‘Tyrant’ 3x02 Review: la peor pesadilla de un presidente

PorBetty M. MartínezBetty M. Martínez

¿Cómo definir el capítulo de esta semana de ‘Tyrant’? ¿Infartante? Ha habido momentos en que era incapaz casi de pestañear. ¿Emocionante? Confieso que más de una vez se me ha puesto un nudo en la garganta. ¿Sorprendente? Algunas situaciones han conseguido dejarme totalmente fuera de juego. Ha sido, sin duda, un gran capítulo en el que hemos cerrado algunos círculos y hemos abierto nuevas incógnitas.

¡¡CUIDADO SPOILERS!!

Estás muerto

Ha sido un capítulo complicado, muy complicado para Bassam. Nadie dijo que fuera a ser fácil pilotar la transición en Abuddin, pero creo que ni el propio Bassam se imaginaba que iba a tener que enfrentar tantos problemas en tan poco tiempo.

Su primer gran dolor de cabeza lo produjo una llamada de teléfono. Fauzi regresa a Abuddin. En teoría, debería ser una gran noticia porque Fauzi es un leal amigo que puede ser un buen consejero. Pero, claro, eso sería en la primera temporada de ‘Tyrant’ porque ahora ya sabemos que eso no es posible.

Y es aquí donde el lado oscuro de Bassam vuelve a mostrar su peor cara. “Algunas cosas quedan mejor sin ser dichas”. Casi se me hiela la sangre cuando le oí estas palabras. Menos mal que Daliyah ha asumido el rol de voz de la conciencia del señor presidente y le recuerda que si ha pedido a todos los ciudadanos que cuenten sus pecados para poder vivir en paz, él tiene que dar ejemplo. ¿O es que acaso Bassam no cree en sus propias palabras? ¿Ese alegato en favor del perdón es solo una apariencia?

Creo que tardaré en olvidar esa escena en la que uno llora la muerte de su hija y el otro no puede ni mirarle a los ojos porque sabe que es el responsable de ese dolor. Por un momento creo que hasta era capaz de oír los pensamientos de Bassam. ¿Qué hago? ¿Se lo digo? ¿Me callo?

En esta ocasión la victoria más dolorosa se la llevó la mejor versión de Bassam. Ese hombre que mira a su amigo y le confiesa entre lágrimas cómo murió su hija. Ese hombre que detiene a sus escoltas para que su amigo descargue su ira. Ese hombre que recibe las palabas más duras de quien un día fue su mejor amigo: “Tú ahora también estás muerto”

Fauzi se va hundido. Bassam se queda hundido. Nosotros asistimos hundidos a una escena que, no por esperada, ha resultado menos dura. Sabíamos que este momento tenía que llegar, pero ha sido muy doloroso.

La caída de un héroe

Fauzi llora su dolor, arrastra su rabia, pero, por ahora, no busca venganza, como hacen otros. Ihab quiere ver sufrir a Bassam y sabe perfectamente dónde golpearle para derrumbar esa fortaleza que aparenta.

Bassam tiene un grave problema porque Ihab tiene un objetivo, la determinación de llevarlo a cabo y los medios para conseguirlo. Y ahora os preguntaréis ¿cuál es el objetivo? Tal vez debería reformular la pregunta por ¿quién es el objetivo? Molly. Ojo por ojo. Bassam debe sentir el mismo dolor que Ihab sintió, aunque si sufre un poco más, tampoco es un problema.

Sin embargo, sobre el terreno las cosas no salen como en el plan inicial. Ihab no consigue a Molly, pero se lleva a Emma, lo cual es una cruel jugada del destino para Bassam porque la situación se agrava aún más.

Y se agrava aún más si tenemos en cuenta las consecuencias colaterales que el ataque ha tenido para Abuddin y para la familia Al Fayeed. Rami ha defendido con su vida la seguridad de su tía y de su prima. No pudo cumplir su misión al 100%, pero, al menos, ha dejado abierta una puerta a la esperanza.

Y ahora es cuando tengo que decir que es lo que menos me ha gustado de todo el capítulo. Señores guionistas, ¿qué necesidad había de matar a Rami? Estaba llamado a ser una pieza clave en el futuro de Abuddin. Era de los pocos que sabían lo que hacían y que ejercían su papel con una asombrosa dignidad. Además, ha muerto como un héroe y nos enteremos de que ha fallecido con una frase rápida. A ver, que se ha muerto el militar que ayudó a derrotar al Califato, se ha muerto el hijo de Jamal, se ha muerto el sobrino de Bassam. Entiendo que Bassam y Molly no tengan tiempo de llorar la muerte de su sobrino, están demasiado preocupados por el destino de su hija, pero Rami se merecía una despedida con más honores. Rami, te echaremos de menos.

