, Ian tiene una visión de lo que puede ser su futuro tras presenciar un accidente de tráfico y salvar a una conductora a punto de morir por un incendio en su coche. Parece ser que el salvar vidas y que el bombero que le rescata le parezca guapo son dos cosas que van a cambiar la mentalidad de Ian y puede que por fin le veamos haciendo algo más productivo con su vida, además de quejarse todo el rato por lo desgraciado que es sin mover un dedo.

Pero no solamente Ian decide tomarse todo en serio. Y aquí vamos con la trama que se va a comer a las demás esta temporada, y por grandes méritos. Fiona también decide que es hora de enfrentarse a sus miedos, y demostrarle a su hermana que se pueden arreglar las cosas con valentía y con cabeza. Aunque comete el grave error de contarle que también está embarazada. Básicamente porque la adolescente se pone por bandera que su hermana tenga al bebé, y no se le ocurre otra cosa que, junto con Frank, hacerle una ‘intervention’ – o interbortion -.

A esa encerrona deciden acudir también Carl y su ‘bro’, Kev, Vero y Liam, encerrona que acaba con Fiona ignorándoles a todos. La mayor ya está cansada de seguir cometiendo error tras error, y toma la decisión de cerrar puertas si quiere seguir con otras abiertas. Y va a ver a Gus, para aclarar todo con él. Cuál es la sorpresa al llegar allí si no que Gus le dedica una canción, ‘The F Word’, que si bien comienza de manera dulce, acaba por llamar a Fiona de todo, menos bonita. Agobiada, y con la presión de su novio de vuelta a la droga, entiende a Debbie y le pide perdón.

Pero el momentazo del capítulo ocurre cuando Debbie, negádole el perdón, provoca en Fiona una reacción digna de un Corleone. “No pienso cambiar un p*** pañal ni acoger bebés bajo este techo”. No lo podía haber dicho mejor. Y no podía ser mejor. Porque por fin, Fiona vuelve a ser la que era, vuelve a ser valiente, y vuelve a demostrar que ella es la única que puede manejar a los Gallagher. Simplemente, bravo.

En el siguiente capítulo, y con el aviso de que van a ser desahuciados, los Gallagher volverán a unirse para poder comprar la casa y no tener que abandonarla.

Y como bonus track… ‘The F Word’. Va por ti, Fiona.

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