'The Following' 3x12 Review: ¿Con quién he estado saliendo?

Por Silvia Martínez

“Cuando el río suena, agua lleva”. Eso suelen decir y, en el caso de 'The Following', ha resultado ser cierto: tras muchos rumores, finalmente, FOX ha decidido no renovarla por una cuarta temporada. En un principio se comentó que quizá la plataforma HULU estaría en negociaciones con la cadena estadounidense para comprar los derechos de la serie y seguir con una cuarta temporada, pero según ciertas informaciones que han ido apareciendo esta semana, probablemente dicha negociación quede en agua de borrajas.

Ahora sí que sí podemos asegurar que lo mejor para que “The Following” permanezca en el recuerdo de sus fans – los verdaderos, los que la hemos seguido de principio a fin – es que, si verdaderamente las negociaciones con la plataforma online ya mentada HULU no han ido a mayores, la serie tenga un final digno sin las típicas tintas de rapidez y dejadez que muchas otras series han acabado emitiendo al haber tenido un desenlace apresurado.

Dos capítulos, sin contar con el que nos ocupa, son los que quedan para que la ficción creada por Kevin Williamson cierre todos sus desaguisados. Veamos, de momento, qué ha ocurrido en este 3x12.

(¡Cuidado SPOILERS!)

NUEVAS ALIANZAS

Daisy ya ha celebrado su fiesta de cumpleaños. O lo que es lo mismo, ya ha logrado quedar con Theo para solicitar su ayuda en el tema del ordenador con cámaras. Aunque al principio éste se mostraba reacio, el hecho de comentarle que todas sus informaciones llevaban a la existencia de un agente corrupto en el FBI, parece ser algo que llama bastante la atención de nuestro amigo y acepta sin titubear. Y sin perder su aire peligroso, claro, algo que, por cierto, tiene bastante irritado a Mark.

El supuesto agente corrupto Tom, el novio de Max, se apresura mientras tanto a deshacerse de las cámaras de dentro del apartamento de ésta para borrar todo rastro primero, de su robo de pruebas en la casa de Mark Gray y segundo, de la muerte de la agente informática del FBI Sloan, a la que recordemos disparó accidentalmente cuando ésta se enteró de que era él quien había robado el ordenador portátil. Se ha metido en un buen lío…

Mientras tanto, Ryan sigue con su recién re-adquirida adicción al alcohol que ni siquiera sus ahora casi vigilantes Max y Mike logran controlar, al mismo tiempo que intenta que Gwen le dé una segunda oportunidad.

A TOM SE LE COMPLICAN LAS COSAS

Como hemos señalado, Theo va a acceder a ayudar a Daisy y Mark con su intento de intromisión en el FBI pero con la condición de que primero ellos le ayuden a él a quedar con Eliza, la cual acaba de mandarle un mensaje expresándole su interés. Pero como otra cosa no sabemos, pero tonto desde luego que Theo no es, no se fía ni un pelo de las intenciones de Eliza y manda a su hermana, a Daisy y a Mark a acompañarle para deshacerse de quien haga falta. Y en efecto, unos cuantos francotiradores y un asesino final tenían intención de probar cuán tipo duro es Theo. Y lo es más que ninguno, exceptuando, quizá, a nuestro Ryan Hardy.

Además de duro, lo que sabemos desde que apareciera en “The Following” es que como hacker, no tiene precio. Tanto es así que, como él mismo había augurado, el ‘corrupto’ del FBI había accedido desde otro ordenador al servidor web que conectaba a la cámara de Max, así que para él ha sido pan comido enterarse de su identidad: Tom Reyes, del Equipo de Rescate de Rehenes del FBI. Así que ahora el plan es fácil: ir a su apartamento, obligarle a que conecte una especie de USB en el servidor del FBI para que así Theo pueda volver a entrar (y de paso, poder ver cuál es el número de teléfono que le lleva a Eliza y que actualmente se encuentra encriptado en el móvil de uno de sus agentes muertos) y, ya después, hacer que les entregue a Mike Weston. Para ellos, suena bastante fácil… Y más todavía cuando entran al apartamento de Tom para darle el USB, ven a Sloan muerta en la bañera y le hacen una agradable fotografía. Ahora sí que lo tienen cogido.

