'The Knick' 2x05 Review: Un capítulo difícil de digerir

PorIgnacio G. Castaño

¡Cuidado, Spoilers!

El arranque de este quinto capítulo de 'The Knick' es de lo más difícil de digerir hasta el momento. Nos situamos en la sala de operaciones, donde el doctor Thackery trata de enseñar a la audiencia como controla los estímulos de un sujeto cuando agujerea su cerebro, que se encuentra al descubierto.

No es un momento apto para cualquier sensibilidad, y antes de los títulos de crédito, o mejor dicho, del título de crédito, ya nos han revuelto el estómago en una secuencia tan brillante como arriesgada. Es un momento insostenible por ser tan explícito, pero también es una forma muy distinta de hacer avanzar la narración, para adentrarnos de pleno en este inicio tan brusco de los avances de la medicina.

Un poco de historia

El nivel del capítulo está por encima de la media, y además resulta interesante desde un punto de vista histórico. No sólo por conocer la evolución de la medicina sino también por mostrar acontecimientos importantes de Nueva York en el siglo XX, como el funcionamiento de las primeras líneas de metro.

La corrupción está a la orden del día, raro es el que no es un trepa, y el racismo está normalizado entre cualquier clase social. El ambiente es hostil para negros y judíos en el Knickerboxer y casi en cualquier lugar de Nueva York, aunque haya excepciones, como la familia tradicional cristiana de Bertie que acepta de buena gana a la nueva novia judía de este.

El punto siniestro del episodio nos lo reservan para el cierre, en una situación que presenta al doctor Everett realizando vasectomías y degradando a su personaje, que sigue en caída libre. Lo que pretenden contarnos una vez más es que dentro de la historia de la medicina también existe la historia oscura de la medicina.

Los dos grandes atractivos

Cornelia y el doctor Edwards se toman un respiro y le dejan el protagonismo al doctor Thackery, y a la señorita Elkins, dos personajes que están evolucionando claramente y de forma poco predecible. El primero parece querer sentar la cabeza, y se ve incluso capaz de abandonar la droga por la mujer a la que quiere. Es un Thackery reinventado y menos frenético que antes.

En cuanto a la enfermera Elkins, después de su desengaño amoroso con el doctor Thackery parece haber aprendido de la experiencia y pasa a tomar el mando en sus relaciones. Sus escenas en este capítulo son formidables y experimenta un cambio bastante coherente. Todos esperamos un reencuentro entre los protagonistas, pero de momento basta con saborear lo que nos dejan.

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