'The Magicians' 1x10 Review: magia, sexo y post-postmodernismo

Por Sabrina Rodríguez

Después de un par de semanas de episodios intensos con temáticas bastante oscuras, el capítulo de esta semana de 'The Magicians' nos trae un poco de respiro y humor. Si la serie se aleja de los libros radicalmente en algunas ocasiones, no es así esta semana, donde veremos mucho de las novelas, aunque con algún giro inesperado pero positivo.

Creo que los creadores de la serie están encontrando un buen equilibrio entre el material original en el que se basan y lo que ellos están aportando. El desarrollo de los personajes es coherente, aunque un poco lento en algunos casos pero, teniendo en cuenta que es una serie coral, está más o menos justificado. Es tal vez Julia la que sale perdiendo al poner su historia en paralelo a la de Quentin porque tiene menos tiempo en pantalla, pero es algo que ya he comentado y no me quiero repetir.

La primera temporada de 'The Magicians' está siendo un cóctel del primer y segundo libro, aderezado por unas gotas de cosecha propia y, por el momento, sabe bien.

¿Quieres la dosis de hoy en copa? Pues saborea los SPOILERS que vienen a continuación.

De fuentes y libros

Nos habíamos quedado la semana pasada con que Penny desaparecía después de tomar el botón de Martin. Ahí comienza el episodio. Se encuentra perdido entre incontables fuentes de diferentes mundos y perseguido por unos guardianes a los que no les gusta su botón. Pedirá ayuda a Quentin porque no le queda más remedio, pero esta dinámica de no quedarles otra que trabajar en equipo, hace que los personajes cada vez se acerquen más.

Penny cae en una biblioteca infinita donde la bibliotecaria le llama William, le dice que ha estado allí antes y que siempre pregunta las mismas cosas. ¿William será su verdadero nombre? ¿Será Penny un apodo? Los que han leído los libros saben la respuesta.

Entre los incalculables estantes hay uno con libros que tienen el nombre de nuestros protagonistas en la portada, pero es mejor que Penny no quiera leer el suyo ya que la bibliotecaria le advierte que las personas que leen sus libros, a menudo descubren que no les gusta el protagonista, y raramente están contentos con el final. Suficiente para disuadir a cualquiera. El libro de Martin también está allí y, antes de que Penny lo robe, la bibliotecaria le hace unos fotocopias y lo expulsa de la biblioteca. ¿William lo había robado antes? ¿Para que servirán esas páginas?

Magia y sexo

Poco a poco la serie va introduciendo nuevos conceptos y formas de magia. Tenemos los magos físicos y la educación de Brakebills, también los brujos que estudian por su cuenta o los que creen que hay algo por encima de todo y dioses a los que rezar. En este episodio nos hablan explícitamente de la magia sexual y cómo los padres de Alice viven su vida. Nada es lo que parece en 'The Magicians' y la educación de Alice no ha sido todo lo puritana que Quentin esperaba.

A parte de introducir ideas como el poliamor a una audiencia amplia, aunque sea de forma muy superficial, me parece muy interesante la sinceridad con la que está tratada la reacción de Quentin a todo esto. No es común encontrar una representación fiel de las inseguridades de un chico de veintitantos ante el descubrimiento de que su novia sabe más de sexo que él y, desde luego, lo ha practicado mucho. Hay chicos que se sienten intimidados ante esto y, apoyados por una sociedad que aún castiga el comportamiento promiscuo femenino, suelen reaccionar bastante mal.

La conversación en la que Quentin se sincera, mostrándose vulnerable, y Alice, a su vez, reconoce que ella debería aprender a pedir lo que quiere en lugar de no decir nada, es diferente y un soplo de aire fresco. Nos muestra nuevas formas de masculinidad y feminidad, en las que ambos reconocen errores e inseguridades causados por la falta de entendimiento y comunicación que se crea por culpa de seguir los roles marcados que se supone que hemos de cumplir en una relación. Una vez superado podrán hacer el hechizo que ayudará a Penny a encontrar el camino de vuelta a Brakebills.

Por otro lado, por fin vuelve Margo, pero Eliot sigue mal. Muy mal. Los intentos de ayudarle les llevan a visitar a una maga doctora y descubrimos que Margo tiene, básicamente, una venérea mágica. La pareja ya no tan cómica se encuentra con problemas del mundo real, rompiendo esa burbuja de risas y glamour en la que se habían autoprotegido o, como dice Eliot, la vida era un unicornio cagando arco-iris y así se relacionaban. Un vínculo superficial tiene fecha de caducidad.

Un ex de Margo ha hecho una especie de doble con su energía vital para poder tener una relación con ella. Ni voy a entrar en todo lo que eso implica a nivel ético. Margolem (maravilloso nombre) va a traer más problemas que otra cosa. De momento ya ha conseguido descolocar a Eliot cuando, por fin, se había lanzado a pedir ayuda. Miedo me da.

Magia y tiempo

Ojalá Julia tuviese más tiempo en pantalla, así los personajes de su grupo online, Free Trader Beowulf, no serían meros extras. Cualquiera que haya leído la segunda novela, 'The Magician King' (traducida en España como 'El bosque mágico'), sabe de lo que hablo. Nos estamos perdiendo cosas, pero confío en que sabrán como introducirlas en la serie de televisión. Hasta la fecha, los cambios son coherentes y están bien planificados.

Y precisamente uno de los mayores cambios, y tal vez el mayor giro de todos para los lectores de las novelas de Lev Grossman, es la vuelta de Kady como Asmodeus. Kady es un personaje que no salía en los libros, Asmodeus sí, apareciendo por primera vez en la segunda novela. Que Kady sea Asmodeus es algo que no vi venir pero que tiene mucho sentido. Veremos cómo lo desarrollan.