Mientras, en el FBI, Mike se dedica a investigar sobre Sloan y su desaparición al mismo tiempo que Ryan y Max lo hacen sobre la hermana de Theo, que consta como fallecida a los dieciséis años en el registro. Obviamente, ningún miembro del FBI se cree esta muerte y mandan a investigar las huellas que tenían de la versión adolescente de Sophia para ver si coinciden con alguna actual escena del crimen. Y casualmente, lo hacen con la del asesinato de un tal Josh, un drogadicto de Nueva Jersey cuyos compañeros les dirigen directamente hacia una tal Penny que compra droga a un hombre al que pueden acceder.

TRAS LA PISTA DE PENNY

Ryan sigue bebiendo. Da igual que esté en los vestuarios del FBI, en su casa o en plena vigilancia, el caso es que bebe y ni Max ni Mike lo han pillado con las manos en la masa de momento. Gwen, aunque sea vía telefónica, sí. En plena conversación sobre su futuro Ryan ve cómo Penny cruza la calle de enfrente y se ve obligado a dejar a Gwen con la palabra en la boca. Sí, la misma Gwen que le acaba de pedir que deje el FBI para empezar a superar sus tormentos.

Aunque aparentemente sin suerte en la persecución, pronto vemos que realmente Ryan tiene las cosas más controladas de lo que parece y sí que ha logrado coger a Penny y atarla por los almacenes en los que la perseguía mientras finge ante Max no haberla encontrado. Quiere tomarse la venganza por su parte y bien pronto puede empezar a hacerlo sin tener que rendir cuentas cuando Max recibe la llamada de Mike diciéndole que el cuerpo de Sloan ha sido encontrado en el maletero de su propio coche y ésta, desconsolada, decide ir a la escena del crimen. Ryan, por su parte, prefiere dirigirse hacia su apartamento con Penny a cuestas decidido a sacar sea como sea toda la información que pueda de su hermano.

Y mientras su hermana está siendo interrogada con métodos poco ortodoxos, Theo se encuentra por fin con Eliza para oficializar el ‘intercambio’: él se deshará de Ryan Hardy, por lo que nunca la logrará investigar y ella, por su parte, les conseguirá una identidad nueva a él y a Penny siempre y cuando nunca hable a nadie de su existencia. ¿Tan fácil crees que te va a resultar deshacerte de Ryan, Theo?

EL INTERCAMBIO

Bueno, si sigue en las mismas condiciones que ahora quizá no sea tan difícil deshacerse de este ¿reputado? agente del FBI que no levanta cabeza desde la muerte de su archienemigo Joe Carroll al que sigue imaginándose en cada rincón. Y si no, es la bebida la que le ayuda a hacerlo. La misma bebida que no deja ni siquiera en medio del interrogatorio con Penny y que, sin duda, le otorga un toque de violencia demasiado imperdonable para un agente de policía: la tortura con agua, uno de sus peores miedos. Todo para conseguir, únicamente, saber que ahora Theo también se ha unido con Daisy y Mark.

Que, por cierto, ¿qué habrá sido de ellos una vez han entregado el USB a Tom? Pues ahora la segunda parte: que Tom les entregue a Mike Weston, algo que entraña muy poca dificultad una vez el primero le pide al segundo que lo acompañe a ver novedades sobre la investigación de Sloan. Y aunque Weston le dice que podrían dar la vuelta al asunto y ser ellos quienes acaben con Mark y Daisy, parece que Tom no está muy de acuerdo y no le parece tan y tan mal que alguien le quite de en medio al principal obstáculo en su relación con Max. ¡Pero bueno!

Lo que Tom no sabe es que para él las cosas tampoco van a salir tan bien y va a acabar, de momento, con peor destino que Weston puesto que Mark y Daisy lo hacen desaparecer para siempre ante la mirada de Mike, que sin poder mover siquiera sus manos, empieza a recibir golpes por parte de un Mark que le tiene más ganas que menos.

Ganas que es nada más y nada menos que Theo el que se encarga de frenar cuando le impide matar a Mike para realizar un pequeño intercambio. Y es que al enterarse gracias a las cámaras a las que ahora puede acceder mediante el servidor del FBI, de que su hermana está a cargo de Hardy, se le ocurre que quizá pueda aún salvarla si Mike Weston está a su recaudo.

Las cosas se ponen difíciles para Mike, para Ryan, para Theo e incluso para Max, que investigando sobre la investigación, valga la redundancia, de Sloan, se da cuenta de con quién ha estado saliendo hasta ahora. Los dos capítulos que quedan parece que van a venir muy cargaditos… ¡Ganas!

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