'The Knick' 2x02 Review: grandes adicciones y mayores personajes

Por Ignacio G. Castaño

¡AVISO Spoilers!

El regreso del Doctor Thackery

El drogadicto personaje que interpreta Clive Owen corría peligro tras su ingreso en la clínica de desintoxicación. Su mayor amor, y casi lo único que le mantenía con vida, le iba a ser sustraído. Debía conformarse con un producto sustitutivo, de parecidas consecuencias, al menos durante un tiempo, hasta que fuese capaz de superar su tremenda dependencia de la cocaína.

En este capítulo se hace efectivo el retorno de John Thackery al Knickerboxer, otra gran adicción de la que no puede desentenderse, y los guionistas demuestran inteligencia al no privarnos más tiempo de este grandioso personaje en el entorno en el que mejor se desenvuelve.

Las intenciones del doctor son polémicas y experimentales. Con su vuelta se desatan nuevos conflictos y renacen los viejos, y también volvemos a los escenarios más lúgubres, a los bajos fondos de Nueva York donde este personaje puede seguir tallando su camino hacia la más absoluta decadencia.

Relaciones complicadas

Bajo mi punto de vista, uno de los mayores aciertos de la temporada pasada fue la relación entre Tom Cleary y la hermana Harriet, dos seres humanos aparentemente opuestos, a los que nadie imaginaría siendo amigos. La química entre los dos actores es notable, la complicidad que crean es interesante, y resulta muy creíble la extraña amistad que acaba uniendo a estos dos personajes.

El mérito de los creadores es absoluto; consiguen hacer verosímil la unión entre estos dos huérfanos emocionales, enfatizando en la diferencia y haciendo además, que el espectador les coja cariño. El encarcelamiento de la monja despierta la indignación del espectador, y da una visión muy clara de cómo eran las convenciones sociales en aquella época.

Los amores imposibles entre Cornelia y el doctor Edwards, y entre Thackery y la enfermera Elkins también se sienten muy cercanos e insuflan un poco de aire en un ambiente deshumanizado. En este episodio existe una escena brillante en la que la señorita Elkins le declara su amor al doctor, y sentimos compasión por ella al igual que la sentimos por Bertie, que sufre el mismo desencuentro con esta misma mujer.

Lo que nos pretende contar este arranque de temporada es que el pasado siempre vuelve, y que la gente no cambia con facilidad. ¿Encontrarán los personajes su final feliz?

Nuevas líneas argumentales

Se abren nuevas tramas en este prometedor regreso de la serie, como por ejemplo la investigación (parece que por parte de Cornelia, de momento) de la sospechosa muerte del detective Speight. Hay que destacar la aparición del padre de la señorita Elkins, que añade una carga de extravagancia a la serie, y aunque es cierto que no podemos confirmar que vaya a formar parte de los habituales, la lógica dice que sí, ya que de lo contrario es difícil explicar el por qué de las escenas en las que aparece.

El momento en el que ejerce de predicador en la iglesia mientras la música religiosa se funde con la banda sonora electrónica es digno de recordar.

Hay varios momentos con poder de sugestión, como la cena de los Robertson en la que las altas esferas hablan con desdén de otras clases sociales más bajas, mientras Cornelia es observada por su suegro, que amenaza desde las sombras. Esta riqueza de detalles engrandece a la serie y deja entrever un guion muy puntilloso, que busca incomodar siempre al espectador.

La operación de ojo del doctor Edwards también obedece a estas ganas de causar dolor e inquietar, de mostrar como nadie se salva del sufrimiento en 'The Knick'.

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