‘Shameless U.S.’ 7x04 Review: bienvenida, madurez

PorDavid Marañón

Ha tenido que ser en un episodio dirigido por nuestra adorada Emmy Rossum – huele a que ha sido un regalo en toda regla a la actriz – el momento en el que veamos que Fiona por fin se desentiende de los Gallagher para poder dirigir su vida hacia lo que puede ser un futuro mucho más prometedor que el que le esperaría encargándose día sí día también de su familia. Decisión tomada en el anterior capítulo como vimos y que finalmente lleva a cabo tras una discusión con Lip yéndose de casa y centrándose en tu trabajo de lleno como manager del Patsy’s Pies. Decisión que durante este capítulo provoca en Lip una reacción que más adelante comentaremos.

Las identidades sexuales entran en juego

Con el fenómeno de series como ‘Transparent’ mucho estaban tardando en ‘Shameless’ en meter toda la temática de las identidades sexuales como uno de los hilos centrales de la historia. Ya algo nos dejaron intuir con la infidelidad del novio de Ian al principio de la temporada, pero ha sido en este capítulo donde han abarcado esta temática de una manera todo hay que decir muy natural y cotidiana: chico – Ian – conoce a chico y se entera de que ha sufrido un cambio de sexo aún incompleto. De primeras reacciona de la peor manera posible, pero la lección de tolerancia por ambas partes que nos deja este capítulo nos enseña otra faceta – más aún si cabe – adorable de todo lo que rodea al Gallagher pelirrojo. Su necesidad de rodearse de un ambiente sano hace que no se cierre a nada en cuanto a la gente a la que se acerca: trata a todo tipo de enfermos mentales, acepta problemas familiares y no le es inconveniente comenzar lo que puede ser algo muy bonito con un chico que dejó de estar atrapado en el cuerpo de una mujer.

Me gusta sobremanera que los guionistas hagan de Ian el reflejo más crudo y a la vez más amable de la sociedad. Juegan con su personaje como quieren, pero siempre desde el respeto a los grupos sociales que por unas cosas u otras son los más rechazados por la sociedad. Cada escena de Ian es empatía pura y dura. En este capítulo especialmente se ve el cariño que en la serie tienen al personaje. Emmy lo trata de la mejor manera posible, y creo que ha conseguido devolver a Ian una sonrisa que hacía tiempo que no veíamos, cosa que sienta como agua de mayo tras el capítulo anterior, donde tuvimos un amago de volver a perderle.

Frank y su mínima aportación

Lo de Frank, sin embargo, es todo lo contrario a lo que ocurre con Ian. Mientras que el segundo evoluciona de una manera natural, e incluso algo obvia para su edad, Frank sigue exactamente igual que cuando empezó la serie. El que llevaba mucho peso de la trama en las primeras tandas de episodios ha pasado a ser una persona que únicamente hace las funciones de esa mosca veraniega que no nos deja comer, tomar el sol o pasar un rato agradable, y la trama del albergue es cuanto menos morralla. Ya ni si quiera sientes odio cuando le ves aparecer en pantalla. Es simplemente indiferencia. La mayoría de personas con las que comento la serie, así como las redes sociales, tienen clara una cosa: Frank sobra completamente en la serie. Ya no tiene nada más que aportar. Ya no podemos sentir esa pena que sentimos cuando Carl le rapaba para que le diera la luz solar en el cuero cabelludo. Ya no nos regala escenas como ese juicio por la custodia de sus hijos frente a Fiona. Nada queda ya, y creo que no sería nada descabellado que los guionistas terminaran con su personaje y siguiésemos viendo como el resto de Gallaghers se destrozan la vida solos. Ya no es fundamental para que las vidas de los hermanos se vayan al traste.

La familia no te elige, la eliges

Y si no que se lo digan a todos. Primero, Svet ha metido en ese nuevo núcleo familiar a su padre, y Kev y Vero solamente ven problemas en ello. No entiendo que una familia formada por dos madres y un padre, cuya idea de negocios y la licitud de éstos puede rozar la delincuencia en ocasiones y cuyas filias sexuales serán difícil de explicar a sus hijos en caso de que alguno les pille, sea normal para Kev y Vero. Sin embargo, que Svet intente acercar a su abuelo a sus nietos y que de una manera u otra le meta en su rutina les preocupe hasta el nivel de avisar a la policía por pensar que les había secuestrado. Intento entender al matrimonio, pero al final la que al principio de la serie parecía la más desequilibrada es la única cuerda, aunque aconseje a Debbie que busque a un hombre que la mantenga en vez de trabajar.

Por otra parte, Lip cada vez es más injusto con Fiona. Lleva unos aires de superioridad que, como bien le dice su profesor, no debería tener, visto que aún con todo su potencial, únicamente le quieren como becario. Intenta destruir la empresa en la que estaba, y sin embargo sigue sin llenarse. Y, en cambio, ve como Fiona se va de casa, le deja toda la responsabilidad de sus hermanos y la casa, y entiende que no todo es talento, sino buenas ideas. Después de 7 años es completamente comprensible el golpe en la mesa de Fiona y su decisión de centrarse en ella y en su vida, su trabajo y su amor propio. Está siendo capaz de levantar una cafetería destinada a la quiebra con una apertura 24 horas y siendo bar clandestino – incluso la policía va a beber allí por lo bien que organiza todo -. Finalmente, entiende que no siempre uno consigue lo que quiere, y que sus circunstancias no permiten que pueda ser quien quiera en un futuro si él no las cambia, y comprende el porqué de la huida hacia la madurez personal de Fiona. No son necesarios estudios, sino buenas intenciones, y no era la forma de conseguir nada.

Los Gallagher parece que están más separados que nunca, y todo porque cada vez van siendo más adultos y comprenden que el apellido no da unión: Carl quiere apuntarse a la academia militar, Ian hace vida completamente independiente, Debbie hace literalmente lo que le da la gana esperando que aun así los demás la ayuden y Lip únicamente intenta comprender que la vida no es su familia, aunque debería de empezar a actuar por ellos siendo el segundo más mayor. Con el negocio de Fiona en auge, y una ruptura familiar que no sabemos hacia donde irá, no encontramos con una temporada que nos puede dar o la mayor unión jamás habida por los hermanos, o la separación total. ¿Final de serie? La fórmula está desgastada, aunque los personajes siguen más vivos que nunca.

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