Tu mujer por tu hija

En medio de este caos, me entran las dudas. ¿El Califato va a dejar que Ihab cumpla su venganza sin más? En estos momentos tienen al presidente de Abuddin en sus manos, ¿se van a conformar con la Primera Dama pudiendo pedir casi cualquier cosa? ¿van a desaprovechar esa oportunidad?

Es cierto que si Basam cede quedará en una posición muy delicada como líder político y militar, pero es su hija. ¿Qué padre no haría cualquier cosa por poner a salvo a su hija?

A pesar de lo evidente de la respuesta, ya estamos acostumbrados a las sorpresas que nos da la doble personalidad de Bassam. ¿Está preocupado por su hija? Sí. ¿Haría cualquier cosa por salvarla? Sí. Pero. Con este hombre siempre hay algún pero.

Bassam es el padre de Emma, pero también es el presidente de Abuddin y como tal no puede entregar la Primera Dama a un grupo terrorista. Menos mal que dijo eso y no la manida frase de “no negociamos con terroristas” porque le hubiera lanzado un zapato a la pantalla. En resumen, el presidente Al Fayeed no puede entregar la Primera Dama al Califato. No lo hará.

Sin embargo, Molly no es presidenta. Molly es Primera Dama casi por casualidad. Molly no tiene dudas. Molly no piensa. Molly siente. Siente que su hija está en peligro. Siente que nunca le perdonará a su marido que sea antes presidente que padre. Si Ihab la quiere a ella a cambio de Emma, ella irá. Y nadie, ni siquiera Bassam, se interpondrá en su camino. Es su decisión. Es su vida. Es su hija. Es su última palabra. Irá.

Mientras Molly tiene cada vez las ideas más claras, Bassam está sumergido en una montaña rusa de emociones y ¿quién lo acompaña en las turbulencias? Daliyah. Vale que haya hablado con ella sobre Fauzi. Al fin y al cabo es la única que conoce la historia completa. Pero, ahora, con su hija en grave peligro, ahora ¿busca consuelo en los brazos de Daliyah? Sí, es la mujer que mejor lo comprende. Sí, sabe cómo tranquilizarlo. Sí, le inspira confianza. Sí, tienen una relación muy especial. Pero, sinceramente, creo que no era el momento de Daliyah.

Viejos conocidos

Por si la pesadilla que viven Bassam y Molly no fuera suficiente como para tenernos pegados a la pantalla, a los guionistas no se les ha ocurrido otra cosa que darle un pequeño giro al personaje de Leila. Resulta que como ministra de Asuntos Exteriores es la encargada de negociar con el general Cogswell la colaboración militar de Estados Unidos. Hasta aquí todo normal.

Lo divertido viene cuando vemos que la negociación va a tener lugar durante una barbacoa y que ¡¡sorpresa!! Leila y Cogswell son viejos conocidos. Resulta que en el pasado el militar fue el encargado de arreglar el “desastre” que Jamal provocó en Damasco. Que nadie me pregunte más porque no tengo ni idea. Señores guionistas, queremos un flashback ya. En fin, fuera lo que fuese, lo cierto es que entre Leila y Cogswell hay ¿cómo decirlo? mucha ¿confianza?

Lo prometí la semana pasada y lo voy a cumplir. Voy a hablar de Jamal. Sí. Está vivo. Y poco más puedo decir porque no tengo muy claro cuál es su situación. Por momentos parece un tanto confuso, como desorientado, pero en otras ocasiones parece bastante lúcido. Y en cuanto a su estatus legal tampoco nos han dado ninguna pista. En fin, démosle tiempo y ya veremos qué papel ocupa en el futuro de Abuddin porque seguro que jugará alguno importante.

El futuro de Abuddin. Es curioso. Hace una semana todo parecía posible. Una transición tranquila. Unas elecciones democráticas. Sin embargo, ahora volvemos a estar sobre un polvorín.

Los partidarios del Califato ya muestran abiertamente sus dudas sobre las promesas de Bassam. Fauzi, con el dolor de la traición de su amigo, se plantea si ser candidato o no. Leila sigue maniobrando para conservar el poder y ya busca potenciales aliados. Y Bassam…

Bassam. Desde que lo conocemos lo hemos visto afrontar situaciones de todo tipo. Ha tomado las mejores decisiones y también las peores. Lo hemos admirado sinceramente y lo hemos detestado. Y ahora. Ahora probablemente sea la primera vez que no sabe qué hacer. Sabe que entregar a Molly no es una buena decisión, pero también comprende que tiene que hacer algo para salvar a Emma. ¿Qué vas a hacer Bassam? ¿Cómo vas a despertar de esta pesadilla?

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