'Shameless U.S.' 6x01 Review: los Gallagher están perdidos

Por David Marañón

Han tardado unos 9 meses en volver, pero aquí está de nuevo 'Shameless (USA)'

Tras una quinta temporada que no supo igualar a las sublimes tercera y cuarta, la familia más desestructurada de Chicago – y de EEUU en general – ha vuelto a la pequeña pantalla. Y lo ha hecho con un salto temporal que bien podía habernos mostrado una evolución de todos ellos. Pero no, el estancamiento en fango que ya mostraban en el final de la última temporada sigue en el mismo sitio, incluso más profundo.

No podemos pedir otra cosa a una familia que desde sus inicios ha demostrado que poco o nada tienen de coherentes las decisiones que toman, aun peligrando sus propias vidas y las de sus seres queridos.

(AVISO, A PARTIR DE AQUÍ, SPOILERS)

En este arranque de temporada hemos podido comprobar como las cosas van de mal en peor, en especial para los más pequeños de la casa. De uno de ellos, Carl, lo podíamos esperar, pero el descenso en picado que está sufriendo Debbie hace que echar la vista atrás y ver cómo era esa niña que nos encandiló en las primeras temporadas sólo nos llene de tristeza y nostalgia. Su imagen de niña disfrazada de mujer que está en un momento crucial en su vida enternece y a la vez aterra. Pero eso lo hablaremos más adelante.

De momento, vamos a analizar lo bueno y lo malo de este regreso tan esperado para los que somos fans de esta serie.

Adiós a la juventud

No podría resumir mejor de lo que trata el primer capítulo que con esa frase. Carl deja de ser un niño al salir del reformatorio, y así se lo deja claro a Fiona: ya tiene voz grave, y miembros corporales más bajos de lo normal. Sale como un héroe del sitio donde acabó en la quinta temporada. Es el líder de los negros de la cárcel, y fuera parece ser que sigue metido en ese mundo – grandioso el momento presentación de su amigo como su ‘hermano de madre distinta’-. Lo malo es que no va a traer más que problemas, y no quiero pensar en cómo va a acabar este chico la temporada vista la guerra nazi en la que anda metido.

En cuanto a Debbie, como bien antes decía, deja de ser la niña adorable en la que todos teníamos fe para ser una chica de 15 años que miente a su hermana fingiendo no estar embarazada y que no pretende otra cosa más que atar a su novio con un hijo en común.

¿Resultado?

Que las mentiras caen por su propio peso, y finalmente Fiona se entera gracias a los futuros abuelos. Eso, y que tendrá al bebé sola ya que el chico en cuestión no se hace cargo de él. Un miembro más en el clan Gallagher no es algo que nos venga de nuevas. Pero si en su momento lo de Lip nos trajo bastantes quebraderos de cabeza, lo de Debbie va a ser terrible.

Y los adultos, comportándose como… adultos

En la cuarta temporada vimos como todos los mayores de este clan perdían el juicio literalmente. Lip se salvaba al final, pero Ian y Fiona no iban a ir en mejor camino. Sin embargo, en este inicio hemos visto como Fiona encauza poco a poco su vida, como mujer separada – que no divorciada – y futura sub-gerente del bar donde trabaja con su nuevo novio, su jefe.

Ian sigue tomando su medicación y trabajando en el bar, y aunque vemos los estragos que la medicación está haciendo en él, parece que poco a poco empieza a centrarse, incluso con rechazo a un Mickey que se dedica a cometer delitos en la cárcel compinchado desde fuera con Svetlana.

Lip vuelve a ser el que se salva de tanto caos. Sigue en la universidad, liado con su profesora, pero dando un paso más y siendo previsiblemente el sustituto de su profesor, un hombre que parece acabado y que ve en él a un maestro extraordinario. Tanta madurez, aunque suene de mentira, asusta.

Y en cuanto al protagonista, Frank, vive un duelo terrible tras el fallecimiento de Bianca. Se refugia en Dios y en todas las religiones posibles para poder salir adelante, aunque vemos que no solamente no lo consigue sino que empieza a hacer cosas de un verdadero maníaco, como tener relaciones sexuales con la ropa interior de su difunta novia encima de su lápida en el cementerio.

No todo va a ser bueno

Hay algo que me ha quedado claro después del visionado de este capítulo, y es que la serie empieza a tener síntomas de desgaste, cosa lógica después de 5 temporadas tan intensas. Mantener tanta desgracia no es fácil, menos aún si hay que combinarla con una comedia que tira tanto del humor negro.

Hay personajes completamente prescindibles, y el hecho de no dar ni un respiro a los personajes puede que llegue a cansarnos algún día.

Sigue siendo una familia horrible pero a la vez adorable, y eso está bien, siempre que no perviertan lo suficiente a todos como para que acabemos odiándoles y sea una serie únicamente protagonizada por antihéroes que no solamente no enganchen sino que además carguen a los espectadores. No estaría mal algo de noticias positivas para ellos. El drama engancha, y la felicidad asusta demasiado a unos guionistas que arriesgan demasiado y que pueden quemarse. Aun así, me gusta ser optimista y pensar que esta sexta tanda de episodios va a ser épica. De momento, la cosa pinta difícil para todos ellos, pero aún queda mucho por ver.

En el avance del próximo capítulo vemos a Frank volviendo al hospital donde trabajaba Bianca, a Fiona enfrentándose a las que ahora son sus empleadas y a Lip metido en una espiral muy peligrosa con su profesora que puede acabar muy mal.

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