'The Knick' 2x04 Review: Caras nuevas y una carencia notable

PorIgnacio G. Castaño

Si por algo se caracteriza ‘The Knick’ es por mantener un tono constante y un ritmo uniforme con poco espacio para los sobresaltos o las sorpresas. Incluso cuando nos muestran una imagen incómoda de mirar (que no son pocas), lo hacen como si tal cosa, no se dedican a enfatizar en lo sangriento o lo escatológico. Es un gran mérito entonces que solo con esa narración dura y fría y sin introducir golpes de efecto o giros de guion violentos como hacen la mayoría de las series actuales, consigan enganchar al espectador.

En el tercer y el cuarto capítulo se está viendo que los guionistas están faltos de ideas y han optado por introducir a nuevos personajes, algunos de ellos con efímero protagonismo en la narración como el padre de la enfermera Elkins, que solo ha durado dos capítulos y ha servido únicamente para añadir un punto más de carga dramática en algunas situaciones. Es imposible que la inspiración se mantenga siempre y es difícil reprocharles nada a los creadores de ‘The Knick’ pero también podemos afirmar que la serie ha dado un pequeño bajón.

(¡Cuidado, Spoilers!)

Caras nuevas

Además del personaje que acabo de mencionar, también entra en escena la mujer del doctor Edwards para desestabilizar un poco más la situación de este, y parece que no tiene planes de irse sin conseguir algo. No sabemos si quiere a su marido o si busca dinero, pero no hay que ser muy avispado para darse cuenta de que va a ponerle las cosas más complicadas a Algie.

Esto sucede en un momento clave para el doctor, que volvía a reencontrarse con Cornelia y comenzaban a retomar su romance. Una vez más nos muestran las dificultades de los personajes para encontrar la felicidad y para estar con quien de verdad desean. Por fortuna parece que van a estirar un poco más esta relación imposible, que se ha convertido en lo más interesante de la serie con diferencia.

Una carencia notable

El Doctor John Thackery ha perdido importancia en esta primera mitad de la temporada, y se echa de menos su estilo mordaz y las relaciones turbulentas que mantenía tanto con la señorita Elkins como con el resto del equipo de doctores. Ahora sólo le vemos volcado con los experimentos para detectar la cura de enfermedades, pero aparece mucho menos tiempo en pantalla y cuando lo hace se muestra más discreto.

Es como si el hecho de que el personaje se haya reformado le hubiese hecho perder encanto. Imagino que volverá a sus orígenes y que este estado de inquietud por la investigación va a ser temporal. En definitiva, nos gusta más el Thackery desbocado y ‘destroyer’, que este nuevo doctor más comedido y mucho menos visceral.

Cambios significativos para algunos

Mientras el doctor Edwards y el doctor Thackery siguen estancados con los mismos conflictos, Bertie busca dar un giro a su vida. Recurre a un burdel, algo impropio de su personalidad, en parte motivado por el rechazo que sufrió con la señorita Elkins. Las cosas se le ponen difíciles con la noticia de la enfermedad de su madre, y vemos como hasta el menos propenso a los vicios también sucumbe a ellos.

La situación del doctor Everett sigue siendo insostenible; su mujer no parece recuperarse del todo y su importancia en el esquema del hospital ha disminuido considerablemente. La atmósfera de pesimismo se extiende en Nueva York, y la única que se permite una alegría es la hermana Harriet, que consigue salir de la cárcel.

En definitiva, el tercer y el cuarto episodio no alcanzan el nivel de los anteriores, pero quizá haya que tomárselos como unos capítulos de transición. Es verdad que puede haber cierta nostalgia por la primera temporada, pero no se puede ser brillante sin interrupción, y estoy seguro de que pronto volverán a mostrarnos el mundo a través de los ojos etílicos de Clive Owen.

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