'The Knick' 2x06 Review: la calma que precede a la tempestad

Por Ignacio G. Castaño

¡AVISO Spoilers!

John Thackery está contento, y también desconocido. El contraste entre el nuevo carácter de este personaje que parece que encuentra un poco de felicidad en su vida y el tono sombrío habitual de 'The Knick' resulta sorprendente y un poco engañoso.

Es de esperar que vaya a ocurrir una desgracia pronto que redirija otra vez el destino turbio de los personajes, que no están acostumbrados a encontrar su lugar en el mundo.

También tenemos las primeras muestras de humor, que resulta bastante acertado por cierto, quizá porque entre tanta víscera y sangre se echa de menos algo que nos haga sonreír. Este capítulo me ha parecido bien diferente de los demás; aporta un nuevo enfoque de la situación que viven los personajes después de la tormenta, como si todos o casi todos ellos hubiesen terminado de sufrir y estuviesen en un momento de descanso.

A ver cuánto les dura.

Un director comprometido

A diferencia de la mayoría de series americanas actuales, todos los capítulos de The Knick los dirige la misma persona, Steven Soderbergh, un reputado director responsable de películas muy conocidas como Ocean’s Eleven o Traffic y que aquí muestra su vertiente más rara. Su autoría y su compromiso juegan a favor del resultado final del conjunto de episodios, que mantienen un nivel de calidad regular y con pocos altibajos.

La serie funciona, no solo como colección de imágenes turbadoras sino también como narración de historias sobre personajes. Hay que reconocer que se requiere talento para filmar una escena como la de la operación de la madre de Bertie y conseguir que el espectador no deje de mirar la pantalla. Esta secuencia cumple con su misión de hipnotizarnos, algo que no consigue Thackery en este episodio con sus pacientes.

Miedo y emoción

Eleanor, la mujer del doctor Everett, inquieta tan solo con aparecer en pantalla. Desde que perdió la cabeza e ingresó en el psiquiátrico el aura que le rodea es el de una película de terror. En cuanto a la señorita Elkins, continúa con su cambio de registro, actúa de manera más sobria y parece conseguir lo que quiere con los hombres.

Se reencuentra con Bertie y retoman su amistad, aunque parece que detrás de las intenciones de alguno de los dos puede existir más que eso.

La historia de amor que protagoniza John Thackery parece ir por buen puerto, con sus extrañezas y dificultades, pero capaz de generar una cierta emotividad. La dificultad de emocionar es enorme en una serie tan áspera como esta, y con una banda sonora electrónica, totalmente desprovista de alma.

A pesar de esto la historia de amor del doctor puede tocarnos la fibra, al igual que lo hace la amistad entre la hermana Harriet y Tom Cleary. Personajes hechos polvo que se consuelan unos a otros, y que se atreven a intentar buscar sus almas gemelas en una época difícil para el amor.

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