'Silicon Valley' 2x08 Review: jugar limpio está sobrevalorado

Por Irene Benlloch

Para ganar tienes que jugar, y para jugar debes aprender a mancharte las manos… sin que se note demasiado.

(¡Cuidado SPOILERS!)

Los chicos de Pied Piper, y muy especialmente Richard Hendricks, son cada vez más conscientes de que ir con la verdad por delante –y confiar en que todo el mundo haga lo mismo– no es la estrategia más realista. El juego limpio está sobrevalorado en un lugar como 'Silicon Valley', en el que las zancadillas y las puñaladas traperas son el pan de cada día.

En capítulos anteriores, la empresa de compresión de datos EndFrame se apropiaba del codiciado algoritmo de Richard y lo usaba exitosamente en la retransmisión de un espectáculo deportivo. Los chicos de Pied Piper irrumpían en su oficina para pedir explicaciones, pero se marchaban con el rabo entre las piernas al comprobar que no podían hacer nada al respecto. Parecía que todo estaba perdido… hasta que el siempre maravilloso Gilfoyle compartió su descubrimiento con el resto: no solo tenía la contraseña del servidor de EndFrame; también era conocedor de sus próximos movimientos.

Richard y sus ‘cara a cara’

Richard es el primero que quiere poner a EndFrame en su lugar, pero le atormentan los métodos con los que Gilfoyle ha accedido a la información. Richard está convencido de que las cosas podrían hacerse de una manera más legal, pero tampoco se le ocurre una alternativa mejor. No ahora que EndFrame estaba a punto de firmar un contrato millonario a costa de su trabajo. Finalmente, opta por autoconvencerse de que los chicos de EndFrame fueron los primeros en robar, y que el hecho de que Pied Piper se haya apropiado de datos confidenciales les sitúa en una especie de empate.

Sin embargo, Seth Lee –el responsable de la seguridad de EndFrame– es despedido de la noche a la mañana. Nadie se explica cómo han podido hackear un sistema que parecía tan seguro. Lo que ni EndFrame ni el propio Seth saben es que estos movimientos no se han producido por una mala configuración del servidor, sino por una negligencia de su propio CEO: una contraseña apuntada en un post-it a la vista de todos.

Richard, que es un buenazo y no tiene la conciencia tranquila, decide aplicar la que ha sido su política moral durante toda su vida: hablar cara a cara. Hasta en dos ocasiones se reúne con Seth para explicarle la situación, y las dos veces acaban de la misma manera: Seth, que ahora odia a Gilfoyle con todas sus fuerzas, jura y perjura que hackeará el servidor de Pied Piper la misma noche en la que Intersite vuelque todo su material.

Gavin Belson está desesperado

Después del fiasco que ha supuesto la presentación de Nucleus antes de tiempo, el visionario de Hooli se siente acorralado. Lo que ha sido habitual durante toda su carrera –que sus trabajadores le regalen los oídos constantemente– está cambiando por completo. Sus inversores ya no quieren falsas promesas, sino avances objetivos y significativos. “¿Todo va bien con Nucleus?”, preguntan recelosos. Gavin afirma que todo funciona según lo previsto, y que en el remoto caso de que algo saliera mal, habría un responsable sobre el que arremeter.

La cabeza de turco no lleva el nombre de Gavin Belson, por supuesto, sino el de Davis Bannercheck, que ya abandonó Hooli cuando le tocó trabajar codo con codo con “Big Head”. Gavin acude a su nuevo domicilio y le llena la cabeza con sueños de grandeza: no quiere que vuelva a su antiguo proyecto, sino que le necesita en primera línea de Nucleus. Davis será el máximo responsable del negocio principal de Hooli, e “incluso es posible que nadie sepa que yo tuve algo que ver con eso”, añade Gavin.

Davis acepta, pero tan pronto como descubre la situación en la que realmente se encuentra el proyecto, no duda en salir por patas… literalmente.

Russ no suelta la pasta

Que Russ Hanneman no es un tipo legal lo sabemos desde su primera aparición. Todos tuvieron algo que decir sobre las consecuencias de trabajar para alguien como él, pero hasta este momento ni Richard ni compañía habían sido plenamente conscientes de su poca vergüenza.

Russ está eufórico con la competición entre Pied Piper y EndFrame. Si los primeros consiguen el pastizal de Intersite –y Russ está convencido de que lo van a lograr– él podrá recuperar los millones de dólares que tanto le obsesionan. Dejar de ser billonario no entra en sus planes, y así se lo hace saber a Richard cuando le pide un cheque para pagar a los abogados y a los ingenieros. La respuesta de Russ es clara: cuando Pied Piper se lleve el dinero de la empresa pornográfica y él se haga con su “tercera coma”, volverá para hablar de cantidades. Hasta entonces tocará trabajar por amor al arte.

Erlich y Jian-Yang buscan nuevos horizontes

A pesar de tener a Pied Piper en el salón de su casa, Erlich parece dispuesto a seguir explotando la viabilidad de los proyectos de sus inquilinos. Esta vez se centra en Jian-Yang, al que acompaña a Raviga para presentar su nuevo trabajo: una aplicación que rastrea los parques menos transitados para que los padres puedan llevar a sus hijos. Monica reconoce que la idea de base es buena, pero que podría utilizarse para fines pedófilos.

Gracias a esta observación, y después de percatarse del odio desmesurado que siente Laurie ante los fumadores, Erlich reformula el proyecto de Jian-Yang. De esta manera nace “Smokation”, una aplicación que tiene como objetivo localizar y evitar los espacios para fumadores, y que resulta ser un éxito a ojos de Laurie.

El tequila es el nuevo karma

Es el momento de la verdad: Intersite está volcando una cantidad ingente de vídeos en el servidor de Pied Piper, lo que les hace especialmente vulnerables ante cualquier tipo de ataque. Richard no puede olvidar las amenazas de Seth, y aunque Gilfoyle y Dinesh se esfuercen en hacerle ver que todo funciona correctamente, su paranoia va en aumento.

Para colmo, Russ aparece en escena con la intención de tomarse unos chupitos de tequila con todo el equipo. Richard trata de disuadirlo, ya que están en un momento crítico y necesitan el 100% de su atención, pero Russ no hace ni caso. Para sorpresa de todos, Richard arremete contra él: tan pronto como ganen el dinero de la empresa pornográfica, recibirá su parte del trato y darán por zanjada su relación.

Russ, abatido, deja su preciada botella sobre una de las mesas, con tan mala fortuna que presiona el botón de borrado de uno de los portátiles. Para cuando quiere darse cuenta de lo que está pasando, el algoritmo de Richard ya se ha cargado más de nueve mil horas de contenido Premium de Intersite.

Las malas acciones suelen tener consecuencias, y si EndFrame ha visto peligrar su acuerdo con Intersite y la credibilidad de Gavin Belson está cayendo en picado, tanto o más tenía que ocurrir con los chicos de Pied Piper. ¿Habrán mandado al garete su oportunidad millonaria?

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