‘Tyrant’ 3x07 Review: una extraña pareja en el baile electoral

PorBetty M. Martínez

El capítulo de ‘Tyrant’ de esta semana va a marcar un antes y un después en mi relación con esta serie. En primer lugar, porque no he tenido que tocar mi taza de tila. Y, en segundo lugar, porque la única vez que casi lloro fue por emoción y no por tristeza. Eso sí, lo que sigue igual es la tendencia de los guionistas a dar giros argumentales que hacen que casi nos caigamos de la silla. Definitivamente todo es posible en Abuddin por muy descabellado o surrealista que pueda parecer a priori.

¡¡CUIDADO SPOILERS!!

Todo vale en campaña electoral

Por una vez no voy a hablar de Bassam al principio porque lo interesante de esta historia ha sucedido al margen del señor presidente. Pero, una vez más, tengo que reiterar una idea que he repetido hasta el cansancio y en la que voy a tener que seguir insistiendo. Leila es la más lista de toda la serie. Lo tenía todo perdido. Iba a salir derrotada de las elecciones. Nadie apostaba por ella. Y, sin embargo, ahora mismo va primera en las encuestas y tiene muchas papeletas para convertirse en la próxima presidenta de Abuddin.

¿Qué ha pasado? ¿Cómo es posible un cambio tan radical en la intención de voto de los electores? Pues porque Leila tiene claro su objetivo y no le tiembla el pulso a la hora de hacer todo lo necesario para conseguir lo que se propone. Y, además, sabe sumar.

Sí, lo de saber sumar es mucho más importante de lo que pudiera parecer. Los simpatizantes de Leila eran insuficientes para llevarla al sillón presidencial por lo que hacía falta sumar más votos y ¿cómo se hace eso en política? Consiguiendo aliados. Y aquí es donde Leila enciende la calculadora que tiene por cerebro.

El jeque Al Qadi ya no se puede presentar a las elecciones tras el berrinche de Bassam por su reunión con Ihab, pero sigue teniendo un gran número de simpatizantes que ya no tienen a un candidato al que apoyar. ¿Entendéis ya la operación matemática de Leila? Si sumamos los apoyos de la ex Primera Dama y los del jeque reconvertido en casi mártir, las cuentas salen.

¿Descabellado? Absolutamente ¿Surrealista? Por completo ¿Pragmático? Sin duda ¿Eficaz? Van primeros en las encuestas. Eso lo dice todo.

Eso sí, lo más divertido ha sido ver cómo Leila y el jeque han defendido su coalición ante sus respectivos correligionarios. Son dos polos totalmente opuestos, con proyectos de país que no tienen nada que ver, con visiones de futuro enfrentadas…. ¿Cómo es posible que puedan llegar a plantearse una alianza? Como siempre, la respuesta nos la da la brillante Leila. Ella y el jeque al final quieren lo mismo: ganar las elecciones. Todo lo demás es secundario.

Consecuencias electorales de la nueva alianza

El gran damnificado de este acuerdo ha sido Fauzi que ya se veía sentado en la silla de Bassam. Probablemente fuese la mejor opción para Abuddin, pero también empieza a dar muestras de ser menos noble de lo que imaginábamos. ¿Será verdad lo que dice el profesor El-Amin de que el despacho presidencial cambia a las personas? ¿O será la simple cercanía con el poder?

En fin, que Fauzi responsabiliza a Bassam de la jugada de Leila y le viene a decir que este giro político es culpa suya. Y yo digo. Es cierto que Bassam se equivocó al expulsar al jeque de la carrera electoral, pero ¿qué puede hacer ahora? ¿Volver a intervenir para confirmar que es tan tirano como su hermano o su padre? Fauzi llega a decirle a Bassam que no es diferente de Jamal. Fauzi, tienes razón. Los dos hermanos cada día se parecen más, pero creo que no era ni el momento ni las circunstancias para reprochar nada a Bassam.

Fauzi, eres, sin duda, el más demócrata de los candidatos así que compórtate como tal y no busques el paraguas de Bassam cuando te conviene presentarte como heredero de su revolución ni reniegues de él cuando el Califato lo ha convertido en enemigo del Islam. Juega tu partido con tus cartas y deja a Bassam con las suyas.

Bassam necesita dormir

Esta semana hemos descubierto un nuevo compartimento en la compleja personalidad de Bassam. Esta vez ha tocado el Bassam paranoico. Ha llegado a un punto en el que todo aquel que piensa distinto a él es un traidor. Si hasta discute con Daliyah cuando ella defiende a Fauzi (señores guionistas, ¿van a tardar mucho en explotar la bomba de ese triángulo amoroso?).

Hay veces en que es muy complicado defender a Bassam porque sus actos no tienen ninguna justificación, pero yo, que guardo un gran cariño por aquel pediatra de California que conocimos hace ya bastantes capítulos, al menos intento comprenderlo.

Bassam, todos sabemos que no es fácil ser presidente de un país en permanente estado de alerta como lo es ahora Abuddin. Todos entendemos que es muy complicado luchar por mantener segura a la población de todo un país cuando no pudiste proteger a tu hija. Todos tenemos claro que el Califato no tiene problemas en jugar sucio y dejarte a ti como el malo de la película. Pero, Bassam, como te ha dicho Leila, no todos los que no están de acuerdo contigo son traidores. ¿Esta mujer tiene club de fans? ¿Alguien sabe dónde me puedo apuntar?

Barry, escucha a tu cuñada. No ha sido, no es y no será tu enemiga. Además, debes agradecerle que indirectamente haya provocado tu primera y única sonrisa de todo el capítulo. Era una escena muy ansiada y he de reconocer que ha sido de las más emocionantes de la temporada. La verdad es que no sé si me alegro más por el padre o por el hijo porque creo que los dos necesitaban un momento así. Ha habido pocas palabras, muy pocas, pero eran innecesarias. Los gestos de Adam Rayner y de Cameron Gharaee nos lo dijeron todo.

Menos mal que Bassam ha tenido ese momento de ilusión, de esperanza, de alegría, de felicidad porque lo que viene a partir de ahora va a ser especialmente complicado.

Es la guerra

Tras demostrar, una vez más, que tiene más vidas que un gato, Ihab es ahora el líder del Califato, con lo que tiene a su disposición un ejército dispuesto a seguirle a donde disponga. Y su decisión está clara. Vengarse de Bassam Al Fayeed.

Por otra parte, Bassam también dispone de un ejército (más o menos preparado según hagamos caso a Cogswell o a Maloof) con el que cumplir su última voluntad como presidente. Vengar la muerte de Emma.

Visto lo visto, está claro que hoy en día Abuddin está más cerca de una guerra que de convertirse en una democracia. El destino del país no está en manos de sus ciudadanos, sino en el de dos hombres enfermos de dolor, odio, rencor y sed de venganza.

Ahora solo cabe esperar acontecimientos. Si el Califato invade Abuddin, ¿se mantendrán las elecciones? ¿Cumplirá Bassam su promesa de dejar el poder? Hoy soy bastante escéptica en ambos aspectos.

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