'Shameless U.S.' 5x05 Review: ¡Por fin! El regreso que lo cambia todo

Por David Marañón

Cuando terminé de ver el último capítulo de ‘Shameless’ fui corriendo a mi Twitter a contar lo emocionado que estaba, así como mi incapacidad para escribir esta review por la emoción. Aún sigo en shock por el final de este capítulo, un final que nos regala el momento que todos esperábamos que ocurriera de un momento a otro, y que sin embargo no llegaba. De todas formas, no adelantaré acontecimientos, y vamos a ir paso a paso desgranando el que ha sido uno de los mejores capítulos de la historia de ‘Shameless U.S.’.

(¡Cuidado SPOILERS!)

Los jóvenes Gallagher en total decadencia, exceptuando a Lip

Cuando no se tienen unos referentes en los que apoyarse, quizás lo más lógico es que puedas ir en el mismo camino que los más jóvenes Gallagher. En el caso de Carl, no solamente es que se esté adueñando de un espíritu delictivo que preocupa, sino que además lo disfruta. Sigue con su negocio de drogas, trabajando para otros del barrio como cebo por su aspecto inocente. Sin embargo, cada vez queda más patente el no haber recibido educación alguna, y esto es porque no es capaz de memorizar los pesos y las cantidades de droga así como lo que tienen que pagar por los mismos. ¿Problema? Sigue debiendo los 100 dólares que ya debía en el capítulo pasado, y además sigue sin hacer bien las ventas, lo que probablemente pueda traerle graves problemas en un futuro en caso de no poder solucionarlo. Además, tiene ahora otro negocio que también puede acarrearle problemas. Debbie necesita empezar a combatir con otras personas, sin embargo, el chico boxeador que le gusta le recomienda seguir entrenado. Ella necesita demostrar que ya está preparada, y para ello decide ir a un parque en compañía de Carl, el cual le llevará las apuestas – el negocio del que antes hablaba – a pelearse con las mismas del anterior capítulo, eso sí, ganando por goleada y destrozándoles las caras. Ambos están en una espiral que de no hacer nadie nada les puede llevar a grandes problemas.

Por otra parte, Ian sigue perdido por culpa de sus problemas mentales. Únicamente piensa en él y en lo que quiere a cada momento, sin importarle los demás, y Mickey empieza a hartarse. Decide ir a buscar a la obra en la que trabaja a Lip para preguntarle qué debe hacer con Ian, aunque no de una manera tan directa. Esa misma noche va a buscarle al trabajo, pero allí no le encuentra. Ian decidió mientras bailaba irse con un señor que le ofrecía una buena suma de dinero. Cuando va a la trastienda, se entera por un compañero de esa información y de que está siendo engañado constantemente por su novio. A la mañana siguiente Ian regresa a casa, y le cuenta a Mickey que ha rodado esa noche una película porno y que no ha usado protección. Entonces Mickey le empuja contra la pared y le obliga a ir a un psiquiátrico por las buenas o por las malas. Es entonces cuando Ian acepta, y se va a dar una ducha. Mickey se sienta a esperarle, hasta que suena la puerta de casa y cuando se asoma al salón comprueba que Ian ha secuestrado al bebé de Mickey y que se ha fugado con su coche. Sin duda alguna, Ian ha tocado fondo, y Mickey ya no puede más con esa situación.

¿Y por qué exceptúo de esta decadencia a Lip en el título? Bien, quizás es porque él mismo se da cuenta durante este capítulo que odia la vida Gallagher y todo lo que ello conlleva. No le gusta el trabajo en la obra – ver como un compañero suyo cae desde lo alto ayuda -, ni si quiera cometer delitos de la mano de Mickey le hace sentir como antes. Y decide, de manera precipitada, volver a la universidad dos semanas antes de lo previsto. Con una especie de cambio de look y una mirada más feliz, se nos presenta como un universitario que decide encauzar su vida a diferencia del resto de su familia y que se da cuenta que el sur de Chicago no le va a dar las cosas buenas que una persona sana mentalmente necesita, y que lo mejor es establecerse y hacer vida en la zona acomodada, ya que puede permitírselo. Es sin duda el más inteligente de los Gallagher, y desde luego de los que más nos gustan.