Ver de nuevo a Kady fue una alegría. La escena en que ella y Julia hablan de arrepentimientos y el perdón fue de lo mejor del capítulo, mostrando la evolución de los personajes y cómo van madurando, aunque sea a fuerza de grandes heridas. Verlas trabajar juntas ha sido una delicia, algo que deseaba que ocurriese desde que Kady se fue de Brakebills, pero que no sabía muy bien cómo podrían hacer que pasase.

Ahora sabemos el trauma de Richard y que no es del todo altruista, también quiere ayudarse a sí mismo. Descubrimos la magia del tiempo y que la nueva metodología de Richard puede ser peligrosa. Más peligroso parece invocar a un dios. Ya veremos qué sale de todo esto.

Creadores post-postmodernos

Si la modernidad nos trajo la experimentación en el arte, el jugar con el orden cronológico lineal y la reflexión autoconsciente; la posmodernidad nos trajo el usar esos recursos con ironía, la metaficción y autoreferencia, los niveles narrativos y las citas, y un escepticismo casi nihilista ante la cultura, que hizo que ser cínico fuese la moda de los 90. Los creadores del nuevo milenio mezclan todo esto sin complejos llevándolo a niveles insospechados hasta ahora.

Si flipábamos hace unos años, casi décadas, con las películas de Tarantino o con 'Matrix' por el tema de hacer refritos de piezas culturales ya existentes, ahora tenemos películas que se atreven a mezclar la realidad y la ficción soltando referentes directamente en tu cara. Un claro ejemplo es 'Deadpool', un éxito de la autoreferencia macarra. El protagonista hace chistes sobre las películas del género, e incluso de los actores que dan vida a los personajes de ficción, empezando por Ryan Reynolds; él mismo. ¿Decía reflexión autoconsciente?

'The Magicians' lleva haciéndolo desde el principio, lanzando muchísimos guiños a otras ficciones. ¿Serán los creadores trekkies? Porque no pasa un capítulo sin que haya una referencia a Star Trek. Pero la novedad en este episodio, y por lo que lo comparo con el tipo de humor de 'Deadpool' es cuando hacen el chiste del test Bechdel. Al principio reconozco que no sabía cómo tomármelo. Quentin tiene un sueño erótico friki en el que Alice y Julia hablan y se enrollan y él, para intentar demostrar que no es el típico salido, les suelta un “¡soy feminista!” tan fuera de lugar que la Alice de su imaginación le dice que si se callase la boca durante unos segundos, el sueño erótico pasaría el test Bechdel.

Unas lesbianas de cuidado

Para los despistados que no sepan lo que es el test Bechdel, decir que es una prueba para evaluar la representación de género en los medios, aunque se puede utilizar también para otro tipo de representaciones, como la racial o de minorías. La idea salió del cómic 'Unas lesbianas de cuidado' de Alison Bechdel, de ahí su nombre.

El test consiste en hacernos estas preguntas ante una obra:
¿Salen al menos dos personajes femeninos?
¿Esos personajes tienen nombre?
¿Dichos personajes se hablan la una a la otra en algún momento?
¿Dicha conversación es sobre algún otro tema que no sea un hombre?

El test no es demasiado exigente, sólo pide unos mínimos. Tampoco garantiza que la obra no sea machista aunque lo pase pero, aún así, el porcentaje de las películas que lo superan es escaso. En lo que llevamos de siglo XXI, sólo el 55% de las 108 películas nominadas a Mejor Película en los Oscar lo superan. Si las mismas reglas se aplicasen a la inversa, a los personajes masculinos, la práctica totalidad de películas estrenadas en todo el mundo lo cumplen. Las mujeres somos más de la mitad de la humanidad pero en la mayoría de las películas no existimos, o no hablamos entre nosotras de otras cosas que no sean hombres.

Hoy en día eso se está intentando corregir y hacer que la representación en medios sea justa para todos, pero es difícil porque no hay todavía suficientes ejemplos y no hay poso cultural, no estamos acostumbrados. Cuando la representación sea más amplia tendremos todos muchos más referentes culturales de los que beber para llegar a la diversidad creativa. De ahí todos esos colectivos exigiendo el que todos pongamos un granito de arena. De ahí mis críticas constructivas a esta serie.

La representación en los medios, el que se vea que existen más formas de vivir la vida más allá de los estereotipos que seguimos alimentando, ayudará a que tragedias como, por ejemplo, los suicidios de jóvenes que no se ajustan a los arquetipos, dejen de ocurrir. Somos animales sociales y necesitamos la aprobación del grupo, queramos o no. Saber que existen personas como tú, aunque sea por una película o una serie, ayuda en esos años formativos y delicados. También ayuda al público en general a comprender que existe un abanico grande de formas de ver y vivir la vida, y que no hay nada malo en ello. Eso crea empatía y saber convivir con personas y colectivos que no son como tú. Importante en un mundo global, diverso y masificado.

Dicho todo esto, los creadores de 'The Magicians' lo saben y lo intentan. Cometen errores pero por lo menos son autoconscientes, como muestra este chiste. ¿Es una disculpa o una broma cínica? A veces el problema del post-postmodernismo es que se escuda en el “todo vale” porque “yo sé que tu sabes que yo sé que todos sabemos que esto es cuestionable pero... guiño, guiño... y nos reímos todos.”

Yo prefiero tomármelo con humor y pensar que es un chiste del que nos podemos reír mientras trabajamos conscientemente por mejorar las cosas para todos. Llamadme optimista.

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