'Telenovela' 1x07 Review: Un fugaz romance al ritmo del hombre del piano

PorBetty M. Martínez

Por fin. ‘Telenovela’ empieza a ser lo que esperábamos que fuera. Esta semana probablemente hayamos visto el mejor capítulo de la temporada porque nos hemos reído (y mucho), hemos descubierto algunas curiosidades más de los personajes y, sobre todo, por fin, ha avanzado la trama transversal que habíamos abandonado varios episodios atrás. Y, encima, todo esto ha estado acompañado de un fantástico hilo musical.

¡¡CUIDADO SPOILERS!!

Un novio de ida y vuelta

Por fin. James ha vuelto a hacer acto de presencia. Por si alguien no lo recuerda. En el capítulo cuatro asistimos a un incipiente romance entre Ana y su jefe en Vivavisión. Nos crearon muchísimas expectativas, pero hasta esta semana (capítulo siete) James no volvió a aparecer. Es más, ni siquiera se le mencionó. Es como si no existiera, como si nada hubiera sucedido. Señores guionistas, deberían revisar su estructura narrativa. No pueden ponernos la miel en los labios, esconder el tarro durante dos semanas y abrirlo de repente sin previo aviso.

Y tan sin previo aviso. De repente nos encontramos en la pantalla con un James motorizado que dice, sin despeinarse, que es el novio de Ana. Lo bueno, que ya sabemos que la relación progresó, aunque fuera lejos de nuestra vista. Lo malo, que Ana no se había enterado de que la relación había progresado tanto.

La verdad es que Ana se ha estresado bastante. Y no es para menos. James es el hombre perfecto, pero a veces la perfección no es suficiente. De nada sirve que te llene el camerino de flores y te regale un precioso y maravilloso oso de peluche XXL, si tú no te sientes preparada para enfrentar una relación a ese nivel. Y mucho menos, cuando ese precioso y maravilloso oso de peluche XXL te da un susto de muerte. Lo confieso. Yo también salté en la silla.

En fin, que ante esa situación Ana asume que debe romper la relación y consulta el cómo hacerlo con sus compañeros, ex incluido. Después de valorar los consejos recibidos (debería prestar más atención a Mimi, ya ha demostrado que es la más sabia y sensata de todo el grupo), Ana se enfrentó al momento de decirle a James que hasta aquí hemos llegado. Pero, claro, en esta serie las cosas nunca son simples.

Así que donde Ana dijo que era mejor romper la relación sentimental para que su relación laboral no se viera afectada, James interpretó que debía romper la relación laboral para que la relación personal no se viera afectada. ¿Conclusión? James dimitió de su puesto para dedicarse única y exclusivamente a vivir full time su relación con Ana (y a jugar con la videoconsola, y a darse varias duchas al día, y a hacerse amigo del repartidor de pizza…)

Si esta confusión no era suficientemente estresante para Ana, las cosas se complicaron más después. Sí, es posible que la situación empeore y, de hecho, empeora. Ana cree que James le va a pedir matrimonio y justo antes de que él haga la gran pregunta ella suelta un “no me quiero casar contigo, quiero romper contigo”. ¿Todo solucionado? Pues no porque las cosas se complican aún más. Y hasta aquí voy a decir para que los que no lo han visto no se pierdan lo que yo he llamado el momento “no me lo puedo creer”. Creedme. Lo que pasa no es ni de lejos lo que pensábamos que iba a pasar.

El hombre del piano

Y mientras Ana va y viene con James, ¿qué hace Xavi? Sí, ya sé que están divorciados y que ahora solo son amigos, pero, reconozcámoslo, después del acercamiento del primer capítulo, teníamos la intuición de que algo más iba a pasar entre ellos. Pero no. Otra línea argumental que se perdió por el camino. O no. Visto lo visto, a lo mejor la semana que viene resurge la chispa.

En fin, que Xavi ha visto pasar todo el capítulo sentado ante un espectacular piano. Ha sido el hombre del piano, aunque ha parecido un confesor. Todos los personajes se han sentado a su lado para rozar las teclas y todos los personajes han acabado contándole su vida. Surrealista el momento en el que James y Xavi comentan detalles sobre Ana. Hasta a James le parece raro hablar de Ana con su ex marido, pero Xavi le recuerda que en esta ocasión él solo es el hombre del piano. En este capítulo Xavi no ha hecho prácticamente nada y lo ha hecho todo porque ha estado presente en todas las escenas importantes. La verdad es que hasta a mí me apetecía sentarme a su lado.

A Jencarlos Canela le tengo que agradecer la mayor carcajada de este capítulo y casi de toda la serie. La escena no es nada del otro mundo, pero yo aún me estoy riendo ahora. Resulta que James le dice a Ana que ha dimitido justo cuando están grabando una secuencia de ‘Las leyes de Pasión’ en la que el personaje de Xavi tiene que desactivar una bomba. Con el notición, se olvidan de la bomba y, obviamente, estalla. Fue un boom estilo petardo, pero Xavi pegó un salto hacia el sofá y dio un chillido que parecía que estuviera en un bombardeo. Lo dicho. La escena es simple a más no poder, pero ha salido tan bien, que a mí me ha parecido de lo mejor del episodio.

Un musical en el estudio

Al margen de las tramas (por cierto, ¿qué ha pasado esta semana con Isabella?), recordaremos este capítulo por los momentos musicales. A mí me costó aguantarme sentada en la silla en el primero. Casi todo el elenco interpretó una más que digna versión del “Rhythm is gonna get you” (creo que se escribe así) de Gloria Estefan. Ya sabía que Jencarlos Canela cantaba bastante bien (a ver si dejan que se luzca completamente en algún capítulo), pero el resto también han estado fantásticos. Bueno, todos menos Ana. Ya sabíamos que lo de bailar no era lo suyo, pero parece que cantar tampoco.

Rectifico. Parece, no. Cantar no es lo suyo. Lo comprobamos con su intento de disculpa a James. Xavi hizo lo que pudo tocando el piano, pero entre los méritos de Ana no está el de la canción. Seguro que James hubiera perdonado al final a Ana, pero yo creo que lo hizo tan pronto solo para que se callara. Y nosotros se lo agradecimos. Hay que reconocerlo este James nos cae bien.

En resumen, un capítulo muy divertido, con momentos bastante brillantes, donde, por fin, conseguimos recuperar el camino que habíamos perdido unas semanas atrás. Ahora nos toca cruzar los dedos para que ni nos volvamos a perder por dar un rodeo innecesario ni atajemos más de la cuenta y no sepamos cómo hemos llegado al destino. En fin, la semana que viene recorreremos otro tramo y ya veremos a dónde nos lleva el camino.

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