Frank y su más que cuestionable moral

En la calle, sin un techo donde dormir, y sin una persona que le da todo hecho, Frank siente que ha tocado fondo, puesto que ni en casa de sus hijos tiene una cama donde descansar. Es por ello que tiene una brillante idea, y es ir a pedir alojamiento a la familia del chico del cual recibió el hígado que le trasplantaron. Además, le sirve también para refugiarse de Sammi, que aún no sabe que su padre ha perdido todo el dinero del seguro, y éste le ha prometido una caravana nueva. Al llegar allí, utiliza todas las armas psicológicas posibles para ganarse el corazón del padre del muchacho, llegando a creer el pobre hombre que Frank tiene dentro de sí el alma de su hijo. La mujer, sin embargo, no está suficientemente convencida de la idea y le pide a su marido que le eche, sobre todo después de ver que le está vistiendo igual que a su difunto hijo. Esa noche, Frank va al salón y allí se encuentra a la mujer llorando desconsolada: su matrimonio está roto desde que su hijo falleció. En un arrebato, la mujer se abalanza a los brazos de Frank, y éste decide seguirle el juego.

Al día siguiente, y tras unos problemas con el terreno donde tenía aparcada su caravana, Sammi se entera por Debbie de que no hay dinero y de que no va a tener caravana nueva, así como de donde se aloja Frank. Cuando llega, no duda en ir directa hacia su padre, llegando a empuñar un cuchillo y siendo éste salvado por el padre del donante del hígado. Frank sale huyendo de la casa con Sammi detrás, que no logra alcanzarle.

Dos matrimonios y al parecer un único destino

Kev y Vero son otros personajes que van cuesta abajo y sin frenos. Tras la infidelidad de Vero, ésta decide darle a Kev la oportunidad de devolverle los cuernos, y le pide que se busque a una chica que le masturbe, así ambos estarían en paz y todo se solucionaría. Kev, dudoso de lo bueno que puede ser eso, decide ir a un parque a ligarse a alguna mamá, encontrándose con los ojos rociados de spray antivioladores. No desiste, y esa misma noche en un bar comienza a hablar con una chica a la que acaba explicando que necesita que le masturben para estar en paz con su mujer. La chica acepta, y en un coche llevan a cabo la misión. Al llegar a casa, se lo cuenta a Vero, que rompe a llorar y se da cuenta de que esa no era la solución. Es entonces cuando vemos dos ideas completamente erróneas y que chocan más que nunca: Vero pensaba que el tener una familia era seguir siendo la prioridad de Kev por delante de sus hijas, y Kev no se da cuenta de que ha dejado completamente de lado a su mujer. Vero le hace elegir entre ella y las niñas, y Kev se decanta por sus dos hijas, por lo que el matrimonio está más que acabado.

Por otra parte, Fiona continúa viviendo su maravillosa luna de miel con su recién estrenado marido Gus, ahora con alianza de oro de verdad. Los dos son felices, y deciden por fin contarle a los pequeños Gallagher que están casados esa misma noche. En el trabajo, Fiona se lo cuenta a su jefe y a su compañera Jackie, y ésta le cuenta que también está emocionada porque esa misma tarde tiene la vista en la cual el Juez decidirá si le devuelve la custodia de su hija. Cuando tiene la cena preparada, Fiona recibe la llamada de su jefe advirtiéndole de que Jackie no aparece, por lo que decide ir en su búsqueda, dejando plantado a Gus. Cuando llegan al apartamento de Jackie, la encuentran dentro inconsciente víctima de una sobredosis. La llevan al hospital y allí Fiona decide pasar la noche con su jefe, el cual le hace ver tanto que la droga es lo más horrible del mundo – recordemos el incidente de Fiona con la cocaína – como que no conoce de nada a su marido, lo que le hace empezar a plantearse seriamente si ha hecho bien.

Al día siguiente, al llegar a casa, se encuentra a Lip con las maletas, y le cuenta que se va a la universidad, a lo que una poco entusiasmada Fiona decide contarle que está casa. Lip más cariñoso que nunca se funde en un abrazo con ella. Ya en la cafetería, Gus aparece, y le hace ver a Fiona que él también piensa que ha podido ser un error, pero que mientras pueden disfrutarlo. Se dirige entonces a una mesa en la que se encuentra la asiática que creíamos lesbiana. Bien, aquí llega lo importante. El día anterior, Fiona la vuelve a ver y le cuenta que está casada, lo que recibe de mala manera. Pues ese día, y tras volver a la cafetería, Fiona se da cuenta de que no tonteaba con ella, ya que por lo que está allí es… ¡¡Por Jimmy/Steve!! Por fin regresa, y resulta que había estado espiando a Fiona para saber cómo le iba. El capítulo termina ahí, sin duda un cierre perfecto para un capítulo redondo. Ardo en deseos de ver el siguiente capítulo. De momento, aquí tenemos el avance del 5x06. ¡Toca esperar!

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